Recorrido histórico y cultural sobre memoria, literatura y cine en la ciudad; diálogo con autores e investigadores

Guayaquil, una ciudad vibrante con una historia cultural rica, ha visto la evolución de sus espacios cinematográficos a lo largo de los años. Las investigaciones de nuestra docente Janina Suárez junto al folclorista Gabriel Paredes y compiladas en la obra “Los teatros–cines guayaquileños 1857-1999”, compartieron espacio junto al libro de Pedro Mujica “¿De qué Guayaquil?” en un homenaje a estos lugares que, aunque hoy en día ya no existen, fueron fundamentales para la vida social y cultural de la urbe porteña.

El espacio compartido en mención fue el conversatorio que bajo el título “¿Cómo trabajar la memoria?” se desarrolló el 6 de noviembre en el Pasaje Illingworth del antiguo Palacio de la Gobernación, nuestra sede matriz, en el marco de la X edición de Libre Libro, Encuentro de Editoriales Independientes realizada por la Escuela de Literatura.

La memoria histórica de Guayaquil está, en muchos casos, marcada por la desaparición de espacios culturales como los cines. Janina Suárez, doctora en sociología y periodista especializada en cultura, destacó la importancia de recuperar estos relatos, no solo para recordar lo que fue, sino para reflexionar sobre lo que hemos perdido. En el caso de los cines, muchos de ellos ya no están, y las nuevas generaciones no tienen conciencia de los lugares emblemáticos que existieron. A través de la obra que coeditó con Paredes, se busca que esos cines, que en su época fueron el centro de entretenimiento en los barrios, no caigan en el olvido.

El cine en Guayaquil, agregó, no solo cumplía con una función de entretenimiento, sino que también era una herramienta educativa y cultural. Los teatros y cines se fusionaban en muchos casos, ofreciendo tanto obras de teatro como proyecciones cinematográficas. La obra, dijo, también es un ejercicio de memoria y de la transformación de la ciudad, pues la cultura del cine se fue desplazando con la llegada de centros comerciales y nuevas formas de entretenimiento.

Por su parte, Gabriel Paredes anotó que uno de los retos más importantes al trabajar sobre esta memoria fue recuperar la información sobre esos espacios. “Muchos de esos cines ya no existen y las generaciones más jóvenes no saben que alguna vez hubo cines en sus barrios”. El trabajo desarrollado, contó, no solo fue de documentación, sino también de revitalización de un patrimonio cultural que formó parte integral de la identidad guayaquileña.

Un aspecto crucial de este trabajo fue su análisis desde la memoria colectiva, un proceso de resignificación de los espacios que alguna vez fueron el alma de los barrios y que hoy han desaparecido. Paredes mencionó también que la memoria de Guayaquil es frágil, y la pérdida de estos espacios culturales resalta la necesidad de un rescate de la historia local.

Durante la presentación del libro, los autores y otros académicos discutieron cómo la memoria del cine guayaquileño pasa de ser un ejercicio de nostalgia a una reflexión sobre el presente y el futuro. En la mesa de diálogo, se abordó cómo el cine en Guayaquil reflejaba el deseo de una ciudad moderna en busca de identidad, mientras lidiaba con los cambios sociales, políticos y tecnológicos.

En conclusión, Los teatros-cines guayaquileños 1857-1995 no solo es un recorrido por el pasado de la ciudad, sino un llamado a valorar y preservar nuestra memoria cultural. La obra destaca la importancia de estos cines y plantea una reflexión sobre lo que significa ser guayaquileño, recordando lo que fuimos y proyectando lo que podríamos ser.

“¿De qué Guayaquil?”, su análisis

El diálogo de la cita, con los respectivos análisis, se extendió a la literatura para abordar “La receta”, obra de Francisco Campos Coello, considerada una de las primeras de ciencia ficción ecuatoriana. A través de la memoria literaria, los autores pueden explorar cómo la ciudad y su gente fueron representados en el pasado, lo que nos permite pensar en las futuras generaciones y el legado que dejamos.

Justamente, “¿De qué Guayaquil?”, de Pedro Mujica, es un análisis desde las relaciones transtextuales a “La receta” como un estudio que posiciona este texto como referencia fundamental del modernismo literario ecuatoriano. El docente e investigador UArtes explora cómo “La receta” despliega una compleja red de relaciones, tanto explícitas como implícitas, con otras obras, consolidando su importancia en el desarrollo de la ciencia ficción ecuatoriana.

Para ello, Mujica emplea las cinco funciones transtextuales planteadas por Gérard Genette en palimpsestos (manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente): intertextualidad, paratextualidad, metatextualidad, hipertextualidad y architextualidad. Este enfoque revela cómo Campos Coello no solo fue innovador en temática, sino que también configuró su obra en diálogo con otras textualidades, lo que evidencia la riqueza de relaciones y referencias que fundan el género en Ecuador.

Mientras Mujica explora la ciencia ficción como una ventana hacia la identidad y las aspiraciones de una ciudad en transformación, Suárez y Paredes se centran en los cines de Guayaquil, que también representan una parte significativa de la vida cultural y urbana. Ambos estudios, desde perspectivas diferentes, iluminan cómo Guayaquil ha absorbido influencias globales, ya sea a través de la ciencia ficción o el cine, adaptándolas a su propia idiosincrasia y contexto social.

Texto: Eleinn Rivera, estudiante de la Escuela de Literatura.

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