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Maestría en Cine Documental UArtes, única en el país, profesionalizante y con vocación práctica desde su inicio

Desde el día de la maestría en Cine Documental de la Universidad de las Artes los estudiantes estarán involucrados en la realización de una película, en concebirla, en desarrollar una idea, en motivarla adecuadamente, en investigarla y en encontrar la forma más adecuada para contarla.

El cineasta ecuatoriano Manolo Sarmiento, quien es docente de la Escuela de Cine de la UArtes y coordinador de la maestría de Cine Documental, señala así una de las principales características que tendrá nuestra nueva oferta académica de cuarto nivel. La Escuela de Posgrado y el Vicerrectorado de Posgrado e Investigación en Artes hicieron su lanzamiento el 21 de julio, en la Sala de Cine del Centro de Producción e Innovación MZ14, con la proyección de los cortos Shortcuts, de Daniela Delgado Viteri, y La sombra refugiada, de Francisco Álvarez Ríos.

La maestría en Cine Documental es la primera y única en el país. Sarmiento indica que hay posgrados relacionados a las artes visuales y a la antropología visual, que son de corte más investigativo y teórico, caminos muy importantes y válidos, pero no tienen la vocación práctica del programa que propone la UArtes, el cual tiene soporte en la Escuela de Cine. “Tenemos equipamiento, cabinas de edición, sala de cine profesional. Es un lujo lo que ofrece nuestra universidad a los maestrantes, un campus muy rico que podrán aprovecharlo al máximo”.

Agrega que la maestría de Cine Documental es profesionalizante y su vocación práctica estructurada sobre el modelo y experiencia de los programas de posgrados exitosos de otras partes del mundo. Combina los contenidos teóricos con los prácticos en los primeros semestres y una dedicación a la realización en los 12 últimos.

“La idea es que los tres semestres estén en eso y, en paralelo, tengan una formación teórica del cine documental, en su historia y algunos aspectos formales. La continuidad para cada maestrante es pensar en una película propia en el primer semestre y en el segundo y en el tercero en la colaborativa que se va a realizar”, refiere. “Cada maestrante tendrá un rol creativo en la producción, pero todos estarán involucrados en la concepción de la película”.

La cinematografía y su historia

El cine documental es desde el inicio un componente muy importante del arte cinematográfico, dice Sarmiento, quien goza de amplia trayectoria y reconocimiento a nivel nacional e internacional por producciones como La muerte de Jaime Roldós (2013), que dirigió con Lisandra Rivera.

El cine nace como cine documental, como registro o representación de la realidad, agrega el docente. “Cuando se lo inventa, los hermanos Lumière envían por el mundo a una serie de camarógrafos a filmar los lugares más exóticos y lejanos de Francia, donde se inventa el cinematógrafo para celebrar esta posibilidad nueva que tenía el cine.

Entonces, desde 1895 el cine tiene esta vocación de mostrar la realidad, de traernos y hacernos conocer y ver lugares y pueblos lejanos y exóticos. Muy pronto el cine se alía con la Antropología para poder filmar otras culturas o pueblos colonizados, añade Sarmiento.

Manolo Sarmiento, cineasta ecuatoriano, docente de la Escuela de Cine de la UArtes y coordinador de la maestría de Cine Documental.

Transformación del cine

Más adelante, a mediados del siglo XX, hay un gran momento cuando el documental contribuye a la transformación del cine. Los directores se plantean el dilema de renovar ese cine excesivamente industrial y artificial que se hacía en los grandes estudios y en todo el mundo –en EEUU, México, Argentina y Brasil– e irrumpir con el llamado cine directo. Los avances tecnológicos hicieron posible hacer esa captación de los sonidos e imágenes de la realidad.

“Posible porque las cámaras eran más livianas, fue posible grabar con aparatos portátiles y ligeros. Eso transformó el cine de ficción y el documental e hizo que los espectadores tuvieran acceso a unas historias más próximas a sus vidas. Es un gran momento. El cine moderno comienza rápidamente a evolucionar al cine documental y a tener distintos estilos o formas. Surge un cine muy político, por ejemplo, ligado a las reivindicaciones políticas y sociales de América Latina o de los países colonizados o de los llamados del tercer mundo”.

Este cine directo surge ligado al periodismo en los EEUU, que intentaba transmitir la vida tal cual, sin interferencias de un narrador o de un guionista, sino tal como sucede en la realidad. “Ese documental con la cámara al hombro que sigue, por ejemplo, al presidente Kennedy en las primarias del Partido Demócrata, con la famosa película Primary (1960, dirigida por Robert Drew). Surge también quienes cuestionan la Antropología como una ciencia colonial y se plantean entregarles la cámara a los sujetos filmados. Hacer un cine compartido, donde la relación de autoridad entre el que filma y el que es filmado se cuestione”.

