Efraín Jara Idrovo (1927 – 2018)


Efraín Jara Idrovo (1927 – 2018)
10 de Abril de 2018

“en verdad / ¿fue verdad?, / ¿eras tú el que pendía de la cadena del higiénico / como seco mechón de sauce sobre el río? /ser ido / ser herido / sal diluida / suicida”. Estos estremecedores versos pertenecen a Sollozo por Pedro Jara (1978), uno de los poemas más radicales y conmovedores, en términos experimentales, de la lírica ecuatoriana. Su autor es el cuencano Efraín Jara Idrovo (26 de febrero de 1926 – 8 de abril de 2018), cuya obra poética se caracteriza por una singular riqueza idiomática, el uso de metáforas deslumbrantes, una estética cargada de experimentación y descubrimientos; y un permanente desentrañamiento de lo humano.

“Balada de la hija y las profundas evidencias” es un poema heredero del posmodernismo y una cima de las formas tradicionales de la poesía española en nuestra tradición poética: “¡Porque nada se gasta sin motivo! / Lo más dulce del trébol se hace abeja; / lo más terso del tacto, piel amada; / lo más arduo del alma, pensamiento.” En este memorable texto, la voz poética busca confrontar a la muerte desde la intensidad de vida, que radica en la intensidad del amar: “Sólo el amor nos salva y justifica / la indolente crueldad de la existencia.” Apareció como libro en 1973, junto con “Añoranza y acto de amor”, en Dos poemas.

El mundo de las evidencias (1980) reunió su obra en tres secciones: “Tránsito en la ceniza” (1945 – 1947), “Otros poemas” (1948 – 1958) y “El mundo de las evidencias” (1958 – 1970). En este libro, se puede constatar la evolución de la poesía de Jara Idrovo desde formas tradicionales, llenas imágenes deslumbrantes, a los textos experimentales, permanente indagación sobre los interrogantes del ser humano. Sus últimos libros In memoriam (1980), Alguien dispone de su muerte (1988), y Los rostros de Eros (1997), son una abierta confrontación del asumir la vida a plenitud, en desafiante confrontación con la muerte.

Efraín Jara Idrovo fue uno de los fundadores, en 1969, de la revista literaria El Guacamayo y la Serpiente, y ejerció como crítico y profesor en la especialidad de Lengua y Literatura, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuenca, hasta su jubilación. En 1999, le fue otorgado el Premio Nacional Eugenio Espejo, que es el máximo reconocimiento que el Estado ecuatoriano concede a un escritor. La Universidad de las Artes, con motivo de su fallecimiento, rinde homenaje al docente y crítico de la Literatura y, al mismo tiempo, a una voz imprescindible de la lírica ecuatoriana del siglo XX.

Raúl Vallejo, escritor y Director de la Escuela de Literatura de la UArtes

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