Nació en Quito, pero Guayaquil se convirtió en su casa, la ciudad a la que amó y dedicó todos sus esfuerzos para engrandecerla con infraestructuras dedicadas al arte, la cultura, el patrimonio y la memoria. El arquitecto Fredy Olmedo Ron ha partido y aunque su deceso consterna profundamente a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo y todos quienes hemos tenido el privilegio de conocerlo, su legado lo mantendrá presente hasta la posteridad.
“Soy arquitecto urbanista, planificador, diseñador, constructor y gestor cultural. Concebí, diseñé, construí y administré proyectos como el Parque Histórico Guayaquil, el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC); fui profesor de Diseño y tengo una vocación por la inversión, la innovación y el romper paradigmas”. Así se describió en uno de los tantos sitios webs que reseñan una trayectoria de más de 30 años que no solo se fortaleció en la ciudad puerto, sino que lo llevó a convertir en realidad proyectos culturales como el Museo Arqueológico Los Amantes de Sumpa, en la provincia de Santa Elena.
“Nos embarga el dolor, su partida es muy sentida para nosotros. Lo digo como artista y amigo de muchísimos años. Nos llena de tristeza porque estábamos muy contentos y seguros de que su aporte iba a ser nuevamente como en la década del 2000, donde fue una figura muy importante para la ciudad y el país”, señaló Xavier Patiño, reconocido artista, académico y actualmente asesor de rectorado de la Universidad de las Artes.

Fredy Olmedo se incorporó a nuestra institución de educación superior como coordinador del área de Planificación de Infraestructura Física, razón por la cual el maestro Xavier Patiño destacó sus aportes. “Pasó a ser parte del equipo y estaba trabajando muy contento y determinado a cumplir con los proyectos que la universidad se había trazado”, expresó, haciendo notar el pesar de las autoridades universitarias, el personal administrativo y la planta docente, puesto que, aunque el arquitecto tenía poco tiempo de haberse incorporado a la UArtes, su carisma y amabilidad, junto con su profesionalismo, lo hicieron ganarse su espacio entre una comunidad que lo veía con aprecio, admiración y respeto.
Considerado un referente no solo en la arquitectura, sino en la gestión cultural del país, Xavier Patiño destacó también de Fredy Olmedo que, además de la construcción del MAAC y la mentoría del Parque Histórico, fue importante en la creación del Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE), que impulsó la Artefactoría, agrupación de artistas del que nuestro asesor de rectorado fue parte.
Añadió que Fredy Olmedo intervino en la regeneración del Centro Cívico, que está ubicado en el Parque Forestal, en el sur de Guayaquil, concebido como un complejo cultural y educativo que alberga el teatro principal, los espacios de la UArtes y la Plaza de Artes y Oficios.

“Fue un gran amigo, un personaje importante para la cultura, para el escenario artístico; le dio movimiento cultural a esta ciudad en un momento clave”, manifestó Javier Patiño, lamentando que en la ciudad y el país en general no se reconozca en vida a personajes que impulsan, apoyan y trabajan por la educación, el arte, la cultura y muchos otros ámbitos. “Freddy tiene ganado un puesto muy importante en la cultura en Guayaquil y Ecuador porque por donde pasó dejó huellas por su buen trabajo, su forma de ser; un ser humano extraordinario a quien vamos a extrañar”.
Además de los proyectos culturales anotados, en la función pública Fredy Olmedo se desempeñó como director Regional Cultural del Banco Central del Ecuador desde 1998 hasta el 2004 y como coordinador General de Proyectos, Guayaquil Siglo XXI – Fundación de Regeneración Urbana, entre otros.
Aún sin recuperarse de la noticia del deceso de Fredy Olmedo, la crítica de arte, curadora, investigadora cultural y docente de la Universidad de las Artes, Lupe Álvarez, lo señaló como un pilar fundamental en la construcción del MAAC. “Sin él nunca habríamos podido avanzar en el proyecto del nuevo museo. Defendió con uñas y dientes nuestro trabajo. Tenía la capacidad de valorar lo que aportaba en medio de las disputas culturales del momento. Siento demasiado la pérdida de Fredy, aún tenía mucho por hacer. Un león defendiendo aquello en lo que creía. Sabía escuchar, escogía con pericia a las personas adecuadas para cada tarea. Nunca ponía frenos siempre que los argumentos fueran plausibles y bien fundamentados”.

Hay tanto que decir de Fredy, concluyó con enorme pesar Lupe Álvarez un texto que compartió en un chat con artistas. Asimismo, por la misma vía, el historiador y académico Ángel Emilio Hidalgo se refirió al fallecimiento del arquitecto, destacando haber sido parte de su equipo durante su gestión en el Museo Antropológico del Banco Central.
“Nuestra ciudad pierde a una de las personas que más hicieron por el desarrollo de la cultura en las últimas tres décadas. Arquitecto, museógrafo, profesor, planificador, proyectista, pero sobre todo visionario práctico, porque supo concretar sus sueños que fueron los de todos quienes fuimos parte de su equipo de trabajo en el antiguo Museo Antropológico del Banco Central. Guayaquil le debe mucho y todavía no se le ha reconocido su inmenso aporte”, escribió Hidalgo sobre el deceso de Fredy Olmedo.
Agregó que otra de las obras de Fredy Olmedo fueron la reestructuración y rehabilitación de los museos Nahim Isaías y Presley Norton. “Estoy profundamente conmovido por la noticia, consideré a Fredy más que un jefe, un amigo, un líder, con un carisma que contagiaba para hacer cosas distintas e idear nuevos proyectos para Guayaquil”.
Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña y Rocío Martínez/Dircom.







