Diez sobre diez es el puntaje que obtuvieron Álex Hincapié Palmezano y Carlos Murgueitio Roa, graduados de la Maestría en Composición Musical y Artes Sonoras por la Universidad de las Artes. En la ceremonia donde recibieron sus títulos, junto a los 33 de los 42 incorporados que estuvieron presentes, dieron sus discursos, lo cual realizaron de manera alternada.
Alex inició agradeciendo a los presentes y a las autoridades universitarias: al rector Saidel Brito y los vicerrectores Yulianela Pérez y Andrey Astaiza, así como a la directora de la Escuela de Posgrados, Ana Gabriela Rivadeneira y a los coordinadores de las maestrías en Artes Visuales y Nuevos Medios, Ilich Castillo; Gestión de la Cultura y de las Artes, Ángela Arboleda; y, Composición Musical y Artes Sonoras, Adina Izarra, especialmente, pues fue la tutora de ambos. También hubo agradecimiento para el personal administrativo y de apoyo que hicieron posible el proceso formativo.
Carlos anotó que, si celebraban el logro, era porque hubo personas que sostuvieron sus caminos con paciencia, confianza y generosidad. Nuestras familias, mentores, amigos y seres queridos han estado presentes mucho antes de este día. Con su compañía aprendimos que ninguna obra nace únicamente del esfuerzo de quien la crea. Toda obra es también fruto del tiempo, del afecto y de la confianza de quienes caminaron a nuestro lado.
Alex dio un saludo fraterno y profundo a los compañeros y compañeras de cohorte. “Este momento no es solo nuestro; es el reflejo de una comunidad que cree en la educación pública, en la creación individual y colectiva y en el poder transformador del arte”.

“Este camino fue construido a partir de muchas voces y experiencias”, indicó Carlos, quien presentó fragmentos de las composiciones creadas a lo largo de la maestría por quienes recorrieron el camino con ellos.
Alex Hincapié anotó que llegaron a la Maestría en Composición Musical y Artes Sonoras cargando ideas, sueños y perspectivas de futuro. “Piezas fundacionales de una materialidad artística que es, ante todo, nuestra propia voz hacia el mundo. Nos dispusimos a navegar en el río del conocimiento, conscientes de ser solo una partícula de pensamiento en su corriente una corriente precedida por las voces de la historia del arte, de la que ahora tenemos la oportunidad vital de ser, también, continuidad para las generaciones futuras”.
“Antes de aprender a crear, tuvimos que aprender a escuchar”, agregó Carlos Murgueitio, señalando que aprendieron a escuchar ideas y preguntas. “Aquello que, al principio, todavía no tenía una forma clara, pero que intuíamos podía convertirse en una obra capaz de revelar algo que aún no sabíamos expresar”.
Alex sostuvo que la academia los recibió con su sistema de educación pública y de calidad. “Como cohorte, hemos tenido acceso a un proceso riguroso de formación artística. Hemos adquirido no solo herramientas para la creación, la producción y la conceptualización de lo sonoro y sus relaciones, sino también para proyectar nuestro pensamiento de manera crítica hacia la sociedad. Nos hemos fortalecido en la certeza de que la obra no es una entidad aislada del mundo donde acontece, sino que resuena en quien la escucha y la vive, transformándonos también como colectivo humano”.

El proceso de creación y transformación no siempre fue sencillo, dijo Carlos y manifestó: Es probable que cada uno de nosotros recuerde momentos en los que una idea parecía no conducir a ninguna parte. Hubo versiones de nuestras obras y también de nosotros mismos que tuvimos que abandonar. Y fue precisamente allí donde ocurrió el aprendizaje más importante: aprender a confiar. No en que todo saldría como lo habíamos imaginado, sino en el proceso. En comprender que crear no consiste en esperar el momento perfecto ni la certeza absoluta.
Añadió que crear es un acto no solo mental, sino también espiritual. Consiste en tener el valor de permanecer junto a una idea y permitir que encuentre su rumbo, teniendo presente que una obra no nace cuando desaparecen las dudas; nace cuando decidimos que las dudas también forman parte del camino.
Alex precisó que en estos tiempos líquidos, como les recordó el maestro David de los Reyes en alguna clase, citando a Bauman y dialogando sobre McLuhan, donde la información corre a una velocidad desmesurada frente a nuestros ojos y oídos, dando la sensación de que todo es pasajero y efímero, estos procesos formativos aportan a la duración. “Los conocimientos adquiridos se contraponen a la fragilidad de este tiempo fugaz; se convierten en piedra angular de nuestro pensamiento y de nuestros procesos creativos. Nos transforman, se hacen eco en nuestra obra y se conforman como un contrapunto de voces, que han de sumarse y resonar junto a las voces del pasado, proyectándose con fuerza hacia el futuro”.

“Hoy no terminamos un proceso, comenzamos otro”, sostuvo Carlos. “Nos llevamos conocimientos, sí. Pero, sobre todo, nos llevamos una forma distinta de mirar nuestro trabajo y el de quienes nos rodean: una forma más consciente, crítica y abierta al diálogo con otros lenguajes y otras formas de comprender el arte. Vivimos en un tiempo en el que producir nuevos trabajos artísticos nunca había sido tan fácil; sin embargo, crear sigue exigiendo paciencia, elegir con responsabilidad y asumir que toda decisión deja una huella, no solo en las obras producidas, sino también en quien las realiza”.
Alex complementó anotando que al cerrar este ciclo asumen la enorme responsabilidad de generar conocimiento desde lo aprendido. “Un saber que sea conexo con nuestra realidad y sensible a ella, entendiendo que la creación debe ser, al mismo tiempo, el porqué y el para qué de nuestra existencia; y que debe lograr mover sensibilidades hacia un bien común, como sociedad y como raza humana”.
Carlos expresó que si las maestrías cursadas les dejaba una enseñanza para el futuro, él esperaba que sea conservar siempre la capacidad de escuchar antes de responder, de comprender antes de afirmar y de seguir tomando riesgos creativos cuando una idea nos parezca lo suficientemente honesta como para defenderla y luchar por ella.
“Tendremos que aportar a la universidad de saberes que nos conforman, nos definen, nos interpelan y construyen el mundo de manera conjunta; sumando voces de diversidad creativa que cultiven el amor a nuestra común existencia”, concluyó Alex Hincapié.


Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña/Dircom.







