“Fantasmas en la máquina” desde el testimonio; muestra de Artes Visuales y Nuevos Medios tuvo varias actividades

La inauguración de la muestra “Fantasmas en la máquina”, propuesta por la Escuela de Posgrados y su maestría en Artes Visuales y Nuevos Medios, no solo permitió conocer los resultados de los procesos creativos e investigaciones de sus estudiantes, sino que propició visitas guiadas para la comunidad UArtes, para instituciones educativas y público en general y constó en el Jueves Cultural de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Guayaquil (FAU UG).

El artista y docente Ilich Castillo, coordinador del programa de posgrado de la Universidad de las Artes, destacó la mediación de cuatro de los maestrandos expositores en las actividades mencionadas. Pedro González y Silvia Quezada guiaron a los alumnos de la Unidad Educativa Abaris que visitaron la muestra, que se inauguró el pasado 21 de agosto y mantuvo hasta el 30 de ese mes. María Victoria Suárez (Mariví), quien viene de la arquitectura, tuvo la iniciativa de que dos actividades de la FAU UG coincidieran con “Fantasmas en la máquina” e Iván Basurto también acompañó en los recorridos al Club de Curaduría, a la comunidad que participó en el Plan de Viernes de la UArtes y a otros públicos.  

En esta entrega, González, Quezada, Suárez y Basurto comparten sus criterios con respecto a la exposición en la que intervinieron junto a compañeros de la maestría, así como de las actividades que se cumplieron durante la permanencia de “Fantasmas en la máquina” en los patrimoniales edificios El Telégrafo y el MZ14 Centro de Producción e Innovación UArtes.

Silvia Quezada: Considero que es sumamente importante y fundamental activar todos estos espacios de arte contemporáneo a públicos diversos y fuera del circuito tradicional del arte, porque es una manera de democratizar el acceso a la cultura, se rompe con la idea de que es elitista y se amplía el diálogo, pues hay nuevas interpretaciones desde otras miradas y se vuelve, incluso, mucho más significativa la experiencia para el artista y el público.

Es una conexión distinta, hay un diálogo entre uno y otro. Es importante también por la curiosidad, por ese deseo de conocer, aprender y saber. Hacer este tipo de conexiones también se vuelve como una herramienta que nos lleva a una reflexión o a generar una reflexión social, porque también nos permite conectar con la cuestión educativa y participativa y esto también hace que se vayan generando vínculos más sólidos entre el arte y ese otro público: el ciudadano que no está relacionado todo el tiempo con el arte. Creo que se fortalece la función social del arte de manera relevante y transformadora.  

Pedro González: Como estudiante de la maestría considero fundamental que las exposiciones de procesos no se limiten únicamente al ámbito universitario, sino que también convoquen a otros públicos, como estudiantes de colegio, arquitectos, profesionales y personas de distintas disciplinas. Generar estos espacios permite que el arte y la investigación que desarrollamos los artistxs dialoguen con contextos más amplios y heterogéneos, propiciando encuentros donde todos tenemos la oportunidad de aprender algo nuevo.

Mi experiencia en comunas ancestrales de la Costa ecuatoriana me ha mostrado que el arte puede convertirse en una herramienta poderosa para acercar mundos que a menudo parecen distantes. A través de talleres gratuitos, exposiciones comunitarias y actividades abiertas, he podido observar cómo diferentes generaciones se involucran con entusiasmo cuando se les brinda la posibilidad de experimentar con el arte. Estos procesos me han enseñado que la creación artística no solo tiende puentes entre edades, sino también entre lo rural y lo urbano.

Por ello, valoro especialmente que la maestría extienda sus muestras hacia públicos más amplios. Es una oportunidad para dar a conocer lo que hacemos y para escuchar y enriquecernos con otras miradas. Al invitar a distintos sectores a participar en estas experiencias, se fortalece el vínculo entre arte y sociedad y, al mismo tiempo, se cultiva un sentido de comunidad que trasciende los muros de la academia, permitiendo que la creación se viva como un tejido común de resonancias, afectos y aprendizajes compartidos.

