La exposición colectiva “Reminiscencia Metafórica”, inaugurada el 11 de agosto en la Galería 4ta. Pared de la Biblioteca de las Artes, fue la primera de siete muestras de “Bitácora 2026”, evento hito de la Escuela de Artes Visuales que presenta a la comunidad universitaria y público en general los trabajos desarrollados por los estudiantes a lo largo del semestre. En este caso, del Taller de Creación en Medios e Imagen Electrónica que dicta el docente David Uttermann.
En el espacio expositivo del repositorio de la Universidad de las Artes, se afincaron ocho obras de los dos paralelos, con 27 alumnos en total a quienes David Uttermann imparte la asignatura. El docente valoró el trayecto formativo desplegado y la valiosa contribución del Semillero de Curaduría, que asumió, justamente, el ejercicio de mediación entre los artistas, la obra y el público, lo cual permitió mostrar los procesos observados por los estudiantes de forma más depurada.
David Uttermann admitió que anteriormente los resultados de los procesos eran presentados como un ejercicio de experimentación de clases, pero muchas veces sin un criterio curatorial que encerrara todas las prácticas o que posibilitara el diálogo entre todas las prácticas. “Ha sido de gran ayuda mostrar un conjunto de obras de una forma más coherente”, refirió.
Lo expuesto parte de las investigaciones individuales de los estudiantes, dijo Uttermann, revelando que no le gusta imponerles. “Ya es el último material itinerario y muchos ya tienen intereses bien claros. Más que nada vamos refinando ciertos intereses por medio de investigaciones más simbólicas Un poquito tratar de identificar los símbolos presentes en cada una de sus prácticas”.




Que también ve con sus alumnos qué recursos técnicos son los más adecuados para sus distintas propuestas, qué funcionaría y qué potenciaría lo que han venido trabajando hasta ahora. Por ejemplo, en el caso de Andrea (Holguín), ella tiene personajes ficticios que crea con recursos reciclados e incorporó la tecnología con sensores que detectan luz y van proyectando un video distinto por cada una de esas cajitas donde hay objetos relacionados a acciones que ella misma interpreta.
En la sala se apreciaron, además, bustos en una propuesta más introspectiva, concebida para pensar en malestares personales, el tema de la identidad y todas las complicaciones que pudiera tener. En otra obra, una frase escrita en el piso “No te veo en mis sueños” que baja de intensidad, en tanto que quien se sienta en sillas que rodean el mensaje escuchan sonidos. La luz, anotó David Uttermann, está conectada a un arduino que envía una señal para que se produzca la sonoridad referida. “Todas las herramientas que han aprendido a lo largo del itinerario las aplican, desarrollando una propuesta más aterrizada y madura”.
En el texto de sala, su curador, Kanuri Canga Cabeza, quien cursa el cuarto semestre del itinerario de Curaduría de la Escuela de Artes Visuales y es parte del Semillero de Curaduría, señala: “La reminiscencia es una huella lejana que permanece en la memoria y encuentra la posibilidad de volver al presente. Los objetos que guardan y evocan experiencias como contenedores de memoria. Una cámara, por ejemplo, selecciona y conserva fragmentos de la realidad, paralizando momentos que pueden ser visitados y cuestionados. Entre cuerpo, espacio y cosmos se establecen correspondencias de conflicto constante donde lo vivido se transforma continuamente. Reminiscencias Metafóricas propone a objetos e imágenes como detonadores de recuerdos, donde las experiencias se reconstruyen desde el presente y adquieren nuevas posibilidades de significado”.

