Laising Ching y Doménica Alcívar son artistas del medio local, formadas en la carrera de Danza de la Universidad de las Artes. Actualmente se encuentran en el desarrollo de un proyecto de obra, ganador de los fondos concursables para producciones escénicas del Instituto de Fomento de las Artes, Innovación y Creatividades (IFAIC). Se titula “Geografías del duelo: territorios interrumpidos y cuerpos en vilo” y nace del dolor compartido por una ciudad que ha perdido su sentido de seguridad.
A través de la danza los intérpretes-creadores integrados en el colectivo “La Plena Escénica” exploran el duelo de un Guayaquil que hoy se mueve con miedo, dando voz a una realidad que a menudo se silencia. El discurso es sobre la irrupción de la cotidianidad de una ciudad cuya seguridad toma forma de una burbuja que puede estallar en cualquier momento, revelando la fragilidad de aquello que nos sostiene.
Las estadísticas apuntan a que Guayaquil se consolida como la ciudad más violenta del Ecuador, con el 2025 catalogado como el año más violento. Bajo esta premisa, los habitantes de la ciudad transitan las calles con el miedo de formar parte de estas cifras que describen la situación actual. No obstante, dentro de esta crisis social de seguridad, el arte siempre conformará una trinchera de resistencia y de enunciación para las colectividades.


Las artistas Laising Ching y Doménica Alcívar (derecha e izquierda es el orden de las entrevistadas en la foto que está sobre estas líneas) responden inquietudes acerca de su propuesta, un diálogo propiciado por la graduada de pre y posgrado de la Universidad de las Artes Darla Alarcón. Aquí sus resultados:
¿Cómo surge el tema de la obra? A la pregunta, Laising y Doménica coinciden en que actualmente el país enfrenta una situación crítica frente a la inseguridad, cuya crisis es palpable en las calles. Argumentan que, el año pasado, tanto ellas como allegados cercanos fueron víctimas de situaciones de violencia en distintas modalidades. Esto las llevó a cuestionar la cotidianidad en la que habitaban, donde la irrupción es momentánea, pero los impactos que genera quedan marcados en el cuerpo y el tiempo no se detiene a esperar una recuperación.
El tema surge a partir de experiencias complejas que han experimentado, las cuales desembocaron en la construcción de la idea de una cotidianidad interrumpida donde los trayectos que atraviesan las personas habitualmente están tildados por un estado de alerta constante que puede activarse en cualquier momento. Se plantea una visión del cotidiano, donde la constancia de un trayecto sea igual de frágil que una burbuja a punto de reventar y generar caos.
El conflicto central de la obra es la inseguridad de los territorios y como este afecta el comportamiento de los cuerpos. Bajo la idea de ahondar en un contraste y doble sentido, se integran las burbujas a la escena, transformando el espacio en un territorio aparentemente inofensivo, pero con un trasfondo distinto que responde a un discurso político sobre el quehacer de la sociedad en un territorio interrumpido por la inseguridad.
¿Cuál fue la motivación para participar en fondos concursables? En su respuesta, Laising y Doménica manifiestan que existen motivaciones de índole personal, vinculadas al crecimiento profesional y técnico en el campo de las artes escénicas nacionales. De igual manera, el deseo de participar se sostiene fuertemente por motivaciones de carácter reivindicativo que buscan generar espacios de enunciación y denuncia en las comunidades.

A inicios de la carrera ambas fueron testigos de la gestión de varios artistas y colectivos que se movían dentro de la escena guayaquileña. La experiencia adquirida en el transcurso de los años les demostró que las carreras artísticas operan mayormente a partir de las redes y los contactos que se genera y que sostienen la práctica en sus distintas aristas.
Luego de haber adquirido las herramientas necesarias decidieron tomar la iniciativa de convocar a un grupo de colegas con quienes han colaborado en múltiples ocasiones, incluso cuando la remuneración no estaba asegurada, con el objetivo que generar un proyecto que genere oportunidades para todas y todos. “Ya no íbamos a esperar que la oportunidad llegara, decidimos generarla por nuestra cuenta”, subrayan.
No solo surgió el proyecto “Geografías del duelo: territorios interrumpidos, cuerpos en vilo”, sino también el colectivo “La Plena Escénica”, integrado por artistas emergentes, estudiantes y graduados UArtes de distintas partes del país. Juntos conformaron un espacio de investigación/creación donde cada uno puede indagar en sus propuestas de movimiento y de creación escénica.
Volviendo a sus motivaciones, Laising y Doménica hacen hincapié en la importancia y necesidad de generar espacios de diálogo y denuncia a través de las artes. Entendiendo la práctica artística como un dispositivo de pensamiento y un ente transformador, sus motivaciones para participar en los fondos del IFAIC también nacieron de un deber social por generar propuestas situadas en el panorama que habitan.

