Diego Zambrano, Anthony Cevallos y Samantha Cruz son tres de los estudiantes de la Escuela de Artes Visuales que están a un paso de obtener sus licenciaturas y que, como parte de sus procesos académicos y creativos, han inaugurado en los museos Municipal de Guayaquil y Nahim Isaías sus exposiciones de titulación.
Al museo del cabildo porteño, Diego Zambrano llevó “Anotaciones sobre el color”, mientras que Anthony Cevallos y Samantha Cruz llegaron al Nahim Isaías con “Tripulación” y “Juegos domésticos: ensayo de una casa”, respectivamente.
En su propuesta expositiva, Zambrano explora, a través del arte y la filosofía, la problemática del significado del color y expone las relaciones que hacen posible su entendimiento. “El color se presenta como una posibilidad, y es en esas áreas grises de la especulación y la incertidumbre donde reside su potencia poética”, se lee en la publicación que hizo en Instagram (@diegozm94), dando a conocer, además, que este sábado 7 de febrero realizará una visita guiada.




En la red social, el estudiante también agradece al alumni UArtes Anthony Arrobo (@anthonyarve), jefe del Museo Municipal, por el espacio y al docente Armando Busquets (@busquets_artwork) por guiarlo en su proceso de tesis.
Trabajadas en óleo y acrílico sobre lienzo y acuarela, de Zambrano se encuentran obras como “(Des)unificación sobre el sentido del color”, “Análisis sobre la naturaleza de las estructuras”, “Ensayo sobre el problema de la unificación del sentido en el color”, “Estudio sobre el color en varios contextos”, “Intención, voluntad, designio”, “Epitafio”, “Atlas/Incertidumbre”, entre otras.
“Tripulación” y “Juegos domésticos”
En el Nahim Isaías, las muestras de titulación de Anthony Cevallos y Samantha Cruz, tituladas en ese orden “Tripulación” y “Juegos domésticos: ensayo de una casa”, se exponen en la sala temporal número 1 del segundo piso. Cuadros de dimensiones variadas y trabajados en acrílico, témpera, yeso y resina vinil-acrílica, así como dos instalaciones, figuran entre las propuestas de final de carrera de los artistas estudiantes.




De “Tripulación”, el texto curatorial destaca la representación que Anthony Cevallos hace del ser humano a través de la figura del tripulante, como símbolo del encuentro con lo desconocido. “El interés se sitúa en la manera en que los viajeros, a lo largo de la historia, han interpretado el mundo y en lo que implica desplazarse hacia territorios inciertos. Esta inquietud deriva en una reflexión sobre cómo trasladar esa experiencia al lenguaje pictórico, imaginando qué sucedería si estos tripulantes fueran situados en mundos oníricos surgidos de la imaginación”.
En las escenas llevadas al lienzo, el viaje no se entiende únicamente como un desplazamiento físico, sino como un tránsito emocional y mental. “A través del tripulante se explora la vulnerabilidad humana frente a la incertidumbre, el miedo, la soledad y la fascinación que emergen al habitar espacios que desafían la percepción. Los paisajes se construyen desde la memoria, el sueño y la intuición, dando lugar a escenarios que oscilan entre lo familiar y lo enigmático, donde la frontera entre lo real y lo imaginario se vuelve difusa”.
En acrílico y témpera sobre lienzo, yeso y resina vinil-acrílica, Anthony Cevallos trabajó alrededor de quince cuadros con títulos como “Lejos de casa”, “Susurros”, “Hellstar”, “Sin título”, “S”, “X”, “La última esperanza” y “Océano de sombras”.




En “Juegos domésticos: ensayo de una casa” su autora, Samantha Cruz, abre las puertas a imágenes de la cotidianidad doméstica. En el texto curatorial de sala, que lleva a una instalación, se cita a Gastón Bachelard y al concepto de que “la casa no es solo un refugio físico, sino el lugar donde se localiza nuestra intimidad y se integran nuestros sueños. En esta recreación de dicho cosmos, el tiempo y el espacio se manifiestan a través de las huellas”.
Las obras que componen la serie se detienen en los vestigios de la permanencia: las marcas de las paredes, las sobras de una comida, la acumulación descuidada de las cosas; y, a su vez, Ilama a la acción del ser que habita: planifica, dispone y (des)ordena.
“La recreación de objetos a través de la pintura y el dibujo funciona como un mecanismo revelador de fenómeno que la cultura material produce en nosotros. En diálogo con las ideas de Igor Kopytoff y Jean Baudrillard, estamos ante objetos de consumo que, más allá de su destino utilitario, se han vuelto símbolos identitarios. Desde el apego, la rutina y el juego, se postula un ejercicio de rescate. El arte es un gesto necesario que transforma el residuo relato fundamental, ofreciendo cotidiano en un contraimagen a la aparente banalidad de las cosas”.
“Bodegones amuebles”, “Punto de partida” (una instalación de tres piezas, pinturas movibles, cinta magnética y mesa), “Cartografías ornamentales” (serie de nueve piezas) y obras “Sin título” componen la propuesta de Samantha Cruz en “Juegos domésticos: ensayo de una casa”.
Texto y fotos: Carmen Cortez/Dircom.







