En el Campo de Práctica: la pintura como cuerpo, territorio y experimentación en muestra de la V Bitácora de Artes Visuales

En su quinta edición, el evento hito de la Escuela de Artes Visuales, “Bitácora”, abrazó la frase “De aquí para allá, entre procesos y posibilidades”. Las exposiciones se inauguraron el 11 de agosto y se extenderán hasta el 5 de septiembre en la Galería 4ta Pared de la Biblioteca de las Artes, la Terraza y el primer piso del MZ14, la Sala La Rotativa de El Telégrafo y El Garaje del edificio Tábara.

En este último espacio se abrió la muestra “Campo de Práctica: Taller abierto de Poéticas Pictóricas I”. El texto de sala, firmado por David Orbea, propone el taller como un espacio de experimentación y convivencia donde la pintura se aprende pintando. Las obras evidencian búsquedas personales y reflexiones desde el oficio, marcando el inicio del recorrido por los trabajos de Ana Yupa, Fabiana Logacho, Elena Castro, Madelaine González, Emily Constante, Cindy Parra, Romina García, Milthon Saltos, Alessandro Carranza, Jorge Viteri, Ezequiel Granizo, Oscar Alvia, Luis Rivero, Kerly Moreira y Andrés Toala.

En su investigación, la estudiante y artista Ana Yupa recolecta el desecho corporal en sus trayectos cotidianos para transmutarlo en un organismo vivo. Apoyada en el concepto de quiasmo de Merleau-Ponty, sostiene que el cuerpo y el entorno comparten la misma carne, liberando al fluido del control social para convertirlo en una entidad capaz de sabotear la linealidad del tiempo.

Inspirada en el fanfiction, la artista y estudiante Fabiana Logacho presenta una serie pictórica que explora cómo la imaginación expande las narrativas existentes. Mediante pintura, dibujo e ilustración con colores intensos y estética pop, da vida a personajes originales (OC’s) y líneas paralelas que demuestran que el fin de una historia es solo el punto de partida para nuevos mundos visuales.

A partir de vivencias con la ansiedad y la identidad, la estudiante y artista Elena Castro explora la vulnerabilidad de sentirse observada y cuestiona los ideales de belleza en las redes sociales. Para dar cuerpo a estas tensiones, experimenta sobre lienzo con acrílico, grafito y óleo, valiéndose de la exageración y las texturas para transformar la incomodidad de la autopercepción en experiencia pictórica.

Con la serie Barullo (acrílico, óleo y látex sobre lienzo), la artista y estudiante Madeleine González materializa la complejidad de la salud mental alejándose de la mirada clínica. Su propuesta explora la esquizofrenia, el autismo, la disociación y los trastornos alimentarios mediante la distorsión y el rayado, transformando el ruido interno en un lenguaje visual que interpela al espectador.

En la intimidad homoerótica, la serie en óleo y acrílico sobre lienzo de la estudiante y artista Emily Constante explora el cuerpo masculino como territorio de deseo, placer y vulnerabilidad. Al despojar a las figuras de rostros e identidades particulares, la propuesta trasciende el retrato individual para concentrarse en la tensión física, el gesto y la expresividad de las anatomías en contacto desde la pintura figurativa contemporánea.

A través de capas de acrílico, celofán y silicón sobre tela, la serie de la estudiante y artista Cindy Parra construye formas orgánicas en constante mutación que desafían los límites del soporte tradicional. Su propuesta plantea un sistema de entidades que evolucionan desde una matriz inicial hasta estructuras dinámicas donde lo racional y lo intuitivo se hibridan en un permanente estado de transición.

La serie de Romina García explora la relación entre materiales, imagen y emoción mediante plástico film, tela intervenida, pintura en spray, acrílico y fotografías sobre bastidor y MDF. A través de la experimentación constante, la creadora desdibuja lo reconocible para ofrecer nuevas formas de percibir el entorno y otorgar otros sentidos a lo ordinario.

La propuesta pictórica de Milthon Saltos explora la relación entre memoria, territorio e identidad a partir de la experiencia rural. Mediante acrílico y óleo sobre lienzo y lona, la serie combina abstracción geométrica con referencias figurativas, utilizando la «gallina cubista» como un signo recurrente de arraigo y desplazamiento que cuestiona las fronteras entre lo popular y lo moderno.

Alessandro Carranza, por su parte, integra óleo, acrílico e instalación para examinar la digitalidad, las teorías de conspiración y la memoria contemporánea. El expositor desborda el lienzo tradicional al incorporar formatos variables, telas, tubos de hierro u objetos personales, transformando la ilustración y la práctica pictórica en una experiencia tridimensional que dialoga con el espacio.

Nutrida por los relatos de su abuelo y la mitología montuvia, la serie en acrílico sobre tela del estudiante y artista Jorge Viteri interpreta lo intangible de la tradición oral. Su propuesta transita entre la exageración y la alteración de la narrativa popular, empleando simbología local y una figuración perturbada para reinterpretar la memoria del entorno rural.

Planteando qué ocurre cuando el tiempo adopta las lesiones de los tejidos biológicos, el estudiante y artista Ezequiel Granizo construye un universo escatológico alimentado por la ficción profética. Su obra se fundamenta en el tiempo pasado profético de la Biblia hebrea y los versículos de Isaías 53, trasladando la certeza de la profecía a una dimensión plástica donde el tiempo se corporiza y se fractura.

Enmarcadas en la estética del bestiario y el terror fantástico, las obras en acrílico sobre lienzo del estudiante y artista Oscar Alvia edifican un universo de criaturas híbridas y paisajes en ruinas. El creador concibe cada pintura como el registro visual de una expedición o mito inconcluso, utilizando la extrañeza y el asombro para explorar los vínculos entre la vida, la muerte y la transformación.

Con la piel como contenedor de memorias, la propuesta del estudiante y artista Luis Rivero indaga en la fragilidad humana mediante piezas en acrílico, óleo, cuerina, tela y silicona industrial. Inspirado por Beksiński, Varejão, Kapoor y Miguel Ángel, el creador fusiona pintura realista con cortes y relieve tridimensional, simulando una dermis que se rompe para mostrar que la vulnerabilidad es la huella más honesta de la condición humana.

Trabajando con harina de plátano, materias orgánicas y colores fluorescentes, la estudiante y artista Kerly Moreira elabora una serie que vincula la memoria afectiva de la infancia con el mundo microscópico. Al fusionar texturas orgánicas con formas celulares, la propuesta utiliza la materia en constante cambio para reflexionar sobre la mutabilidad de los recuerdos.

Tomando figuras de acción como materia prima, el estudiante y artista Andrés Toala presenta en acrílico sobre lienzo una serie pictórica volcada hacia lo absurdo. Al descontextualizar referencias de cómics, películas y juguetes que jamás coexistirían en la realidad, el creador antepone la libertad de la imaginación a la coherencia narrativa, desafiando al espectador a completar la historia.

Texto y fotos: Carmen Cortez/Dircom.

Comparte esta nota

Loading...