Santiago Poza y el “Retrato de un pueblo migrante”

Es una exposición virtual que forma parte del proyecto de titulación del estudiante UArtes, quien cursa la maestría de Fotografía y Sociedad en América Latina.

Por Carmen Cortez

A Santiago Poza Vicente lo contacté para conocer los detalles de Retrato de un pueblo migrante, la exposición virtual que desarrolló en diciembre de 2020 y que aspira se siga manteniendo en la web. Por las festividades decembrinas y su trajinar, el diálogo vía correo electrónico con el estudiante de la maestría de Fotografía y Sociedad en América Latina, la cual cursa en la Universidad de las Artes, se dio recientemente.

La intro se hace necesaria para dejar a continuación el relato del maestrante, quien no solo respondió las interrogantes planteadas desde el InfoUArtes, sino que, al calor de las inquietudes y la repregunta, compartió las experiencias de sus viajes a Bosnia-Herzegovina, como fotoperiodista –pese a no haber ejercido en medios de comunicación–, y a Perú, donde enseñó como voluntariado a niños de un asentamiento humano en las afuera de Trujillo y donde una fotomaratón.

“Ciertamente Retrato de un pueblo migrante es mi primera exposición virtual. Sin embargo, en el 2002, y con lo que podríamos llamar arrogancia’ de juventud, organicé la muestra individual Juvenicos: Juventud Divino Tesoro. Fue algo tardía, pues los retratos de amigos míos, incluyendo a mi primera novia, se habían tomado unos diez años antes, pero creo que surgió cuando tenía que ser para que así tuviese su verdadero significado: ser una mirada sobre el despiadado paso del tiempo que acaba con la belleza y el dinamismo de los jóvenes, convirtiéndolos en grises adultos con familia y responsabilidades”.

Agrega que la exposición debió surgir cuando como fotógrafo supo que su pasión por el arte de la imagen lo iba a acompañar toda la vida (…). No fue cuestión de pragmatismo, sino de reflexionar sobre su propia práctica artística y destino. “Ayudó mucho mi interés por el fotoperiodismo que empecé a definir desde mi viaje a Bosnia-Herzegovina. Fue entonces cuando la prensa local de mi ciudad se hizo eco de ello y me adjudicó el título de fotoperiodista sin haber trabajado nunca para algún medio (…). Ese país fue mi bautismo en este campo y un tremendo aprendizaje”.

Antes de ese viaje lo marcaron también los seis meses que pasó en Perú, de lo cual conserva multitud de imágenes y su participación en ese 2009 en la exposición colectiva al aire libre Una expresión de la vida, en la Plaza de Armas de Trujillo. Sus referentes, revela, han sido diversos personajes del mundo periodístico, como James Nachtwey, Steve McCurry o Don McCullin, a quien pudo retratar cuando trabajó como mesero en Londres; “o aquellos como Javier Reverte, Ryszard Kapuściński, Jon Sistiaga o Arturo Pérez Reverte, que han escrito sobre su trabajo como periodistas y los lugares donde han trabajado”.

La muestra Retrato de un pueblo migrante, refiere Santiago Poza, surgió como proyecto de titulación de la maestría de Fotografía y Sociedad en América Latina que sigue la UArtes. Se inauguró el 18 de diciembre del 2020, Día Internacional de los Derechos Humanos (…). Lo genial, explica, sería materializar de forma impresa lo digital y moverlo así en los circuitos culturales habituales, como el Centro de Producción e Innovación MZ14 de la UArtes.

“La obra surge del contacto con la realidad de la migración venezolana en Guayaquil. He tenido como compañeros de casa a varios venezolanos, y dos de ellos han sido protagonistas del trabajo artístico. Se decidió que la mejor manera de acercarse al imaginario de estos migrantes era a través de historias de vida, lo cual resultó en una investigación con base a entrevistas personales y el análisis de esos imaginarios para poder evocarlos mediante retratos”.

