En ceremonia histórica, rector de la UArtes llama fundadores a estudiantes graduados


En ceremonia histórica, rector de la UArtes llama fundadores a estudiantes graduados
16 de diciembre de 2019

"Por primera vez en la historia del Ecuador se gradúan licenciados en todas las disciplinas artísticas", señaló Ramiro Noriega, rector de la Universidad de las Artes.

"Ustedes son los fundadores de la Universidad de las Artes", dijo su rector Ramiro Noriega a los 111 estudiantes que se graduaron el sábado 14 de diciembre. "Por primera vez en la historia del Ecuador una institución de educación superior gradúa licenciados de todas las disciplinas artísticas en una ceremonia única", mencionó al iniciar su discurso y pidió ponerse de pie –primero– a los docentes de la UArtes, a quienes señaló como responsables del devenir artístico, académico y educativo de este proyecto. "Les quiero decir mi reconocimiento personal e institucional por su labor. Ustedes artistas, investigadores, intelectuales de Guayaquil, del Ecuador, de América Latina, del mundo, le han dado forma a nuestro proyecto educativo, que es un proyecto afectuoso y riguroso. Reciban este aplauso de todos los que estamos aquí, testigos de este momento histórico".

Ramiro Noriega pidió luego ponerse de pie a los trabajadores de la UArtes, "técnicos, analistas, programadores, administradores, arquitectas, electricistas, obreros talentosos y dedicados, para que los podamos ver y agradecer también. Reciban nuestro reconocimiento y agradecimiento inmensos".

Pidió también ponerse de pie a los familiares de los graduados, a quienes indicó: "Sin ustedes nada de esto sería posible. Su afecto, su acompañamiento siempre son fundamentales. Sin amor nada es posible". Los presentes aplaudieron e hicieron lo propio a los 111 estudiantes que recibirían el diploma que los acredita como licenciados de la República del Ecuador, a quienes Ramiro Noriega expresó: "Reciban el aplauso de todos los que estamos aquí para celebrar sus méritos, que nos enorgullecen y alegran. Ustedes son nuestro orgullo. No hay otra carta de presentación mejor para esta joven Universidad, que apenas transcurre su quinto año de funcionamiento. Gracias de todo corazón".

"Nos graduamos con ustedes", agregó y señaló al día de la graduación como muy importante, el cual ha sido buscado no en los cuatro años y medio que lleva la UArtes en funcionamiento, "me refiero a estas décadas que hemos bregado, nosotros y otros. Es difícil reconocer que todo sucede en un instante. Yo solo recuerdo con esta intensidad los días en que nacieron mis hijos. El mundo cobrando sentido súbitamente. De aquí en adelante nada será igual".

"… Es curioso que a estas alturas el gesto de estudiar artes todavía parezca glorioso, cuando debiera ser lo más común y más frecuente. Y digo estudiar para emplear un término convencional. Digamos más bien vivir de las artes, estar en los sensible y en lo afectivo, hacer la experiencia del conocimiento abstracto, como decía ayer Lucina Jiménez delante de los estudiantes de Nivelación. Eso y nada más. Su gesto, y lo digo pensando en Mesías Maiguashca que nos visitó cuando recién empezábamos este camino, el de consagrarse en la creación artística configura un manifiesto vital, no voy a decir original ni esencial, un manifiesto político en el sentido en que habla de la condición misma de la humanidad.

"No somos los únicos responsables de la creación de la Universidad de las Artes y, por lo tanto, de esta ceremonia de graduación. Los responsables somos todos, no solo las personas que propusieron su creación en el 2013, que tienen su parte. Son los colectivos ciudadanos, de artistas y gestores culturales que lucharon porque se remedie esta ausencia en el sistema de educación superior del Ecuador, y son las voces anónimas que nos vienen hablando siempre. Ustedes están obteniendo hoy sus licenciaturas en artes. Estos diplomas reivindican el rol de la educación, ciertamente, y reivindican el lugar de las prácticas culturales y artísticas en la sociedad contemporánea. Sus licenciaturas no son papeles en el aire. Son una formulación poética y política.

"Cada vez me parece más claro que la creación, el pensamiento crítico, la abstracción, la búsqueda de una verdad que parece a veces fugitiva no es un postulado individual ni corporativo, es un postulado como el agua o como el aire. Es un postulado que nos escapa y nos pertenece a todos para convocarnos. O como el fuego o como la tierra, que son de nadie y, sin embargo, nos tocan a todos. Hay algo aquí de espiritual y de profundo.