Iván Basurto: Exponer una obra siempre representa un desafío ante la diversidad de públicos y según cada localidad, la mediación entre estas obras y el público se vuelve un ejercicio que sirve como puente para posibles conexiones entre ambos. En este caso, “Fantasmas en la máquina” es una muestra de procesos que se encuentran en una etapa intermedia dentro de sus desarrollos respectivos que, al tratarse de catorce artistas con diversas técnicas, repartidos en dos salas, la mediación debió realizarse en dos tiempos, iniciando en el Taller de Posgrado en el MZ14 Centro de Producción e Innovación, para luego trasladar a cada grupo a La Rotativa de El Telégrafo.

Quizás la parte más compleja en la mediación consiste en informar al público sobre lo que viene trabajando cada artista en su proceso y su bagaje, más que dar una descripción de la obra que están observando. Muchas veces una obra cobra sentido para el público al conocer un poco la mente del artista y su proceso de creación. Poder modular las descripciones según públicos diversos –que van desde niños a adultos, pasando por estudiantes y docentes universitarios, hasta colegas artistas y curadoras– implica también una carga de empatía para saber en qué espacios detenerte para explayarte, avanzar a un nuevo espacio de la sala para invitar a la interacción con las obras sin que se sienta algo forzado, o saber manejar las pequeñas crisis que se presentan durante los recorridos, como enfrentar algún equipo en mal funcionamiento sin dejar de contar su historia, pasando por la introversión o la hiperactividad de quienes nos visitan. Al final es eso, tratar de hacer sentir bienvenida a cada persona que nos visita para conocer nuestras obras, contarles un poco de lo que hacemos para que se sientan, sino en confianza, al menos algo más cercanos a lo que hacemos como artistas.

Mariví Suárez indicó que propusieron con un amigo docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Felipe Molina, que en la agenda del Jueves Cultural estuviera “Fantasmas en la máquina” y que la ExpoFAU-UG Itinerante, que presenta proyectos arquitectónicos en diálogo con la ciudad y maquetas de diferentes talleres, se realizará en el Pasaje Illingworth del antiguo Palacio de la Gobernación, nuestra sede matriz. Se sumaron el lanzamiento de la revista “Artes, Architecture, Technology and Sustainability”, que tuvo lugar en el Museo Presley Norton, y la inauguración de “Viajeras & errantes. Diálogos im-pertinentes”, en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC).

Suárez destaca el diálogo que se generó en la apertura de la ExpoFAU-UG Itinerante, pues autoridades y docentes de ambas universidades señalaron la importancia de articularse. “Tras la inauguración fuimos a la muestra ‘Fantasma en la máquina’, les hice un recorrido sobre cada una de las obras y hablé de la importancia de entender la arquitectura de una forma más expandida y trabajar las ideas, que es lo que estamos haciendo”.

Agrega que al conectar todos los eventos en una sola agenda cultural muchas personas se unieron en diferentes puntos y entablaron conversaciones muy interesantes sobre hasta dónde es arquitectura y hasta dónde es arte (importante hacer esta distinción) y de la forma en la que podríamos trabajar juntos. Contó que cuando les presentaba su obra, “Confesionario (Primera fase: display de procesos)”, uno de los profesores preguntó sobre su proceso creativo. Lo hizo porque ella había manifestado que era muy similar que el arquitectónico, en el cual como todo tipo de investigación se parte con las referencias, se empieza a organizar información y conectar ideas, cuestionándose muchos aspectos y estableciendo la característica del vínculo conector.

“A partir de eso creas un universo de referencias e ideas y empiezas a seleccionar; unas se materializan y otras no. Sucede una exploración tal vez a nivel de maqueta y puede ser de cualquier tipo, no tiene que ser necesariamente una casa porque las ideas pueden tomar el envase que requieran para poder materializarse, ser efectivas y transmitir lo que se quiere transmitir o utilizarlas como material para crear otras nuevas ideas”.

Con respecto a “Fantasmas en la máquina” y lo que fueron jornadas, Ilich Castillo reconoció el trabajo del equipo de pasantes que estuvo a cargo de las actividades de mediación a lo largo de la exposición de manera regular. Lo integraron estudiantes de la Escuela de Artes Visuales, dijo, mencionando a Leslie Cruz, Isis Delgado, Jonathan Díaz, José Pinto y Dana Delgado.

Texto: colaboraron con la información Ilich Castillo, Pedro González, Silvia Quezada, Mariví Suárez e Iván Basurto. Fotos: Maestría de Artes Visuales y Nuevos Medios. Edición: Carmen Cortez/Dircom.

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