La UArtes estuvo presente en el IV Congreso Internacional TSIE (Tecnología, Sociedad, Innovación y Educación), organizado por la Universidad Técnica del Norte (UTN) en modalidad híbrida y centrado en la innovación pedagógica y la creación de aulas colaborativas. Lo hizo con la participación como ponente nacional de la doctora Janina Suárez, docente y jefa de Prácticas Preprofesionales de nuestra institución de educación superior.
El congreso se desarrolló del 4 al 6 de junio de 2026 en las instalaciones de IES organizadora, ubicadas en la ciudad de Ibarra, capital y cantón principal de la provincia de Imbabura. Como espacio académico, en la cita se compartieron experiencias, estrategias y propuestas innovadoras para el contexto educativo actual.
Al congreso TSIE, la docente UArtes llevó la ponencia “Escuela de las Artes, metodología para una educación vivencial”, misma que inició dando a conocer el Modelo Educativo y Pedagógico de la UArtes, así como los valores de interculturalidad e interaprendizaje en vínculo con la comunidad. Esto en referencia a los desafíos que enfrenta la docencia universitaria para una educación intercultural y participación ciudadana.
Janina Suárez tuvo también una entrevista en “La Uinforma”, el portal de noticias oficial de la UTN, medio de comunicación universitario donde en respuesta a su presentador indicó que el proyecto “Escuela de las Artes” tuvo dos fases: en 2024 y 2025, partiendo del interés de nuestra institución por realizar actividades extramuros con diferentes comunidades, a fin de diseñar juntos propuestas que permitan la proximidad de las artes y los lenguajes artísticos. “Es a través de esa construcción que pudimos conocer esas realidades”, dijo, aclarando que “nosotros” abarca al cuerpo docente y a las/los estudiantes en el rol de practicantes.

De la “Escuela de las Artes”, Janina Suárez indicó al entrevistador de “La Uinforma” que el desafío en su primera etapa fue poder trabajar con graduadas y graduados que fueron quienes desarrollaron el proceso con propuestas en la forma de enseñar y compartir con adultos, infancias y adolescencias y ver de qué forma en cada una de estas poblaciones se podía hacer ese acercamiento.
Lo desafiante inicialmente fue la convocatoria. Poder llegar a zonas urbanas, a zonas rurales y lograr que las personas quisieran participar y sentirse en confianza para compartir, para aprender, que se sientan próximos, precisó.
Es un desaprendizaje porque cuando se está en territorio y ve la infraestructura, los equipamientos y las carencias las muchas ideas de cómo hacer se fija en que hay que partir desde el diálogo, los consensos y entender cómo la otra persona o el colectivo puede llevar a cabo la labor.
Para el equipo, integrado por unas 150 personas que participaron en los diferentes talleres, era evaluarse constantemente y decir de qué manera podemos hacer que la siguiente sesión sea mejor y enganche más. “Era toda una gama de propuestas que íbamos adaptando y para que sucediera el siguiente taller o tuviera continuidad era necesaria la retroalimentación”.
Agregó que las personas les decían qué más podemos hacer “y ahí era como esa conjugación entre nosotras y nosotros con el proyecto y la comunidad demandando y acomodando también esa propuesta para ellas y ellos”.
Como resultado se pudo transversalizar el concepto, que a veces no entendemos. De la gestión cultural o las expresiones artísticas la gente lo entiende solo como una manifestación, fotografía, cine, pintura, danza. No se está tratando de incorporar ese eje transversal del quehacer cultural.
De los talleres que hicimos que fueron 40 durante todo el año 2025 con 8 o 9 sesiones–, la gente nos decía y qué vamos a hacer en el cierre, querían generar algo para que se vean los aprendizajes compartidos. Una exposición, una exhibición, un baile, una presentación. Para ellos era como estarse graduando de ese proceso, y resultó interesante ver a adultas y adultos bailando tango y a un grupo de jóvenes líderes que tienen una batucada, que ya están organizados, pero que con nosotros hicieron el refinamiento del repertorio, incluyeron lo escénico para que tuvieran más fuerza y creamos hasta canciones junto a ellas y ellos. Pudimos dejar algo de ese saber que maneja la academia o esas técnicas de los lenguajes artísticos para estos grupos que, a su vez, tienen unos otros procesos en camino.
La Escuela de las Artes era un proyecto de vinculación con la sociedad de la UArtes, uno de los casi 20 que usualmente ocurren anual o bianualmente, y esa apuesta de la universidad era el compromiso por valores como la interculturalidad, el diálogo de saberes, el querer que podamos tener una práctica preprofesional que lleve a experiencias significativas y que el estudiante se pueda dar cuenta de que como artista puede generar, afectar y verse afectado y ser como agente de cambio para la sociedad.
Del IV Congreso Internacional de TSIE, e incluso de su participación, Janina Suárez anotó destacó interesante que los estudiantes de artes con quienes se pudo compartir pudieron recibir o percibir esa conjugación y dinámica de crear juntos, llevar o transmitir mensajes y cómo desde esas experiencias que pueden ser personales o desde esas experiencias que uno logra en comunidad puede darse cuenta que hacen sentido las profesiones. Los estudiantes y las estudiantes pudieron tener de cerca las ponencias y contenidos con los que pueden reflexionar de mejor manera sobre sus asignaturas y especialidades.
Link de “Uinforma” y la entrevista a Janina Suárez:
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Texto: edición Carmen Cortez/Dircom. Imágenes, tomadas de la cuenta de FB del medio informativo de la UTN.







