El Congreso Internacional de la Asociación de Ecuatorianistas se realiza en el país desde 1987 y en este 2026 tuvo como sede a la Universidad de las Artes. La edición XXVII del encuentro académico fue el resultado del esfuerzo conjunto de sus miembros, presididos por el doctor Manuel Medina, nuestra Escuela de Literatura, que dirige la escritora y docente Solange Rodríguez, la Université Paris-Nanterre y el IFEA (Instituto Francés de Estudios Andinos).
Su inauguración tuvo lugar la tarde-noche del miércoles 16 de junio en el cine del MZ14 Centro de Producción e Innovación UArtes. El emotivo acto marcó el inicio de cuatro días de jornadas imperdibles, que reunió a críticos literarios, escritores, historiadores, lingüistas, antropólogos y científicos sociales en un foro inter y multidisciplinario con ponencias, presentaciones de libros, conferencias magistrales y expresiones culturales y artísticas.
La estudiante Karla Sánchez, presentadora del acto inaugural, destacó la interdisciplinariedad de la cita, con intervenciones musicales y eventos performáticos propuestos por docentes, estudiantes y alumni de la universidad. Seguidamente, dio paso a la académica Emmanuelle Sinardet, quien agradeció la acogida y bienvenida a nuestras autoridades universitarias: el rector Saidel Brito, la vicerrectora académica Yulianela Pérez y el vicerrector de Posgrados e Investigación en Artes, Andrey Astaiza –todos presentes–.



Sinardet contó que hablaba por el presidente de la Asociación de Ecuatorianistas, por su comité organizador y como directora del IFEA. Muchos discursos se ahorrarían en uno, dijo con buen humor. Por su vinculación como catedrática con instituciones a veces gubernamentales que definen las políticas de investigación y de enseñanza, reveló que la parte dedicada a las artes es cada vez menor.
Reiteró su agradecimiento a la UArtes por apoyar la iniciativa de la convocatoria. “Hemos recibido más de 120 propuestas, lo cual muestra el atractivo de su temática: ‘Literatura, arte y culturas del Ecuador’, y destacó la visibilidad de la universidad como foco de reflexión conceptual y crítica sobre las artes.
En su intervención, el doctor Andrey Astaiza mencionó lo importante que es para la UArtes vincularnos y mostrar lo que podemos hacer. El vicerrector dijo dar la bienvenida desde una universidad donde confluyen y encuentran la música, el cine, la literatura… borrando cada vez más los límites dentro de lo disciplinar. Indicó también que el congreso permitía la inauguración de las residencias universitarias.


Manifestando el honor de dar la bienvenida a nombre de la UArtes, el rector Saidel Brito expresó que la historia del congreso es también la historia de una comunidad intelectual que entendió la necesidad de tender puentes. Nació en Lexington, Kentucky, gracias a la iniciativa de académicos e investigadores con un gran compromiso con el estudio de la cultura nacional ecuatoriana, recordó.
“La Asociación de Ecuatorianistas ha contribuido durante casi 40 años a difundir nuestras letras más allá de las fronteras nacionales, promoviendo la investigación, traducciones, publicaciones y redes de intercambio que han permitido la complejidad y una diversidad en la producción cultural ecuatoriana y que esté al alcance de nuevos lectores y espacios académicos, como en este caso el honor que se le ha otorgado a la universidad en esta edición”.
Comentó haber hallado y leído una entrevista del novelista, dramaturgo y poeta cubano Reynaldo Arenas un año antes de su muerte –en 1990–, donde confesaba que antes de las novelas había descubierto el cine, y que para él la imagen fue una forma de conocimiento y también una vía de libertad.


