Víctor Mendoza, estudiante de Artes Visuales, presenta “GOODWILL” en la Galería del MZ14

Siete piezas principales en bastidores de gran formato componen la muestra GOODWILL que Víctor Hugo Mendoza, estudiante de la Escuela de Artes Visuales, inaugura este 1 de septiembre de 2021. Estas y varios elementos satélites llamados target, cuya función es conectar las obras principales, se exhibirán en la Galería del Centro de Producción e Innovación MZ14 de la Universidad de las Artes.

En diálogo con InfoUArtes, el estudiante-artista indicó que la técnica dominante en su propuesta es el acrílico sobre lienzo, “pero también he usado óleo en una de ellas y otros materiales mixtos, como el café molido mezclado con goma acrílica”.

Su muestra se relaciona con el proceso final de la materia de Pictóricas II, a cargo del profesor Saidel Brito (no es de titulación). “Actualmente tengo aprobado el octavo semestre y continuaré el noveno en octubre de este año para continuar con mi itinerario de Pictóricas en la carrera de Artes Visuales”.

La exposición GOODWILL es individual y coincide con la de Jefferson Onofre por la decisión y el deseo de ayudarlo compartiendo el espacio y colaborándole con su contingente y experiencia. Esto debido a la condición de vulnerabilidad que presenta el también estudiante de Artes Visuales de la UArtes, quien tiene discapacidad para hablar y escuchar, pero cuenta con capacidades especiales para la pintura. “Pienso que todo proceso de arte debe aportar algo de valor a la comunidad”, expresa Víctor Mendoza.

Agrega que antes y durante su carrera ha participado en diferentes muestras pictóricas y que a partir de su ingreso al Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE) y a la UArtes estas intervenciones pictóricas han sido colectivas. Entre otras exposiciones, el artista menciona Se Alquila/Público (en 2015), Dimensiones Variables (Volumen 1 y Volumen 2, en 2020) y Se me viene y se me va (en 2021). Entre los proyectos señala: “Guayaquil, ciudad de las artes 2013-2020” y “Emergente Ensamblagge Guayaquil, 2020”.

La exposición GOODWILL se mantendrá abierta hasta el martes 7 de septiembre; se puede visitar de lunes a sábado, de 10:00 a 17:00.

Apuntes: La curaduría de la muestra GOODWILL de Víctor Mendoza la hizo René Ponce, aquí su análisis: El capital inmobiliario que posee Víctor Hugo procede de sus añoranzas de los días que acompañaba a su padre al trabajo, con la experticia natural que tienen los niños para sobredimensionar las cosas cuando juegan, comienza una singular transformación del espacio. Con el tiempo se convierte en auditor de profesión, otrora su sola presencia ponía orden y disciplina, cada cosa en su lugar, cuentas claras y cimientos fuertes en la administración. Pero hoy, Víctor Hugo cursa estudios superiores de Artes Visuales, sesgados por el arte, encarna un auditor marcado por el signo estético, poéticamente expandido y de mayor color; con un estilo de vida totalmente permisivo con las reglas.

Sin embargo, las rígidas ideas de auditoria gravitan sobre la existencia del artista, filtrándose (a ratos) en las interrogantes espaciales y conceptuales que su trabajo plantea, donde lo imaginario, lo íntimo y lo subjetivo, son las dimensiones que le ofrecen a Víctor Hugo la capacidad de humanizar en algo a esas edificaciones que señala.

Cuando me enfrento a sus pinturas, con fuerte protagonismo de la actitud que tributa y señala a los espacios desolados, se me antoja preguntarme por esa masa humana que no aparece, en qué momento de la pintura quedaron atrás. Pero, ciertamente no importa, es solo un impulso por mantener la ilusión, la presencia de lo humano está en el silencio, casi perimetral, en el deseo natural de la conquista, en el afán de ser parte de algún continente.

Esto de apelar al espacio, al vacío y el tiempo; es bien sabido que no es únicamente patrimonio de las artes visuales, el cine o la literatura; es innegable principio de creación para individuos como el auditor que es Víctor Hugo, sensible al pensamiento que dio cuerpo y sentido al paisaje.

De niño, Víctor Hugo hizo de la oficina de su padre, un parque de diversiones donde sillas, mesas, archivadores y demás muebles de oficina, complementaban su diversión. De la mano de lo contado, el artista nos revela imágenes que ilustran el mundo lúdico de su infancia, de como esos juegos infantiles determinaron y reproducen (ahora) escenografías muy bien fabuladas.

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