"Hablo de esta graduación y de esta Universidad como si fueran importantes por sí mismas. Y no es lo que quiero decir. La pregunta es en qué forma son significativas para ustedes, para nuestra sociedad. Para mí la significación de esta Universidad en artes, en la que ustedes se han formado, hay que buscarla en su capacidad o no de dar cuenta de algo que se va volviendo deleznable y que aquí podríamos llamar la relación. No es la Universidad como tal ni el final ni el comienzo. Ningún fin justifica nada. La idea no es hacer una Universidad. Lo que nos ha movido es el deseo, la necesidad y el imperativo de la relación. Lo común, dirían algunos. Sus estudios nos han ofrecido la oportunidad de tejer vínculos, sus estudios amplían el mundo en el que vivimos. Si algo podemos celebrar es eso. Que nos hemos dado la mano, que hemos caminado juntos, que nos hemos ilusionado y hemos compartido. Si las instituciones de educación no sirven para eso, entonces no sirven para mucho. Yo les quiero agradecer a ustedes estudiantes, profesores y trabajadores por haberme ayudado a entender mejor este principio, que juntos somos más y más felices.

"Esto no significa que esta comunidad sea homogénea, que siempre hayamos estado de acuerdo, no. Lo más revelador de este periodo, que va desde el 2015 hasta acá, es justamente lo contrario. Hemos estado juntos debatiendo y celebrando a la vez las diferencias. Iguales, sí, pero diversos. Veo ahí un aprendizaje importante para lo que viene o, mejor dicho, un atributo que nos devuelve otra vez algo que más que lúcido permanece como un principio, y los principios cuentan: libertad de creación, libertad de cátedra. En suma, respeto y dignidad.

"Tú no haces una película, la película te hace a ti". La frase provocadora de Jean-Luc Godard nos puede ayudar a entender uno de los problemas medulares de la educación en artes. Tú no haces arte, el arte te hace a ti. Son esas experiencias hechas por el arte las que necesitamos que estén aquí, compartiendo sus conocimientos, caminando tras sus instituciones, sin certezas, como casi todo en el camino del conocimiento. Siempre estuvimos conscientes de la necesidad de que artistas de distintas disciplinas y corrientes, con variadas trayectorias y experiencias, enseñen en la Universidad de las Artes. El reto de incorporarlos con la misma legitimidad que a alguien que tenga todas las credenciales académicas es el desafío más difícil y el más importante que sigue planteado para el futuro. La validación y reconocimiento de las trayectorias artísticas y de las obras resultantes son procesos complejos. A pesar de ello, no le hemos quitado el cuerpo a ese debate, hemos planteado mecanismos y modificaciones a la norma. Hemos logrado incorporar a artistas en nuestro cuerpo docente y quienes se gradúan hoy saben lo importante que ha sido eso en su formación. Pero sería iluso pensar que ya hemos encontrado las soluciones ideales y definitivas. Por eso, la comunidad artística, la comunidad académica y la institucionalidad deben seguir aportando a ese debate.

"Esta Universidad es importante porque ustedes están aquí. Qué más prueba que eso. Estudiantes de nuestro país y de otros países. Maestros de nuestro país y de otros países. Esta Universidad es importante porque supera lo parroquial y es generosa. Y es generosa porque es cosmopolita y porque entiende que nada hay más universal que lo local. Paco Ignacio Taibo II decía en la inauguración de las librerías del Fondo en nuestro campus: cada vez que una persona lee un libro recula la barbarie. Tiene razón. Yo añadiría, cada vez que un estudiante estudia artes reculan el racismo y la misoginia, y crece la esperanza. Ustedes son la esperanza, y con ustedes todos los estudiantes que les siguen, los que ya están y los que vendrán, sea como sea, porque si algo hemos aprendido todos, nosotros y los que nos ha acompañado y apoyado en las diferentes instituciones del Estado, especialmente en el Consejo de Educación Superior, en el Ministerio de Cultura y en Senescyt, es que la educación pública en artes es un derecho. Y hemos aprendido eso porque ignorarlo sería ignorar el carácter estratégico de la cultura, ignorar que es en la cultura donde se juegan los desafíos de la naturaleza, los desafíos de la existencia toda. Por eso es un derecho y por eso que ustedes se gradúen hoy nos llena de optimismo.

"El miércoles pasado visité el edificio de El Telégrafo con algunos colegas. La próxima semana, el 21, la Escuela Politécnica Nacional, encargada de la recuperación, nos lo entrega. En este establecimiento hay muchas cosas notables. El emblemático reloj, por ejemplo. Pero está sobre todo algo que podría decirse así, la relación de los guayaquileños con su identidad. Ningún edificio es solo un edificio. Un edificio es un desafío, una foto es un postulado. Un principio, a veces un fin. El arte no es lo que es, es todo lo que supone. Esa es su ética. Como El Telégrafo, la ex Bolsa de Valores, el ex Banco de Descuento, este Palacio que nos acoge generoso y sencillo, dan cuenta de la relevancia arquitectónica de Guayaquil y de la significación profunda que tiene la memoria urbana para la comunidad. Pero empleados para la educación, ya no son solo, son resortes para el porvenir.

