Las comunas de Manglaralto; un acercamiento a su realidad a través del arte y la antropología

Marie Lager, docente de la Unidad Transversal en la UArtes, trabaja con las comunas ancestrales de Santa Elena como parte de las actividades de la materia ‘Laboratorio en la comunidad’. La antropóloga investiga sobre la importancia de los territorios ancestrales de la parroquia Maglaralto y cómo el significado e importancia del territorio para los comuneros se configura y reconfigura a partir del turismo, las políticas públicas y el capitalismo global, elementos que están causando efectos tales como la comercialización territorial, el despojo, la construcción de nuevos poderes y la marginalización.

En el año 2017, Lager, en conjunto con estudiantes de la materia ‘Laboratorio en Comunidad’, de la carrera de Artes Visuales y los docentes Joaquín Serrano y Carlos Terán Vargas, llevó a cabo el proyecto ‘Pintando Memoria: entendiendo la comuna ancestral del aquí y ahora’, en las comunas de la parroquia Manglaralto: Sitio Nuevo, Cadeate y Curia, Provincia de Santa Elena, donde se enfocó en la revitalización, visibilización y registro de las manifestaciones ancestrales que aún siguen vigentes en estas comunidades étnicas.

Siguiendo la misma idea, el nuevo proyecto emprendido desde el mes de noviembre de 2017, se centra en las comunas ancestrales de Valdivia, Montañita y Libertador Bolívar, de esta misma provincia. Se trabaja bajo el marco de la plurinacionalidad y multiculturalidad en el Ecuador, que integra un carácter de inclusión a través de la otorgación de derechos particulares a los grupos étnicos y vulnerables. Se parte de un análisis crítico de cómo el Estado promociona, mercantiliza y reconoce lo cultural, étnico y diverso, conceptualización anticuada de lo ‘ancestral’ y ‘étnico’ que fortalece la idea de un ‘otro’ exótico y romántico que se aleja de la normatividad blanco-mestizo.

Las comunas de la provincia de Santa Elena tienen un contexto histórico particular donde, a partir del tiempo colonial, asimilaron y adoptaron los paradigmas e influencias occidentales como una forma de resistencia, afirma Marie Lager. A través de la adaptación, ellos podían seguir en su territorio que se entiende como parte material de su identidad comunal, esto implicó la pérdida de su lenguaje, vestimenta y creencias. Costumbres, tradiciones y valores étnicos propios quedaron invisibilizados o en gran parte reconfigurados en el día a día.

Por lo tanto, “lo que nosotros hicimos fue trabajar a partir de una redefinición del concepto de lo étnico y ancestral apoyándonos en la vida de los habitantes de las comunas ancestrales de Santa Elena, entidades que se alejan de la idea romántica de lo étnico/ancestral, construido a partir de la ideología de los grupos de poder. Encontrar, registrar y compartir insumos culturales que vienen desde los comuneros, nos muestran de qué manera se articula el sentido comunitario, la administración comunal, su relación con el territorio y las manifestaciones culturales que apuntan a la construcción identitaria de una comuna étnica, en el día a día, ese fue nuestro objetivo”.

Dentro de un plano macro, y ante los conflictos territoriales, las luchas e intentos de recuperación por parte de las comunas, el argumento de su ancestralidad, justifican su posesionamiento legítimo como dueños únicos. Sin embargo, las instituciones públicas y el ámbito jurídico, muchas veces pone en tela de duda estos argumentos por no aplicar a la idea estática de lo ancestral/étnico. “El parentesco, la memoria oral alrededor del territorio y el territorio en sí, son características fundamentales que definen en su identidad como grupo étnico”, comenta la docente Lager.

El proyecto, que implica varias estancias en el campo, se realiza con estudiantes de la UArtes de la materia Laboratorio en Comunidad, el Departamento de Vinculación en la Comunidad y, el apoyo del artista y docente Marco Alvarado, participan estudiantes de la carrera de Artes Visuales, el Centro Intercultural de Manglaralto y las directivas comunales.

Hemos elaborado un marco de trabajo transdisciplinario donde entra la Antropología, como espacio de pensamiento crítico-reflexivo, este conocimiento sirve a los estudiantes de base teórica y conceptual para poder entender y analizar lo que encuentran durante sus viajes, todo a través del trabajo etnográfico. El Arte y el trabajo artístico, en cambio, nos sirve para expresar de una manera creativa y accesible para todos y todas los resultados levantados, comenta la investigadora.

“Queremos salir de la exclusividad de la academia para no producir para un grupo particular que entiende el lenguaje académico, como en el caso cuando escribimos para publicar o exponemos en conferencias y charlas, estas son herramientas de socialización que son consumidas exclusivamente por aquellos que se mueven en los mismos espacios. El Arte en cambio expande su mensaje más allá de la palabra, no se limita a conceptos teóricos e interpretaciones propias del autor e investigador. Más bien envía mensajes a través de sentimientos que pueden ser interpretados desde la subjetividad y, además, poseen un trasfondo socio-cultural que llega al espectador. En este caso, las obras artísticas no se pueden elaborar sin el apoyo constante de las comunidades, que brindan su tiempo, su conocimiento y su voluntad. La obra refleja, más allá de un mensaje crítico, que surge a partir de un análisis teórico-empírico, la interacción mutua entre comunero, estudiante y docente y el intercambio de conocimientos.

Durante los viajes los estudiantes aprenden a activar todos sus sentidos al convivir e interactuar con las comunidades. Es importante tener en claro que trabajar con y en comunidad demanda un alto grado de responsabilidad y ética, lo que implica un compromiso que es más que  trabajar o esforzarse únicamente para pasar la materia o para producir resultados. La idea es dejar huellas en las comunidades tanto como las comunidades dejan huellas en nosotros, es una interacción mutua, se crean y recrean relaciones sociales constantemente, se busca generar metas y acuerdos entre todos, los mismos que tienen que ser cumplidos. Se trata de un acto (la práctica) de compartir en comunidad”.

[metaslider id=1126]

 

 

Comparte esta nota