“Música minimalista con características andinas”, el concierto de grado de Gibran

El estudiante de la Escuela de Artes Sonoras comparte con InfoUArtes el contenido y proceso de la tesis que investigó y que sustenta la presentación.

En la penúltima semana de marzo de 2021 hizo la defensa final de su tesis de grado y hoy, jueves 1 de abril, el estudiante Elio Santana Palma, conocido artísticamente como Gibran, ofrece a las 20:00 su concierto de grado. Lo ha titulado Música minimalista con características andinas, pues es la investigación que propuso como trabajo final.

En sus redes sociales de Instagram y Facebook, la EAS da cuenta de las presentaciones de grado de sus estudiantes e invita a la comunidad universitaria y público en general a atestiguar los resultados de los esfuerzos, la dedicación y el trabajo conjunto de alumnos y docentes. En el caso de Gibran, su concierto se transmitirá vía Zoom con la ID: 9769747224, contraseña 1234.

Acerca de su tesis, Gibran compartió con InfoUArtes las razones por las cuales propuso trabajar en la composición de tres piezas minimalistas usando el yumbo, el danzante y el fox incaico como estructura y caracterización porque consideró que existen pocos registros sonoros al respecto y tampoco se aborda la fusión de estos estilos sobre los cuales se puede estudiar y hacer comparaciones.

Tras el proceso investigativo, Gibran anhela que su trabajo aporte “en técnicas compositivas y prácticas e influencien en las siguientes generaciones de músicos y etnomusicólogos el interés por investigar las posibilidades compositivas que pudieran brindar la cohesión musicológica entre la música minimalista con la andina ecuatoriana, bien de una forma tradicional o bien de una forma más académica”. Justifica así su praxis al expandir, en menor o mayor medida, referencias teóricas y prácticas en torno a la fusión entre la música minimalista y la música andina. Que sea una fuente de archivos con la que los estudiantes pudieran llegar a servirse. Dejando, paralelamente a la teoría, un vestigio de la ejecución y técnica que se requiere para piezas de larga duración, movimientos repetitivos, etc., la misma que un instrumentista pudiera llegar a experimentar.

Gibran anota que si bien la propuesta estuvo enfocada en la música andina como elemento caracterizador, “también pudiera usarse otras clases de géneros, como un concierto de música minimalista con reggaetón como elemento caracterizador”.

Indica que después de haber obtenido la suficiente experiencia y el conocimiento necesario, que devino de la correspondiente investigación, pensó que estaba listo para componer las obras; entonces, lo primero que hizo fue organizar sus ideas. “Tenía en mente componer tres piezas minimalistas y opté por trabajar con los pies rítmicos de las mismas y cada una de las piezas estarían basadas solo en una danza. Así, el primer paso ya estaba, una pieza basada en el yumbo y titulada El Brujo; la segunda, inspirada en el danzante y llamada Aquel quién danza; y, finalmente, la tercera, influenciada por el fox incaico y de nombre La venganza del zorro”.

Su segundo paso fue aplicar lo aprendido en la música minimalista. El uso de elementos    mínimos, la abstracción de una idea que pronto se transformará en una pieza de carácter aglutinante; es decir, donde los elementos mínimos se van interpolando hasta dar con una macroestructura. “Usé escalas típicas de cinco sonidos, utilizadas por los músicos académicos para aproximarse a la música andina. A esta escala se la conoce como pentatónica. Usando a discreción estas técnicas con el pasar de las horas y los días (debido a mi sinestesia y capacidades innatas se me hace más suave el proceso creativo) fue saliendo la primera pieza. En resumen, tardé solo dos meses en tener compuestas las tres piezas, claro, aún sin pulirlas”.

El tercer paso, y el más complejo de todos, fue ejecutarlas. “A juzgar por la experiencia, es cuando más se aprende y el momento perfecto para pulir las ideas, borrar, aumentar, probar y experimentar en el piano. “Llegué a estudiar diez horas seguidas el piano y las otras, cambiando cuando las cosas se ponían tensas. Cuando algo me era sensatamente difícil para ese momento y no tenía tiempo para arriesgarme por dar un facha de virtuoso, pues si bien la presentación artística exigía como rúbrica una excelente técnica del instrumento, debía existir un balance entre estos dos aspectos importantes”. 

Desde el principio, comparte Gibran como anecdótico, debió estudiar en un piano cuyas teclas no sonaban y hacerlo mentalmente fue una de sus mejores y más dolorosas prácticas, puesto que la música requiere de los dos procesos: la teoría y la práctica, “pero cuando todo se queda en la mente resulta muy cansado para el compositor e intérprete al mismo tiempo. Solo tuve dos días para practicar correctamente las piezas.

En síntesis, la tesis que realizó, motor por el cual desarrolló su investigación, buscaba aproximarse a la composición de la música minimalista y el uso de la música andina como estructura y caracterización de las composiciones, de forma tal que la presencia del minimalismo sea más notoria que el andinismo, pues este último es un elemento estético y textural que sirve para dotar a las piezas de una entidad vernácula y/o nacional. “Para resolver la problemática de cohesionar estos dos géneros musicales tuve que realizar el respectivo proceso investigativo que me permitiera cumplir con mi objetivo principal: componer tres piezas minimalistas usando el yumbo, danzante y el fox incaico como estructura y caracterización”.

Gibran indica que para realizar el proceso investigativo, con base en las piezas In C por T. Riley; Comptine d’un autre été – L’après-midi, de Yann Tiersen, y en los trabajos de Gerardo Guevara (Danzante del destino y Apamuy Shungo) y Constantino Mendoza (La canción de los Andes), se llevó a cabo un recital para piano de piezas minimalistas con texturas andinas influenciadas en el yumbo, el danzante y el fox incaico (música andina). “Se analizaron cualitativamente las piezas ya nombradas tomando en consideración sus estructuras armónicas, melódicas y rítmicas, abstrayendo las características más relevantes de estos objetos de estudio, dando como resultado una fusión de estilos equilibrada en la que el minimalismo –o disciplina que usa un mínimo de elementos para crear ciertos ejercicios creativos– eclipse a las citadas danzas que aportan textura y contexto a la creación”.

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