"¿Qué sería de esa comunidad sin esta memoria? Hablo de la Universidad como si fuera por sí misma valiosa. Ya sé: tal vez sea así porque tenemos la fortuna inmensa de haber sido responsables de una acción inédita en el desarrollo de nuestro país. Y creo que hemos cumplido. Cuando llegamos, la Universidad no era en estricto sentido dueña de ningún establecimiento. Era un proyecto. Una bella y potente idea. Ahora la Universidad de las Artes tiene en su nombre 6 edificios en Guayaquil, que son la garantía de su trascendencia. Y el alcalde de Loja y el alcalde de Cuenca nos han ofrecido dos establecimientos importantísimos de sus ciudades para el desarrollo de las sedes de la Universidad de las Artes, y contamos con el apoyo del Consejo de Galápagos, para junto con tres universidades públicas hermanas diseñar un modelo inédito de escuelas sustentables para este nuevo milenio y profundizar esto que nos anima desde lo más hondo, el mejoramiento del sistema de educación de nuestro país. Pero, sobre todo, esta Universidad se ha convertido en la alternativa de vida para miles de jóvenes, muchos de ellos, los primeros en hacer estudios universitarios superiores.

"Decía que me refiero a esta Universidad como si por sí misma fuera relevante, y ya empiezo a entender por qué. Porque esta Universidad es Guayaquil y es por lo tanto Ecuador. Porque es espacio público y es memoria y es historia, y es por lo tanto y sobre todo porvenir. Estamos aquí por eso. Y ustedes, queridos estudiantes fundadores, serán recordados así, como los ciudadanos que hicieron realidad un sueño con sus sueños, que transformaron la inercia de los tiempos, que afincaron un nuevo paradigma. Y eso merece el reconocimiento de todos, del país entero. Esa es su causa y esa es nuestra causa, que es irrenunciable y es feliz.

"Como yo, ustedes saben que hay problemas buenos y problemas malos. Los malos, si me permiten, hay que mirarlos con un poco de ironía. Los buenos son los que inspiran. Estamos conscientes que todavía somos una aguja en un pajar. Entiéndase bien. En mi opinión, nos hacen falta más Universidades de las Artes, y no digo más como ésta. Quiero decir más iniciativas que respondan a las verdaderas necesidades del mundo contemporáneo. Más iniciativas verdaderamente inteligentes. Es decir, humanistas y sensibles; más iniciativas que ofrezcan alternativas sustentables. Necesitamos y queremos más artes en la educación. Necesitamos y queremos cultura para todas y todos. Necesitamos y queremos una economía cultural potente e inspiradora. Es en esos terrenos en los que ustedes pueden, si asumen el papel que les corresponde, ser decisivos. Queridos graduados, ustedes no se van. Esto recién empieza. Por donde vamos presentando esta idea, en diferentes lugares del planeta, celebran estos principios que son los nuestros. Si yo pudiera darles un consejo, sería ese. No dejen de creer y de crear.

"El pesimismo no es un buen consejo. Sepan que hay en todas partes personas que como ustedes saben que es posible diseñar otros mundos. Cuenten con ellas. Cuenten con nosotros.

"Entre los problemas buenos, tenemos varios. El primero, mantener una estructura de comunes, de efectos compartidos y de opiniones diversas. Ese problema tiene una fuerza, que para mí es la libertad de creación y de expresión.

"Tenemos que ampliar nuestras áreas de impacto. Esta Universidad, que nació en Guayaquil, es una Universidad Nacional con aliento regional. Ese problema tiene una fuerza, ustedes, los profesores y los estudiantes, pero sobre todo el afecto de las organizaciones culturales y artísticas con las que cooperamos. Nuestra energía es la de ellos, y está en todas partes. Son los amigos del Barrio Nigeria, los amigos del Barrio Cuba, los artistas de San Cristóbal en Galápagos, las mujeres privadas de la libertad en el Centro de Rehabilitación, las niñas y niños de Monte Sinaí, son los musicólogos de Harvard con los que estamos colaborando, los poetas indígenas de Guatemala, Perú, Bolivia, Colombia, que nos tienen por su casa, los colegas de las Universidades de América Latina con los que hemos fundado el primer Grupo de Trabajo de Artes del Consejo Latinoamericano en Ciencias Sociales, son los artistas independientes que cooperan con cada uno de nosotros. Son las universidades chinas de Shanghai y Juanzau que nos han invitado a ser parte de su crecimiento. Somos todos.

"Tenemos la Biblioteca de las Artes y Manzana 14 que siguen consolidándose, creciendo y transformándose. En febrero celebraremos el primer año de funcionamiento de la Biblioteca, que no es solo un repositorio de documentos. Que ya es un pulmón. Que ya es una cosa orgánica y de lo que estamos orgullosos. El Centro de Innovación Cultural y Artística MZ14 va abriendo sus puertas. Estoy seguro que nuestra comunidad sabrá no solo hacer lo que se tiene que hacer con esas capacidades maravillosas. Sino que hará de estas capacidades las capacidades de creación y de debate y de diálogo que tanto queremos en el país. Estos son los buenos problemas.

"Ahora que nos estamos yendo, que hemos cumplido, es hora de volver a reinventarnos. La vida es bella. Para mí, y para las personas que han trabajado con nosotros en esta responsabilidad que ha sido nuestra, ha sido un honor servirles. Les quedamos eternamente agradecidos. Que la luz les acompañe siempre. Felicidades totales".

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