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Romina Guillén, estudiante UArtes, y Doménica Menessini, en serie que protagonizan mujeres transgénero

La experiencia ganada en el teatro no es lo único que las actrices transgénero Romina Guillén y Doménica Menessini tienen en común, sino también que ambas se prepararon para ello y despuntaron en el 2012. Guillén está por retomar el séptimo semestre de la carrera de Creación Teatral en la Escuela de Artes Escénicas de la Universidad de las Artes y Menesini se graduó en el ITV.

Las actrices integran el elenco de la serie El Pescado Frito, creada por el productor Paco Cuesta, cuyo primer capítulo –de seis– se estrenó el 30 de agosto en el cine del Centro de Producción e Innovación MZ14. La producción cuenta con el apoyo de la Secretaría de Derechos Humanos, que la presentó junto con la UArtes para propiciar un espacio de encuentro, reflexión y construcción de memoria social. InfoUArtes las contactó para conocer sobre sus respectivas trayectorias y participación en este seriado cuya trama, ha señalado su realizador, busca visibilizar los problemas que enfrentan las mujeres trans, así como la identidad de género.

Guillén revela que cuando empezó a estudiar teatro en el ITAE, del 2012 al 2014, con Santiago Roldós y Pilar Aranda como sus primeros maestros, no había hecho su transición y tenía otro nombre. A partir de esa preparación se dio su desenvolvimiento e inició en la profesión; integró el grupo Arrasa Teatro, el cual despuntó en el microteatro, ganando popularidad. Durante casi tres años presentó obras dentro y fuera de Guayaquil, y en 2014 ganó La Maratón del Teatro propuesta por el Sánchez Aguilar; en 2016, obtuvo otro reconocimiento en el FAAL (Festival de Artes al Aire Libre).

Foto superior, Romina Guillén. Sobre estas líneas, el afiche de la obra que remontó en el FAAL 2019.

En el 2019, Guillén ya estaba concursando con una de sus obras, Gatoz, la cual remontó para el FAAL. Entre los miembros del jurado estuvo Maribel Solines, quien la invitó a integrar el elenco de El Pescado frito. Si bien ella ya había participado en cortos de compañeros de la carrera de Cine de la UArtes, ser parte de la producción de Paco Cuesta significaba otra experiencia en el ámbito cinematográfico.

Cuando Romina Guillén se sumó al elenco, lo cual hizo sin hacer casting, la producción ya se estaba rodando. Su personaje es el de una de las meseras. No tiene mayor diálogo, pero está allí. Fuerte resulta porque lo que expresa son actitudes. También indica haber estado en el sitio que retrata el seriado y haber vivido el estigma grabado en el imaginario de las personas. La discriminación, los transfemicidios y la desinformación siguen sucediendo y lleva a porcentajes alarmantes de suicidios de mujeres trans, cuyo promedio de vida en Latinoamérica es de 35 años debido también a los peligros que enfrentan en las calles, revela. “Además, el crecer en ambientes vulnerables lleva a muchas a cometer graves errores, como inyectarse cualquier cosa para cambiar. Tampoco hay oportunidades de trabajo”.

Un trabajo de mucho esfuerzo y ganas

Doménica Menessini comenta que desde que hizo el casting siempre sintió mucha emoción por la producción y que aunque pasó mucho tiempo para empezar a grabar El Pescado Frito y muchas cosas cambiaron, su personaje se mantuvo. Esto le hizo sentir que Paco Cuesta veía algo en ella.  

Fue un trabajo de mucho esfuerzo y ganas, el cual aspira se internacionalice. Su personaje se llama como ella, Doménica, una coincidencia que al inicio la puso nerviosa porque quería separarlos, mas, al final descubrió que eran parecidas en ciertas cosas y muy diferentes en otras. En la trama es la hija de una de las dueñas de la picantería y se enamora de uno de los empleados del lugar, quien es menor que ella y lo ve como a alguien indefenso a quien proteger. 

Las grabaciones iniciaban temprano y concluían tarde. El esfuerzo fue grande, pero hubo otro mayor para ella. Debió desnudarse, lo cual no había hecho antes e incluso se negaba. “Paco me convenció. El manejo del equipo fue muy delicado, me sentí cómoda y segura”.

Desde el inicio, Cuesta les explicó que quería demostrar una realidad que él desconocía. Ellas, como mujeres trans, lo guiaron. “La historia de este restaurante donde atienden mujeres trans y personas de la comunidad LGBTI+ es muy de Guayaquil y descubre realidades”.

A nivel de la cinematografía, Menessini ha tenido otras experiencias, pero en El Pescado Frito una mayor participación. Actualmente es parte de una obra que se presenta en Estudio Paulsen, donde encarna a tres personajes diferentes, expresa la actriz de 32 años, quien realiza también performances en bares, discotecas y eventos, y es drag queen.

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