Integraron los varios equipos de estudiantes en prácticas preprofesionales que se conformaron para convertir en realidad del Museo Interactivo Océano Vivo, una iniciativa y trabajo conjunto de la Fundación Amiguitos del Océano y la Universidad de las Artes. Tras las jornadas cumplidas para armar cada una de las estructuras que tuvo la propuesta, los alumnos UArtes comparten la experiencia.
El grupo Coralitos lo integraron Alison Solís, Angie Ponce, Paola Rumiguano, Alessandro Carranza, Mari Burbano, Milton Santos y Doménica Carrión, de Artes Visuales; Ruth Mendoza, de Artes Musicales; Kevin Mera y Sabaa Guerrero, de Artes Escénicas y Brigitte Ponce, de Literatura.
Congregados en el centro de la exposición, que hizo suya la Sala Ría de la Biblioteca de las Artes, Sabaa Guerrero comentó que estuvieron a cargo de la construcción y planificación de los corales y que desde su concepción enfrentaron el reto de recrear tanto sus formas como la decoración. “No hubo una estructura fija de por dónde empezar y con qué seguir. Nos organizamos en el camino y el resultado es súper chévere. Tuvimos momentos de tensión frente a los avances, pero luego le dimos con todo para desarrollarlo y puedan complementar todo lo que presenta el museo”.
Kevin Mera agregó que hay muchas historias a lo largo del proceso de elaboración de los corales. “Al inicio jugamos con todos los materiales posibles, que si papelitos tipo para el cupcake, limpiapipas, tapas de botella e incluso la mezcla que utilizamos para la pintura de los corales. Hemos aprendido un montón con todo este proceso desde todas las carreras”, sostuvo.

Sabaa abonó indicando de si bien se dividieron el trabajo, en conjunto pensaron cómo desarrollar los pilares de los corales, que son circulares y había, además, que garantizar que no se cayera; los apuntalaron con todo: cartón, periódico, malla de alambre… Fue como una dinámica buscar la manera de hacerlo y lo conseguimos.
El grupo submarino, que es otra de las estructuras del museo, lo integraron Milton Santos, Paola Rumiguano, Doménica Carrión, Angie Ponce, Alessandro Carranza y Mari Burbano. “Fue un trabajo muy pesado, más que todo por los materiales. Había que cortarlos y ensamblarlos. Se planificó con muy poco tiempo, pero ya una vez juntada la gente fue algo más sencillo de realizar. Experiencia pesada, pero también un tanto divertida por la unión entre compañeros”.
Jonathan Flores, Fabio Paspuel, Gerezin Piedra y Mercy Castro integraron el grupo de realidad virtual (VR) y coinciden en que la experiencia fue muy bonita. El primero de los estudiantes nombrados revela que viajaron junto al docente Juan José Ripalda, responsable por la UArtes de la realización del Museo Interactivo Océano Vivo, a Ayangue para hacer un recorrido y explorar su entorno y ecosistema. “Estuvimos en el Islote El Pelado y para llegar a la realidad virtual grabamos con una cámara 360. Se nos hizo algo complicado porque teníamos mucho material y había que comprimirlo para que quedarán solo cinco minutos”, precisó, en tanto que Fabio coincidió que lo más difícil fue recortar.

Jonathan añadió que la gente los felicitó y que un visitante que practica el snorkel en Salinas mostró su satisfacción porque se muestre Ayangue, sobre todo para quienes no han ido aún al Islote El Pelado y desconoce cómo es en las profundidades del océano. “Aquí en la muestra los niños se ponen los visores y se quedan fascinados, queriendo ir al islote y para nosotros resulta satisfactorio”.
Elías Navarro, Ricardo Díaz y Benjamín Romero, estudiantes de la carrera de Producción Musical y Sonora, y Tamara Oviedo, de Artes Musicales y Sonoras, estuvieron a cargo de la composición musical y el apartado sonoro de toda la exhibición del museo. Ellos comentaron que, en efecto, una gran parte de los sonidos utilizados para la muestra fueron grabados en Ayangue por el profesor Juan José Ripalda.
El docente, revelaron los alumnos, grabó muchas de las ballenas jorobadas que están sonando en las composiciones por ellos trabajadas. Haber ido a Ayangue, coincidieron, los ayudó mucho para la creación musical y sonora de todo el espacio. “Esto realmente fue maravilloso y nos ha gustado la acogida que ha tenido del público que ha visita el Museo Interactivo Océano Vivo”, indicó Elías.
En conjunto, los estudiantes en prácticas preprofesionales concluyeron en que aprendieron bastante en todo el proceso, fueron meses en el que estuvieron trabajando en las composiciones y resultó una retroalimentación entre todos y el docente Juan José Ripalda.
Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña y Rocío Martínez/Dircom. En la portada, los estudiantes que hicieron sus PPP en el Museo Interactivo Océano Vivo con el docente Juan José Ripalda; en las imágenes siguientes en varios de los escenarios para los que crearon estructuras que recrearon en tierra las profundidades del mar.