“El país enfrenta una situación crítica frente a la inseguridad y siento que como artistas es importante denunciar estas problemáticas porque forman parte de la vida de todas y todos; abordarlos permite transformarlo dentro y fuera del teatro”, menciona Doménica Alcívar.
“Geografías del duelo” es una inversión en la capacidad de la cultura para generar diálogo y comprensión. Es una herramienta que permite a una ciudad procesar su realidad y encontrar formas de transformarlas. No solo se financia una obra de danza, se contribuye a una iniciativa que fortalece el tejido social y ofrece un espacio para que una comunidad se exprese y conecte. Es una inversión artística que sirve como herramienta de denuncia y que ofrece a la comunidad un lugar de enunciación a partir de situaciones que atraviesan diariamente.
¿Qué se verá en la obra? Las palabras claves que resultan de esta propuesta son: irrupción, colectivo, calle… Se plantea un cuestionamiento constante sobre lo que está viendo el espectador y lo que están realizando los/las intérpretes. Se establece una ironía entre el juego y el trasfondo de las acciones, detonando así en un doble sentido entre la inocencia de los elementos escénicos y lo que ocurre más allá de lo que vemos. Esta propuesta es una invitación a ver más allá de lo que tengo al frente, a cuestionar lo que ocurre dentro de la cotidianidad propuesta en escena y determinar el trasfondo de las acciones. No todo es tan inocente.
¿Cuáles son las proyecciones a futuro del proyecto? Dentro de un mediano plazo, las artistas señalan que buscarán que el proyecto logre movilizarse en distintas locaciones nacionales, festivales y encuentros artísticos. De momento ya cuenta con una presentación en agosto próximo en la localidad de Mindo, dentro del intensivo de danza “Sudakas”. Posterior a eso alimentarán la ambición de postular en distintas convocatorios nacionales e internacionales de movilización.

¿Cómo se sienten con el proceso? Laising y Doménica se manifiestan felices por haber resultado ganadoras de los fondos concursables. De todas formas, están conscientes de que estas oportunidades no surgen siempre. Como artistas emergentes han experimentado varias facetas de la labor artística donde no siempre se puede trabajar con tantas comodidades. Muchas veces falta el espacio de trabajo, el presupuesto y a veces el equipo técnico; pero en esta ocasión poseen los recursos económicos necesarios para llevar a cabo un proceso de producción escénica sostenible.
Las artistas agradecen poder contar con fondos públicos para desarrollar su proyecto escénico y agradecen a varios espacios culturales de Guayaquil que les han abierto las puertas de sus instalaciones para la ejecución de la obra en sus distintas fases. Mencionan al Museo Nahim Isaías, a la carrera de Danza de la UArtes, al Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE) y al Teatro Casa Zona Escena.
Junto con Laising Chingy Doménica Alcívar, que están a cargo de la dirección y producción, respectivamente, en el montaje intervienen como intérpretes-creadores Génesis Fonseca, Milena Solis, Yuri Córdova, Cristhian Loor, Jonathan Pallo y Bladimir Malaver; músico, Ezequiel Veliz; diseñadora lumínica, Isabel Palma; vestuarista, María Aspiazu Redes; comunicación, Arianna Hidalgo; y diseño gráfico, Jacqueline Velarde
Las funciones se “Geografías del duelo” serán los días 17, 18 y 19 de julio en Teatro Casa Zona Escena, los viernes y sábado, a las 19:00, y domingo, a las 18:00.
Texto: colaboración de Darla Alarcón, graduada de pre y posgrado en la UArtes. Edición: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Arianna Hidalgo, estudiante de la carrera de Danza de la Escuela de Artes Escénicas.