Surgen muchas posibilidades. Cuando hablamos de una maestría en Cine Documental “hablamos de pasar revista a todas esas formas históricamente, a las teorías que generaron todas esas experimentaciones, combinando distintas visiones y conceptos sobre el cine documental”, anota.

Capturas de los cortometrajes Rosita y Jéssica, dirigidos por Ileana Matamoros y Rafael Méndez, respectivamente, graduados de la Escuela de Cine de la Universidad de las Artes.

Cinematografía ecuatoriana

Respecto al Ecuador, Sarmiento manifiesta que nuestra cinematografía es pequeña en el contexto de América Latina. Un poco marginal, intermitente, esporádica. “No podemos hablar de una larga tradición del cine ecuatoriano, sino de episodios esporádicos que, afortunadamente, en las últimas décadas comienza a ser más continuo.

Añade que cuando en los 80 hubo un primer momento de financiamiento, lo primero que hicieron los cineastas fueron documentales. Se registró un pequeño boom, produciéndose entre 50 y 60 películas documentales, algunas también de ficción. “De esa época son Los Hieleros del Chimborazo, de Gustavo e Igor Guayasamín; Los mangles se van, de Camilo Luzuriaga, que tuvieron reconocimiento internacional y son testimonio valioso de lo que era nuestro país”.

Hubo también innovaciones tecnológicas. El 2000 es el año en que se generaliza el uso de las cámaras de video digital con una excelente calidad de registro y accesibles. Se dio la expansión de documentales y surgieron festivales, como el de Santiago de Chile o Buenos Aires, con una gran sección de documentales. En Ecuador, los EDOC, de los que Sarmiento fue parte. Los cineastas ecuatorianos fueron seducidos, el público se volcó a estos. Desde entonces se están produciendo documentales en el país de manera continuada y sostenida.

“Hoy podemos decir que hay muchos documentalistas ecuatorianos haciendo obras significativas y diversas. No podemos clasificarlas en la misma línea. Hay cine político y de la memoria, como Con mi corazón en Chambo, de María Fernanda Restrepo. En América Latina hay películas parecidas, realizadas por los hijos de las dictaduras; en el caso de ella fueron sus hermanos”.

Más allá del mall, de Miguel Alvear, película en clave de comedia sobre la producción de cine ecuatoriano y de qué sentido tiene hacerlo donde no hay una industria cinematográfica. Un secreto en la caja, de Javier Izquierdo, quien juega con la ficción y el documental, y Alexandra Cuesta con un cine más experimental, como lo es el cine arte. “Creo que la maestría surge en un momento en que todo llega a hacer un acumulado”.

La Escuela de Cine y la maestría de Cine Documental

La Escuela de Cine de la UArtes tiene una formación clásica. Enseña a hacer cine clásico de ficción, con un guion aristotélico y una puesta en escena que requiere de un conjunto de personas especializadas o un trabajo especializado; la luz, la cámara, el sonido, el montaje, los decorados, etc. “Nuestra escuela forma en ese ámbito, pero también tiene otros dos componentes: uno teórico-histórico, y las obras como textos audiovisuales, y otro con una línea de experimentación y de documental. Hay algunas materias dedicadas a eso y es otro tipo de cine, uno más libre porque no requiere necesariamente de un equipo completo de técnicos, que puede ser hecho por muy pocas personas, puede ser hecho sin un guion o archivos, un cine donde la duración de la película no es tan importante. Tiene una serie de características de libertad”. 

Los estudiantes de cine de la UArtes están buscando expresarse artísticamente y lo más importante es que hallen su propia voz. No necesariamente de autor, que es un poco cuestionado porque implica una posición de autoridad sobre el relato y los personajes, pero sí de tener una visión del mundo, una propuesta, algo qué decir.

“En ese tramo, que a mucha gente le puede tomar un tiempo, es muy importante la libertad y es muy importante nuestra maestría de Cine Documental, que puede ayudar a contribuir a que personas interesadas en el documental encuentren una voz, esa personalidad artística, ese lugar desde el cual hablar y mirar el mundo para producir obras sólidas que luego puedan enmarcarse en un circuito comercial”.

En imágenes, el cineasta y docente Manolo Sarmiento, coordinador de la maestría de Cine Documental, y la doctora Diana Medina, directora de la Escuela de Posgrados, durante el lanzamiento de la nueva propuesta académica de la UArtes. En las gráficas siguientes, el diálogo que se mantuvo, donde incluso se mostraron cifras del Archivo de la Cinemateca Nacional del Ecuador. También constan graduados de la Escuela de Cine en una muestra de sus producciones, mismas de las que se aprecian algunas capturas.

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