Ensamble escénico: propuesta inédita de docentes y estudiantes de Creación Teatral y Danza en el cierre de Nivelación

Los estudiantes que en el proceso de Nivelación vieron Creación Teatral con la docente Cecilia Salazar y Danza con la profesora Jennifer Asencio presentaron una muestra conjunta en la jornada de cierre del espacio académico, la cual tuvo lugar el 11 de agosto en la sala de Cine del MZ14 Centro de Producción e Innovación de la Universidad de las Artes.

Al ensamble escénico, sus ejecutantes y profesoras lo titularon “El viaje y sus encuentros” y, a manera de sinopsis, se indicó: “Cuando el cuerpo escribe en el espacio que habita su presente, cuando se convierte en el pincel que rompe lo cotidiano para dibujar historias atrapadas en el tiempo.

Otros cuerpos son invitados a transformar entre reconstrucciones y grietas. Y es en ese espacio donde se amalgaman sus relatos, soltando recuerdos y nostalgias. Juntos han hecho de dicho viaje un encuentro, un solo destino”.

Sobre cómo surgió el ensamble, Jennifer Asencio explicó que con sus alumnos abordaron no solo el contenido técnico de danza, sino también la creación, interpretación y presentación. Trabajaron un material que se pudiera mostrar y, a partir de ejercicios en clase, surgieron las ideas narrativas que luego dieron lugar al tema.

Por su parte, Cecilia Salazar también había desarrollado material, por lo que decidieron propiciar encuentros entre las dos carreras. Realizaron ejercicios en conjunto y durante el semestre se invitaron mutuamente a sus clases. De esa forma, se generó una familiaridad y se fue afianzando el compromiso, el reconocimiento y la confianza. De igual manera, expresó Asencio, los estudiantes Erick Hidalgo y Dalila Delgado, de Producción Musical, colaboraron junto a Arturo Parra, su docente en Nivelación, con una propuesta sonora para la muestra.

“Nos llenó de emoción y orgullo porque, cuando ya estén en la carrera, lo que van a necesitar es precisamente ese trabajo multidisciplinar que experimentaron en Nivelación. Fue como integrar tres carreras en pro de un ensamble”, manifestó Jennifer Asencio, para quien esta Nivelación representó su primera experiencia como docente en la UArtes tras obtener su licenciatura en Artes Escénicas.

En el caso de Cecilia Salazar, igualmente graduada en la institución, fue la segunda. Las alumni y sus estudiantes exploraron una integración que requirió tiempo y dedicación, “pero los chicos realmente se comprometieron e inspiraron, fueron muy responsables y pudimos evidenciarlo en los resultados”.

Jennifer Asencio reveló que, tanto en su etapa de alumna como ahora en su rol de profesora, siempre contó con el apoyo de la planta docente de la carrera de Danza, la cual se mantiene en constante comunicación para conocer desde el principio a los nuevos estudiantes, evaluar su desarrollo, identificar sus necesidades y aplicar nuevas pedagogías y didácticas. “Ha sido un reto y una responsabilidad muy emocionante que asumo con cariño, esfuerzo y conciencia. Como siempre he dicho, yo crezco con ellos”.

De lo humano a lo técnico

Al ser su segunda experiencia como docente de Creación Teatral en Nivelación, Cecilia Salazar manifestó que el proceso tuvo un valor añadido muy interesante: el ensamble de teatro y danza que conformaron junto a Jennifer Asencio.

Salazar agregó que los estudiantes llegan a la Nivelación con inseguridades, miedos y dudas. En su enfoque pedagógico, como lo ha aplicado siempre y de hecho formó parte de su tesis de licenciatura, trabaja de lo humano a lo técnico. “Justamente porque, más allá de ser estudiantes, vienen con la inseguridad de saber si son capaces o no”.

En algunos casos suelen tener experiencias y habilidades previas, las cuales, en este espacio de aprendizaje académico, van potencializando al darse cuenta de que poseen una amplia gama de capacidades para expresarse artistically. “Conforme va avanzando la Nivelación y se desarrollan las clases, se observa en ellos una transformación notable durante el proceso, la cual los lleva a reconocer al final el potencial que tenían y que solo necesitaba un espacio para ser explorado y descubierto”.

Van descubriendo, aseguró Salazar, no solo las habilidades técnicas, sino también la capacidad de conectarse con sus emociones y contar historias. “Sabemos que el cuerpo es la herramienta principal de un creador, hablando desde el teatro, y ellos se dieron cuenta de que podían contar historias a través de sus movimientos y de su cuerpo; siempre les dije que no solo existe la palabra, sino que el cuerpo también es un lenguaje capaz de expresar”.

Fueron descubriendo que era posible, soltándose y experimentando. En su momento pudieron trabajar de forma grupal y fortalecer el trabajo en equipo. “Siento que escucharlos, acompañarlos y sostenerlos genera una confianza que me permite ir adecuando la metodología y los ejercicios, adaptando todo lo necesario para que se sientan seguros. Considero que el teatro les permite explorar sus diferentes formas de expresión, lo cual les ayuda a ganar confianza en sí mismos”.

Cecilia Salazar les pide a sus alumnos que observen su primera fotografía y noten cómo se van transformando, no solo en la parte técnica, sino en el plano humano, viendo cómo cambian sus rostros. Su trayectoria artística de más de quince años aplicando la pedagogía de lo humano a lo técnico le ha servido considerablemente, indica la docente.

Respecto al trabajo en conjunto con los estudiantes de Danza de Jennifer Asencio, señaló que la dupla fue genial y clave, dando como resultado un ensamblado armónico. Considera, además, que ambas fueron muy generosas con sus saberes, destacando que es fundamental dar sin posturas de superioridad.

El trabajo conjunto entre teatro y danza no solo ha enriquecido la experiencia de aprendizaje de los estudiantes, sino también la práctica docente. “Estamos agradecidas por la oportunidad de aprender y crecer junto a los alumnos en este viaje artístico. Trabajar en conjunto requiere madurez profesional, generosidad de conocimientos y saberes y, sobre todo, reflejar en los estudiantes lo que se trabaja dentro y fuera de las aulas”.

Como ser humano y profesional, Cecilia Salazar indicó que esta experiencia le reafirma que la docencia es una vocación. “Siempre voy a trabajar lo humano y lo técnico, porque es lo que me ha dado resultados maravillosos con transformaciones de seres humanos a quienes no solo veo como alumnos, sino como personas que escogen una carrera sensible como el arte. Siempre existe el temor de que es difícil vivir de esto, pero a mis alumnos les digo que llevo más de 20 años viviendo del arte y que este tiene muchas vertientes. Ellos tienen que forjar sus propios caminos y será posible con disciplina, vocación y compromiso”.

Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Rocío Martínez/Dircom y Jennifer Asencio, docente UArtes.

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