El sonido en la narrativa cinematográfica, tesis de Dayanna Michell Tatayo Caizatoa


El sonido en la narrativa cinematográfica, tesis de Dayanna Michell Tatayo Caizatoa
20 de mayo de 2020

Conocer el fuera de campo y de cuadro sonoro como recurso alternativo en el cine, mediante la investigación de diversos textos y el visionado de películas que trabajen este tema, para comprender los diferentes métodos que disocian sonido-imagen y su aporte narrativo, estético y sensorial. Dayanna Michell Tatayo Caizatoa, estudiante de la Escuela de Cine, señala así el propósito que tuvo al proponer el tema para su tesis de grado, la cual sustentó de manera virtual el 30 de abril.  

A su proyecto interdisciplinario lo tituló: “El sonido fuera de campo y de cuadro como discurso alternativo en la narrativa cinematográfica” y defendió su tesis ante el tribunal integrado por los docentes Arsenio Cadena, su tutor; Raymi Morales y Fernando Mieles.

En el texto de su trabajo final, entregado a la Secretaría Académica, Dayanna Michell Tatayo señala: “Desde que el sonido surgió como un componente indispensable en el cine, diferentes realizadores han optado por asociarlo en la mayoría de ocasiones con la imagen. A lo largo de los años de la existencia del cine, hemos visto esta unión casi inseparable de imagen y sonido. Pero, diferentes son los motivos que han llevado a algunos realizadores a romper las reglas del cine e incursionar con nuevos métodos y técnicas cinematográficas, como la cineasta argentina Lucrecia Martel y el director ecuatoriano Tito Molina. Entre esos métodos están el sonido fuera de campo y de cuadro, recursos narrativos que nos invitan a dejar de pensar que imagen siempre va ligada al sonido, que cada elemento cinematográfico, independientemente, también aporta a la narrativa de una película. Entonces, sonido e imagen, pensados adecuadamente, cada uno por separado y luego unidos mediante el montaje, crearán una conjunción informativa y expresiva en el filme”.

La ahora egresada de la Universidad de las Artes explica que “el sonido fuera de campo y de cuadro es un medio por el que se transmiten distintas emociones y sensaciones, y obligan al espectador a pensar y rellenar mentalmente lo que le falta a él. Lo vuelven más activo, ya que cuando el sonido y la imagen van de la mano es un espectador pasivo”.

Situar a Lucrecia Martel como una de las realizadoras latinoamericanas que más atención le brinda al sonido de sus películas, es más que merecido porque utiliza un diseño sonoro que incluye el uso de diálogos naturales, una propuesta sonora desde el guion, y el fuera de campo y de cuadro como método de contar historias. “Por medio de sus filmes no es necesario que se muestren las cosas detalladamente, sino que deja a la imaginación del espectador varias situaciones. En este caso, el sonido fuera de campo y de cuadro crea una atmósfera, una espacialización más exhaustiva, un contrapunto con lo que se ve y una nueva forma de meternos en el universo de sus películas”.

De la misma forma ocurre cuando hablamos de la industria cinematográfica ecuatoriana. Si bien cada elemento es indispensable en su realización, cuando se habla de sonido no se puede dejar de pensar en la imagen. Varias son las circunstancias que obligan a que las realizaciones nacionales no estén pensadas desde el sonido y le presten más atención a la imagen que al sonido. “Pocos son los filmes que proponen nuevas metodologías de disyunción sonido-imagen o hacen reflexionar al espectador por medio del sonido, como la película El silencio en la tierra de los sueños de Tito Molina. El sonido fuera de campo y de cuadro como método narrativo en películas ecuatorianas son un tema que poco se trata, pero con el crecimiento cinematográfico en Ecuador se irá desarrollando al igual que el diseño sonoro en general”.

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