Estudiantes de la Maestría en Cine Documental UArtes vivieron con intensidad sus clases presenciales

La modalidad de aprendizaje de la Maestría en Cine Documental es híbrida y su carácter teórico/práctico, orientado a la realización de películas documentales. Del 27 de marzo al 2 de abril pasados, los dieciséis estudiantes que cursan el programa de la Escuela de Posgrados de la Universidad de las Artes tuvieron clases presenciales intensivas, con ejercicios de rodajes en el Malecón Simón Bolívar de Guayaquil.

La cineasta Priscilla Aguirre, coordinadora de la maestría, indicó que fueron tres las materias que convocaron a los maestrandos, quienes proceden de diferentes partes del país e incluso del exterior. “Vinieron para el ‘Taller de investigación, escritura y realización del proyecto documental’ y las asignaturas ‘Teoría y práctica de la fotografía en el cine documental’ y ‘Teoría y práctica del sonido en el cine documental’”, precisó la también docente, anotando que los estudiantes cursan el segundo semestre de la carrera y son su segunda cohorte.

Agregó que, por su naturaleza, las materias mencionadas requieren prácticas y, por ello, además de tener las sesiones virtuales previas con los docentes tuvieron las presenciales. “En las mañanas vieron la materia del taller de investigación, que es de seguimiento a sus proyectos de titulación y se divide en dos paralelos para poderle dar un trabajo más personalizado a cada proyecto y a cada estudiante. Las materias de sonido y de fotografía se dictaron en un solo grupo, pero por las tardes se dividieron en varios grupos de trabajo”.

Los profesores de los dos paralelos del taller de investigación son los cineastas Alexandra Cuesta y Andrés Cornejo, quienes viven en Quito y vinieron para las clases. La materia de fotografía documental la dio François (Coco) Laso, quien fue docente de la UArtes y vino como invitado; con ellos, Raymi Morales y Priscilla Aguirre, quien como coordinadora de la maestría participó todo el tiempo en la realización de la cita.

Explicó Aguirre que mientras un grupo hacía fotos, otro grupo hacía sonido. “Hicimos ejercicios de observación y de entrevistas en el Malecón de Guayaquil. Vinieron los 16 maestrandos, incluyendo el estudiante que tenemos de Colombia, quien llegó desde Bogotá para estas clases”.

Los maestrandos trabajaron intensivamente en pensar el contenido y la forma de las películas documentales que están haciendo como parte de su titulación, así como el sonido y la fotografía de las mismas. “Rodaron, editaron material y lo mostraron. El 1 y 2 de abril tuvimos sesiones de presentación de teasers, una muestra de los avances de cada uno de los proyectos; vimos 16 muy interesantes que están en construcción”.

Cada estudiante hizo un pitch de 3 minutos y mostró 3 minutos de su teaser, de los avances de su proyecto “y en base a eso recibieron retroalimentación para continuarlos. Con estas clases lo que hace la Maestría en Cine Documental es dar pasos más firmes en el apoyo al desarrollo de los proyectos”.

Priscilla Aguirre destacó la relación entre pregrado y posgrado, pues un grupo de diez estudiantes de la Licenciatura en Cine hizo pasantías (en sus Prácticas Preprofesionales, PPP) durante la semana presencial de la maestría. “Ellos asistieron en las distintas materias y ayudaron en los procesos a sus compañeros maestrantes; fue un intercambio muy interesante, se formó un lindo grupo”.

De las materias vistas en las sesiones presenciales, la coordinadora de la maestría indicó que el “Taller de investigación escritura y realización” que dicta la cineasta Alexandra Cuesta es esencial porque es donde los estudiantes empiezan a crear su película documental. Es una clase que se enfoca mucho en el proceso de creación, desde la escritura o la escritura con la cámara, y en la realización de rodaje de filmación y registro de su material.

De la Maestría en Cine Documental, Alexandra Cuesta dijo es esencial porque no existe otra en el país y es un género muy amplio dentro del cine contemporáneo de no ficción. “En Ecuador las voces del cine de no ficción son muy fuertes, necesitamos generar más de estos espacios y que exista una dedicación al proceso y al pensamiento crítico en el cine documental”.

El cineasta ecuatoriano Andrés Cornejo contó estar dedicado a la producción, edición y dirección cinematográfica. La materia que dicta en la Maestría en Cine Documental se enfoca en lo que van escribiendo los estudiantes de forma creativa, de la película que están proponiendo. “Acompaño el proceso de desarrollo y producción de sus cortos y, en algunos casos, largometrajes”.

Señaló que la importancia de la maestría radica en que el documental es memoria y responde a las preguntas de quiénes somos, a dónde vamos, quiénes fuimos. “El lenguaje del cine es muy poderoso y mantiene presente a la memoria. Hay que mantener este legado, es una obligación moral y una obligación profesional para construir el relato colectivo de quiénes somos y quiénes fuimos”, manifestó Cornejo, destacando la importancia de que una propuesta como el programa de posgrado de la UArtes venga del sector público.

François (Coco) Laso indicó que tener una Maestría en Cine Documental en el Ecuador es un privilegio. “Muy importante porque, a partir del cine documental, se puede ir construyendo, descubriendo o redescubriendo historias que no conocíamos y, sobre todo, devolverle la voz y hacer sentir la voz de aquellos que no la tienen y que no han sido escuchados. Es una maestría que nos permite redescubrir nuestro país y construir nuestra historia”.

El maestrando Luis Páez ponderó los conocimientos que van adquiriendo y compartiendo, y que la modalidad sea híbrida. “Se enriquece el aprendizaje en las clases virtuales y se potencian ciertos momentos con las presenciales”. Pablo Hermida, por su parte, señaló que decidió estudiar el programa de posgrados de la UArtes para cumplir el sueño de realizar productos visuales de calidad. “Estoy muy contento y la recomiendo mucho, es bastante flexible y se acomoda a los tiempos y a las ocupaciones que se tienen”.

Para Jorge Bravo, quien cursa la maestría desde su natal Colombia, las clases virtuales y presenciales les deja experiencias gratificantes y enriquecedoras. Del 27 de marzo al 2 de abril pudieron desarrollar talleres, mantener conversaciones, intercambiar pensamientos sobre el cine documental y trabajar sus proyectos.

Expresó que, para él, como cineasta y artista, tener la posibilidad de compartir con personas de larga trayectoria –profesores, fotógrafos, cineastas y sonidistas que los han acompañado en los procesos– ha sido muy valioso. “Esta universidad que es pública y de artes es algo maravilloso de América Latina; es un espacio que está a la vanguardia en cuestión de equipos, de pensamiento crítico y de apoyo a los estudiantes”, indicó, reiterando su satisfacción. “La recomiendo a todas las personas interesadas en el cine documental, en pensarse la imagen, las texturas, el sonido, el sentimiento, la emoción, la poesía”, concluyó Bravo, agradeciendo los aprendizajes y el acompañamiento.

Texto y foto: con la colaboración de la Maestría en Cine Documental de la Escuela de Posgrados UArtes. Edición: Carmen Cortez/Dircom.

Comparte esta nota

Loading...