“Imaginario Tropical es el camino de exploración de Rocío Soria Diaz hacia una mirada más reflexiva y humanizada del trópico. Una reflexión que parte del cuerpo, la intuición, el tiempo y la materialidad de lo que nos rodea, como un método para habitar y ser conscientes del lugar que compartimos”. El curador Norton Reyes-Vargas inicia así el texto que acompaña a la exposición de la graduada de pre y posgrado de la Universidad de las Artes, la cual estará hasta el próximo 7 de febrero de 2026 en la Sala de Arte Contemporáneo II del Museo Municipal de Guayaquil.
Componen la muestra, entre otros, nueve esculturas en vidrio, colaboración de Francesca Fruci, titulado “Sistema sagrado de florecimiento (brote místico de un jardín de cristal)”, una
“Constelación tropical”, como denominó a bitácora en proceso, la cual recoge texto, memoria, imágenes y reflexiones del 2022 al 2025; “Flor de corriente, hechizos de río”, nombre de joyas – amuletos para la escucha y el propósito, modeladas en cera y fundidas en plata (2025; con la colaboración de Lúcida Pura; y “Me desperté de un sueño” y “Susurro del río (la escucha)”, ambas pinturas superpuestas, creación en madera (2025).
“En Guayaquil, donde el calor y la humedad son agentes activos que moldean la experiencia de quienes habitan la ciudad, el trópico se vuelve vivencia antes que imagen. Las obras aquí presentes no reproducen el entorno de manera literal; lo condensan, lo sienten, lo traducen en cuerpos de trabajo que funcionan como ecosistemas. Entre transparencias, capas, veladuras y materiales sólidos o suaves, aparecen reflexiones sobre lo que se diluye, lo que flota y lo que resiste. Así como el jacinto de agua sobrevive en la corriente del río Guayas, la práctica de Rocío se adapta y crece entre lo digital y lo orgánico, entre la precisión y el azar”, anota el curador Norton Reyes-Vargas en otra parte de su texto de sala.



En diálogo con InfoUArtes, nuestra alumni indicó que la exposición Imaginario Tropical surgió a partir de su investigación sobre El pensamiento manglar, la cual se tradujo luego en lo que llevó a la Sala de Arte Contemporáneo II. La exhibió primero en Quito, el año anterior, en una muestra homónima también individual que se mantuvo en Q Galería, y como por esa experiencia la tenía prácticamente lista, le escribió a Karina Nogales, directora de Patrimonio Cultural del Municipio de Guayaquil, para tener la posibilidad de llevarla al Museo Municipal. Ambas propuestas fueron curadas por Norton Reyes-Vargas.
Antes, en la galería Paul Cézanne de la Alianza Francesa de Cuenca, Rocío Soria, expuso una propuesta similar a la que tituló “Flujos tropicales tierras que sueñan” y tuvo como curadora a Adriana Flores, de Lava México.
Con Norton Reyes-Vargas, fundador de Mono Chrome Arts, Rocío Soria comentó haber trabajado alrededor de un año en las piezas que componen Imaginario Tropical. No en su creación, pero sí en el diálogo, en saber cuáles eran sus intereses, por qué deseaba hacerla, por qué retomaba la pintura y no continuaba con los Nuevos Medios. “Es decir, todo lo que está detrás y no se ve, pensando en mi recorrido como artista”.
Agregó que empezó su propuesta con una pieza de 3D, que luego tradujo a las pinturas que hoy la conforman. “Estaba en un momento de no usar tanta computadora, de volver a la raíz y preguntarme qué me hizo entrar en el mundo del arte, qué fue lo que me hizo a mí, Rocío Soria, como persona, decidir quiero ser artista. Aunque hacía videos y fotografías, quería conectarme con la Rocío de 14 a 16 años que pintaba y con esa niña interior que siempre estuvo dibujando y pintando”.

Pintar es estar presente. Alguien le hizo notar aquello mientras exponía en Quito, pues así lo decían sus piezas actuales, como antes en los glitches, o en la rapidez; en sus obras y en ella misma, era como ralentizar un poco la vida “y cómo estás hablando, cómo te estás escuchando, cómo te estás moviendo. Yo creo que lo interior siempre se va a exponer o a expandir en lo exterior, y creo que eso fue lo que pasó con estas piezas”.
Lo experimentado ha sido como buscar ese estar presente en su vida diaria en general y consigo. Eso se empezó a traducir en las pinturas de “Imaginario Tropical” o en las colaboraciones que tiene la muestra. Especifica que son dos pinturas de acrílico y dos cuadros de madera con pintura spray las que reflejan ese retorno a los inicios. “Las dos pinturas, grandes y a gran escala, son el acrílico con el que empecé a pintar a mis 14 años y esas manifestaciones recogen o reflejan aquello que ya había transitado”.
De ese transitar, Rocío Soria trajo también a la memoria que, sin darse cuenta, siempre acudía mientras estudiaba en la Universidad de las Artes al Malecón Simón Bolívar a ver los lechuguines. En ella siempre fue una constante, pues buscaba al río. Al ir a su casa caminando pasaba por el Puente Nacional y veía los lechuguines, que son realmente jacintos de agua. Tenía, entonces, una relación con ellos y les hacía fotos y videos.


“Me di cuenta de que seguían en mi imaginario cuando empecé a escribir sobre ellos para la tesis del máster (de Artes Visuales y Nuevos Medios) que cursé en la UArtes, y en México me los volví a topar en la residencia artística en Lolita Pank”. Se fue cuando cursaba el último semestre y le dijo al entonces director de la Escuela de Posgrados que iría a hacerla. Aunque hubo resistencia por las exposiciones, como la maestría era híbrida, decidió irse y solo conectarse para concluir el programa de estudio.
Ahí nació Imaginario Tropical, “que fue también soltar un poco el control de hacer todas las obras o cosas solo de manera digital. Fue generando las piezas (de la muestra) pensando en que soltar el control implicó también soltar lo que se esperaba de ella, puesto que había sido solo digital o de nuevos medios; necesitaba descentralizarse. “Como artista vas a tener un medio que haces mejor que otro. En mi caso vendría, obviamente, a ser el videoarte, el glitch, y esa parte de los nuevos medios que es lo que todo el mundo siempre esperaba ver de mí”.
En el camino, de ese afán descentralizador, afianzó sus gustos por el bordado, la pintura, el dibujo, la escritura y la performance. “Que me gustan estas otras cosas que ya venía haciendo, pero que no las hacía porque me puse en la cabeza soy videoartista y solo hago glitches. Fue sacarme de ese pensamiento y entender que sí puedo hacer estas otras cosas”.
¿Por qué Imaginario Tropical? “Se piensan en helechos, Amazonía y full verdor, pero para mí es eso a lo que no le prestamos atención y ahí es cuando entra el jacinto de agua, planta que se extiende hasta China, España, Europa, África, México, Colombia… y es parte de este colonialismo botánico. Son plantas traídas y parte de nuestro imaginario. Para mí es pensar en un Guayaquil que sin el río Guayas no existe”.
Texto y fotos: Carmen Cortez/Dircom.