Explica que recurrió al denominado “storytelling” o narrativa transmedia, “donde lo importante es que el espectador interactúe con la obra creada y promocionada por todos los medios que la tecnología pone al alcance. En el leitmotiv que ha guiado el proceso está la hipótesis de que el arte puede ser documento y de que la obra debería despertar empatía en un público predispuesto a ello (…)”.

Acerca de Retrato de un pueblo migrante, el fotógrafo Patricio Montaleza escribió: “Tomar Venezuela como tema de investigación conlleva algunos riesgos. Uno de ellos es caer en el lugar común, como tantas cosas que se han visto; el otro, hacerlo desde la preferencia política, como tantos medios –o sujetos– lo vienen haciendo hace años. Santiago Poza se sale de los moldes y nos presenta esta serie de retratos, sin condicionamientos ni prejuicios hacia el espectador (…)”.

La obra en exhibición es aparentemente sencilla, pero bastante compleja. Incluso en su diseño que intenta ser intuitivo, huyendo de la uniformidad como un medio de dar a cada personaje su propio espacio personal. “Aunque Retrato de un pueblo migrante ofrece las distintas y únicas visiones de un mismo periplo migratorio, si destruimos la particularidad del individuo abonamos el camino a los totalitarismos, ya sean estos de izquierda o derecha. El posicionamiento político está intrínseco en la obra, pero no es partidista”, dice el maestrante.

Agrega que la razón de su obra está en su propia condición migrante. “He pasado de un sitio a otro desde la migración interna que realizaron mis padres de la industrializada Cataluña a la agrícola Murcia, hasta el día que decidí, desde Londres, que Ecuador lo tenía todo y que viviría aquí. Mi interés por los grandes temas sociales siempre ha estado presente: hambrunas, guerras, genocidios, etc. Además, lo de Venezuela ha tomado proporciones bíblicas y siempre he querido entender ese disparate económico en el que se ha convertido un país que antaño fuera la Arabia de América (…)”. 

En la muestra hay una introducción personal de la obra. Continúa con una página para cada uno de los venezolanos retratados tituladas con sus nombres. Las acompañan un resumen del personaje y una cita, otra página titulada El Viaje”, para que la gente sepa exactamente de dónde vienen los entrevistados y otra a modo de juego virtual, in memoriam, para que se conozcan ciertos personajes de la historia venezolana. “Al final, la página Lyrics, con letras de las canciones utilizadas en la obra (…)”.

Santiago Poza toma fotos desde que a sus 8 años su padre le regaló una cámara Kodak Instamatic. “Luego me pasaría su Yashica de objetivos Carl Zeiss. Al principio, en mis fotos había apenas personas, cuando me di cuenta de ello empecé a interesarme por el retrato y el fotoperiodismo. Bosnia fue el punto de inflexión en mi enfoque hacia la fotografía como profesión”, expresa. Entre tanto, trabajó como profesor de primaria y secundaria en España, Perú, Colombia y Ecuador, y fue tras un inesperado reconocimiento internacional por la foto de un gasfitero del centro de Guayaquil, la cual forma parte de la exposición colectiva sobre la crisis global del afamado ICP (International Center of Photography) de Nueva York, que decidió cursar una maestría.

A la UArtes ya la conocía, pues alguna vez postuló para ser profesor de inglés. No recuerda si por redes o en los medios supo de la maestría, pero sí que le animó la posibilidad de mejorar su estatus profesional. Entendió también que era una maestría ligada a la historia “y soy licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia Moderna y Contemporánea. También soy Técnico Superior en Actividades Físicas, Deportivas y Animación. La experiencia está siendo muy positiva en general (…). A pesar de que es una de las maestrías más económicas, el Gobierno debería replantearse las tasas académicas, pues si en España se puede cursar un máster por menos de 2.000 euros, aquí no debería ser más. Estoy ya en el proceso de titulación, esperando las últimas correcciones de mi tutora para defender la tesis en marzo”.

La muestra se puede ver en el link www.santipozas.wixsite.com/un-pueblo-migrante

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