Los aprendizajes no caducan: Narda Murillo, estudiante de Literatura, comparte su vivencia en la FIL de Lima

En la Universidad de las Artes, la Movilidad Académica Internacional es un proceso continuo impulsado por la Dirección de Relaciones Internacionales, que convoca e incentiva constantemente a la comunidad estudiantil a través de correos institucionales y redes sociales.

La información también está al alcance de un clic en el sitio web institucional (en la sección L'Université, pestaña Relations Internationales), donde se detallan los requisitos y las bases de cada convocatoria.

A ese llamado respondió Narda Murillo, estudiante de la Escuela de Literatura, quien comparte con InfoUArtes su experiencia en el viaje que realizó a Lima —junto a docentes de su carrera— para participar en la Feria Internacional del Libro (FIL) 2026. Aunque la cita literaria se desarrolló entre el 22 de julio y el 6 de agosto pasados, los aprendizajes de un viaje académico no caducan. Acogemos su testimonio e imágenes con la certeza de que inspirarán a quienes aún no se han planteado el reto de postular a una movilidad internacional.

Estoy segura de que no soy la única

Era 2023 y vivía mi tercera peor crisis, esa de estudiar algo que no te gusta. Así, un día llegó mi mamá con el consejo más preciso, el de que, si quería vivir de escribir, tenía que estudiar lo que verdaderamente me apasionaba. Me mostró la página web de la UArtes. No dudé. Llegué a quinto semestre, me interesé mucho en lo que hacían mis profesoras y profes, me inspiré con el trabajo de mis compañerxs y me junté con otros cuatro sujetos (que tengo el gusto de llamar amigos) con los que hago arte, pero en formato libro, fanzine y cartonera.

Con este preámbulo quería empezar, porque es lo que hace un estudiante cuando cursa la U, con la diferencia de que yo tuve esta oportunidad de esas que las tienes presentes, pero que por falta de tiempo o interés te puedes llegar a perder, hablo de las becas de movilidad que ofrece el Departamento de Internacionales de la UArtes. Hay diversas convocatorias, como intercambios a universidades del extranjero. En mi caso, la oportunidad se presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Lima 2026.

La convocatoria te ofrecía la oportunidad de acompañar a la delegación de docentes en la jornada de presentación de proyectos editoriales en el stand Ecuador, ya que este año el país fue invitado de honor en el evento. Además, serías parte de la programación con la delegación Ecuador.

Revisé la convocatoria, me animé, me desanimé. Lo conversé con mis amigos, con Marelis, mi jefa de prácticas preprofesionales, y luego decidí participar. Junté todos los requisitos, me presenté a la convocatoria, quedé. ¿Y ahora qué? Lo que más me mataba de todo este proceso fue la falta de información, lo cual fue compensado con el trabajo de la Dirección de Relaciones Internacionales UArtes, donde me guiaron y estuvieron pendientes de que entregara todo a tiempo. Muy cercano a la fecha del viaje la delegación de docentes se puso las pilas y me supo orientar en la travesía internacional.  

Llegué el 21 de julio a las 17:35 al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima. Si el tráfico de Guayaquil asusta, el de Lima es un monstruo que te engulle y tienes el tiempo suficiente para filosofar junto a todas las luces que adornan los lados de la vía rápida. Conversar sirve un poco, pero el tráfico dura más y no sabes qué otro tema sacar antes de que empieces a confesarte con el conductor de UBER. La FIL empezaba el siguiente día y así como la ciudad, el tráfico y la población, la cede donde ocurriría la feria era gigante.

Como estudiante de artes, ver centenares de personas visitar la FIL, interesarse por las actividades, mencionar a algún tío que había prometido la compra de libros cuando empezase la Feria, era algo nuevo. La oferta cultural y lectora en Lima es sorprendente. Acercar un pedazo de la literatura que se hace en Ecuador y ver a grandes y chicos maravillarse ante los hallazgos literarios te llena de orgullo y esperanza. Está sucediendo, el arte mueve y aunque toque camuflarse de mainstream para llegar con los mensajes correctos a estos espacios privados, notas que es posible. A final del día, eres artista no entretenedor.

Aprovechar y vivir la experiencia fue verdaderamente enriquecedora. Presentar en la FIL Lima 2026 junto a las docentes María Paulina Briones y Siomara España lo que en sueños era un taller de edición y tomó forma física para convertirse en lo que hoy conocemos como el Hipopótamo fue reconocer el desenlace de la formación que recibes en las aulas, a pesar de la libertad de cátedra, todos los conocimientos ya asentados te sirven para presentar los proyectos que nacen en los salones de clase.

Así fue como, no solo presentábamos al Hipopótamo como una realidad, sino también a Fuereños, un libro objeto que narra las vivencias de 5 especies endémicas de la ciudad de Guayaquil que convergen en un solo epicentro, la UArtes.

loQra Editorial en otras fronteras

Este proyecto colectivo nace en la clase de Introducción a la Actividad Editorial, donde tras revisar perfiles de editoriales independientes de la mano de Camila Corral, tuvimos la oportunidad de crear uno de los tomos que conformarían a nuestra primera publicación. Bajo estas bases, Adriana M. Fabre, Ismenia Mendoza, Joselin Tayo, Elkin Villegas y yo decidimos plasmar nuestras experiencias en formas creativas, así nace loQra Editorial, la cual también presenté en Lima como parte de la metodología de la Escuela de Literatura.

En loQra trabajo no solo como escritora, también como directora de arte. La práctica literaria deja de tener un único objetivo, la materialización del texto tal como lo conocemos; portada, contraportada y tripa, para convertirse en un proceso transformador donde se pone en entredicho el para qué y qué es lo que buscamos con publicar, qué queremos que se convierta en vehículo. Es así como, dejamos la convencionalidad, para adentrarnos en la manufactura de nuestras propias historias a sabiendas que nuestra emocionalidad tiene el derecho a ser universal. Este acto político convierte a loQra a estar sujeto al cuidado, cariño y rigurosidad con la que trabajamos.

Fuereños, es un libro objeto construido en cartón y cartulina. La consistencia de su tapa dura se debe al cartón que se usa para transportar tetrapack de leche y uno de los primeros detalles es que la portada y la contraportada está forrada con el diseño de otro cartón que se usa para transportar papas fritas. Lo primero que ves al abrir el texto es un dibujo en crayón de las cinco especies autoras de los textos. En Fuereños nadie porta un nombre “humano” todos podemos ser una pangora, un mono, una lechuza, una iguana o un loro.

Este primer producto nos obligó a tecnificar procesos, aunque sean manuales, para luego introducirnos a la confección de otros textos, pero dentro del taller del Hipopótamo, donde ampliamos la capacidad de producir sin perder la creatividad.

Es así como quiero animar a otros estudiantes, a pesar de que sí, cumplí una serie de requisitos que quizá para otros estudiantes no es posible cumplir; sin embargo, postulé a la beca de movilidad con un proyecto de clase y eso quiero, pedirle a cualquiera que esté leyendo esto que guarde sus trabajos, los pula y postule a todas las convocatorias posibles, dentro y fuera de la U.  Aprovechen los conocimientos de los docentes, pídanles consejos, pregunten mucho.

Exijan los espacios, recuerden que la educación en artes debe ser gratuita y de calidad y expriman todos los recursos posibles del Estado y de instituciones privadas, porque el mundo ya no necesita más de lo mismo, necesita arte que se posicione y que resuene.       

Edición: Carmen Cortez/Dircom. Colaboración de texto y fotos: Narda Murillo, estudiante de Literatura.   

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