“Decía que sus personajes nacían de imágenes tan intensas que podían existir más allá de la página escrita. Esa reflexión sintoniza con lo que el diálogo plantea en este evento entre literatura, el cine, la música, la memoria, la ciudad, y nos recuerda que la literatura nunca ha vivido aislada”, refirió Saidel Brito.
Dialoga constantemente con la pintura, la música, el cine, la performance y todas aquellas formas mediante las cuales una sociedad se imagina, recuerda y reinventa. Que pensaba lo importante que era para Arenas la escritura en términos de color, indicó el rector, resaltando que, de alguna forma, pintaba a través de las palabras y que casi todas sus novelas eran poseídas por un color.
“(…) Este congreso es precisamente una invitación a pensar en que las artes no son territorios separados, sino formas complementarias, como plataformas que se desprenden de su eje originario y de explotar la experiencia humana, la memoria colectiva y las transformaciones culturales de cada época. (…) Que estos días sean una oportunidad para escuchar, debatir, descubrir nuevas perspectivas y seguir fortaleciendo una comunidad de pensamiento capaz de continuar esculpiendo el tiempo, como decía (Andréi) Tarkovsky”, dijo.
Igualmente, con una cita de autor la directora de la Escuela de Literatura, Solange Rodríguez, tomó la posta de los discursos. “Si todo está escrito bajo el Sol, me trepo sobre el Sol y escribo”, manifestó haciendo suyas las palabras de la poeta y narradora ecuatoriana Sonia Manzano, con quien habrá una mesa de diálogo.



Contó como anécdota que su primer recuerdo del Congreso de Ecuatorianistas la remontaba a los 90 cuando estudiaba en la Universidad Católica y surgían comentarios desalentadores, como de qué iba a vivir. “La invitación a asistir a un congreso de Literatura nos llegó como una novedad maravillosa (…). Durante dos días nos reunimos con escritores y con académicos, sobre todo de universidades norteamericanas, para conversar sobre obras jamás sospechadas”.
Indicó también una mesa en particular, a propósito de una novela que la deslumbró por su forma de escritura y su manera de explicarlo para una mujer de 20 años. Era “Azulinaciones”, de la novelista, poeta y periodista ecuatoriana Natasha Salguero, y quien la recomendaba era un guayaquileño que había vivido toda su vida en Estados Unidos, y se llamaba Manuel Medina.
Agregó que hablar del Congreso de Ecuatorianistas en el marco de un Mundial de Fútbol era una coincidencia particular que la hizo recordar el documental de “Ecuador vs. el resto del mundo” (2004) de Pablo Mogrovejo. ¿Cómo serían nuestras ligas literarias si tuviéramos que jugar un mundial de escritura?, se preguntó y respondió: “Estarían Jorge Icaza, Pablo Palacio, César Dávila, Gallegos Lara, pero las mujeres de las nuevas generaciones meteríamos los goles, seguramente dirigidas por Alicia Yánez o Gabriela Alemán”.

La directora de Literatura invitó a pensar en cómo armar la defensa con delanteros para no defraudar al público lector y remarcó que ser un ecuatorianista era colocar al país en el centro. Antes de agradecer a la asociación y sus miembros y a los equipos UArtes que participaron y están en la realización de la cita, indicó estar convencida de que tras escuchar lo que se dirá en las mesas de diálogos, los estudiantes de literatura, educación artística y otras disciplinas creativas saldrán entusiasmados como ella salió décadas atrás a buscar libros recomendados.
Que los tres días por venir sean de aprendizaje, descubrimiento y de sorpresas, auguró, deseando “larga vida a los ecuatorianistas –como insisto– somos todos”.
Las intervenciones artísticas se dieron tras los discursos. “Ecuador 1929: memorias en cuerdas” se denominó a la proyección de una película restaurada por la Universidad Andina Simón Bolívar, que mostró a ciudades ecuatorianas y al ferrocarril de principios del siglo XX. De fondo, el cuarteto de cuerdas integrado por el docente Orlando Gómez, primer violín; Joel Pérez, segundo violín; Fabiana Núñez, violoncello; y Ninibeth Ávalos, viola, interpretaron la danza “Apamuy Shungo”, “Mil violines en el firmamento”, “Verónica” y el pasillo “Alma en los labios” bajo la batuta de Carlos Albán, director de la Escuela de Artes Sonoras.
Hubo, posteriormente, la proyección de cortometrajes que dieron cuenta de la diversidad, creatividad y potencia de las nuevas voces del cine ecuatoriano, a cargo del docente y cineasta Manolo Sarmiento. Fue presentada como una oportunidad para encontrarnos con las miradas emergentes del audiovisual nacional y celebrar el diálogo entre el cine, la literatura y las artes.
Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos; Tyrone Maridueña/Dircom.







