“La calle y el papel. Cultura urbana en Guayaquil”. El tema lo abordaron la docente titular de la Universidad de las Artes, María Fernanda López; el graduado Marco Sáenz, un artista multidisciplinario guayaquileño; y la arquitecta Renata Vélez. El diálogo, en cuya moderación intervino la también académica UArtes Natalia Marcos, se desarrolló en el marco del XXVII Congreso Internacional de la Asociación de Ecuatorianistas.
La docente, que en la UArtes impulsó la Cátedra de Arte Urbano y varias iniciativas artísticas y académicas en torno al llamado arte de calle, comentó que el espacio fue propuesto con la intención de que existan miradas diversas a procesos de escritura que no pasen por objetos culturales clásicos, como el cuento, la narrativa y la poesía, sino darle también una visibilidad a los objetos culturales que están en las calles.
“(Una visibilidad) a estos otros nombres, nuevos nombres, de creadores ecuatorianos que muy poco se estudian, repasan y revisan”, dijo López. Agregó que le interesa abrir el abanico de posibilidades de qué es ser ecuatoriano, qué es el arte ecuatoriano, dónde está el arte ecuatoriano, quién lo hace, quiénes son estos ecuatorianos que hacen arte en el país, “porque la mayoría comenta, pero muy pocos lo viven, entonces, es importante que se registre, que se revisen estas presencias”,

En su ponencia, María Fernanda López se refirió al “Papel en las calles. Dimensión política del paste up en el contexto ecuatoriano”. Crear paste up es construir ciudad y ciudadanía, es acceder a la posibilidad de participación aún lejos del andamiaje institucional, explicó, anotando que esta práctica recurrente recuerda la multiplicidad de voces que habitan nuestras calles. Cada intervención reivindica la urgencia del cumplimiento de los derechos culturales. El acto de pegar como espacio de disenso y habitar de los diferentes. La relativa sencillez y bajos costos en los modos de producción de este dispositivo visual y gráfico, democratiza su praxis.
“Podemos encontrar paste up digital: reproducciones comúnmente en blanco y negro, algunas veces intervenidas. Ready mades de iconografía punk o pop. Reinterpretaciones llenas de humor de marcas comerciales, e insignias personales o colectivas, así como una diversa variedad de ilustración digital. También está el paste up análogo, que parte de una pulida selección de caracteres y frases realizadas en serigrafía, acrílico o marcadores”, manifestó.
Los tamaños varían del gran formato, pasando por el mediano y pequeño, añadió López y detalló: “El gramaje y tipo de papel pueden variar, aunque si es cuestión de generar producción la recursividad es extensa; contemplando también el reciclaje. Quienes lo hacen entregan a la ciudad complejos ensamblajes que nutren los muros, que a la vez modifican su imagen y regeneran el territorio. Paredes antes destruidas y abandonadas se cubren de una renovada piel a través de estos ejercicios creativos”.

Marco Antonio Sáenz Rojas centró su exposición en el “Huésped gráfico. Propagando el no orden” y reflexionó sobre una serie de intervenciones de paste up realizadas entre 2020 y 2025 en diversas ciudades de América Latina. Su análisis abordó desde prácticas convencionales de carteles pegados en el espacio público hasta intervenciones de gran escala que incorporan técnicas como esténcil y serigrafía para producir acciones seriales. “El trabajo se concentra en espacios marginales, periféricos y abyectos de las grandes urbes, entendidos como escenarios privilegiados para cuestionar los signos hegemónicos que organizan la experiencia cotidiana. A partir de una práctica artística autorreflexiva, la propuesta examina cómo el espacio público moldea el comportamiento, el lenguaje y las formas de percepción”.
Mediante la implantación de nuevos signos en la ciudad, dijo, estas intervenciones buscan desestabilizar los sistemas dominantes de orientación y sentido. La imagen deja de funcionar como guía estable para convertirse en un dispositivo crítico que evidencia la crisis del lenguaje y abre zonas de incertidumbre, desplazando las formas convencionales de comprensión y reconfigurando la relación entre arte urbano, ciudad y subjetividad.
Artista-investigadora independiente, María Renata Vélez Solórzano habló del “Sentido de comunidad y pertenencia”. Expresó que desde el inicio para ella el paste up fue dejar una marca en el mundo. “Fue poner un ‘yo estoy aquí’. Y después de esto, al ver la pared con graff, tags, stickers y paste me di cuenta de que todos estamos aquí, de que somos más y que juntos hemos logrado llenar la ciudad de sentido. No siempre un sentido lógico, a veces un grito, a veces un murmullo, a veces solo una marca, una inicial, pero esto nos ha puesto en el mapa”.
La ciudad nos pertenece y entre todos estamos conectados, precisó. “¿Puede haber diferencias?, siempre las hay, pero bajo el respeto y el compañerismo las calles se han convertido en estos pequeños espacios seguros, llenos de risas, de consejos, de una que otra cerveza, hemos comenzado a armar comunidad. Como escribía Jane Jacobs… lo que la ciudad necesita son ojos en la calle para generar no solo sentido de pertenencia ni de comunidad, sino de seguridad, algo que tanto este país necesita”.
Texto: Carmen Cortez/Dircom e información proporcionada por la Escuela de Literatura. Fotos: Mike Ponguillo/Biblioteca de las Artes.