La muestra es una de las dos exposiciones de “Bitácora V” bajo su curaduría, anotó Kanuri Canga Cabeza, revelando también que fue su primera experiencia, la cual le dejó muchos aprendizajes. “Siento que las participaciones primeras han sido como el entrenamiento para poder llegar a donde estamos”. La vida de la curaduría y del artista son dos mundos que, hasta cierto punto, se entrelazan entre sí y no lo exime de poder realizar sus obras.
El curador confesó que la curaduría de “Reminiscencia Metafórica” tuvo su complejidad porque no hizo el acompañamiento con los artistas que debió darse, pues por ser tantos artistas se curó en muy pocos días. “Fueron doce propuestas que debí reducir a ocho y traté de que dialogaran entre sí y que, de alguna manera, se vieran bien en el espacio y pudieran no presentar tanta dificultad técnica al momento de montar. Uno, porque los insumos no son suficientes; y dos, porque las exposiciones se abren en conjunto y es demandante”.
El nombre de la muestra es “Reminiscencia Metafórica” porque tiene una huella del pasado que regresa al presente y se instala. “En cada una de estas propuestas sentí –que también creo está mal dejarse llevar por lo que se siente– que hay un pedacito de la memoria en cada una”, dijo Kanuri Canga Cabeza. Agradeció al equipo de montaje y a los artistas que estuvieron presentes “porque sin mano extra ni trabajo de equipo se puede avanzar.
A la muestra, Andrea Holguín, quien cursa el octavo semestre de Artes Visuales, llevó una obra relacional para mostrar sus mundos. La denominó “Lares cholos” y para recrearla tomó ocho objetos que encontró, los cuales estaban viejos y desgastados e hizo máscaras inspirándose en los lares, aquellos dioses que cuidan la casa.


Retomó los objetos encontrados acorde a su entorno e infancia, lo cual refleja también en los videos que hizo de ella misma utilizando las máscaras y realizando acciones absurdas. “Con la cámara también hago como si estuvieran manipulándose las herramientas”, dijo y explicó que cuando el espectador se acerca un sensor de luz alumbra una caja y se activa un video diferente. “Es como un video que presenta a cada uno de estos dioses”.
David Calle, de octavo casi noveno semestre de Artes Visuales, mostró cómo su propuesta dialoga en lo que entendemos como despedida. Él la abordó desde la distancia, evocando la sensación y el afecto. Lo hizo con palabras que no solo pueden estar situadas, sino también presentadas en lo que habitamos. “Este mismo hábitat que se genera directamente con experiencias e incluso con personas que no puedes conocer o puedes llegar a conocer alguna vez en la vida. Me interesa mucho comprender la manera en cómo habitamos la palabra y poder releerla en este sentido”, dijo.
La palabra en mención la colocó en el suelo no como una lección formal, sino pensando en que se pueda releer y ver de nuevo cuando se escucha el sonido. Esto mediante la instalación sonora que acompaña la visual. “Se refleja mucho la inercia de cómo perdemos a alguien o no estamos cerca de alguien y en ese mismo distanciamiento no existe una manera de cómo seguir reencontrándose con esta persona”. A su obra la tituló “Esperando en la Serenidad”, la cual visualizó con sonidos relajantes y desde lo íntimo, así como con los más inquietantes que pudo generar.
Eliot Zambrano está en noveno semestre de Artes Visuales y para su obra concibió la idea antigua de que los humanos se basaban mucho en los astros y que las estrellas guiaban al ser humano. Él decidió traerla al presente, pero ya no pensando en los astros, sino en la conexión entre redes, aplicaciones e IA. Lo visualiza en un mapping donde hay interactividad con un espectador que se puede ver.




Del Taller de Imagen Electrónica también se pudo apreciar la obra de Valeria Pineda, de octavo semestre. La tituló “Tripartito, memoria, espacio y afecto”, y reveló que la concibió a través de observar su casa desde la distancia. No es de Guayaquil, sino del Puyo y viene al Guayas y a la urbe por sus estudios en la Universidad de las Artes. Esa distancia en la que vive de sus seres queridos alimentóo la idea de estar todo el tiempo recordando.
Las piedras colgantes de su obra visibilizan la resonancia magnética de la que hace referencia y que, a pesar de la distancia, puede ocurrir en la línea del tiempo. Para sus indagaciones, Valeria Pineda dijo apoyarse en el teórico (Charles) Babbage, quien en la obra “The Ninth Bridgewater Treatise” (1837) señaló que el aire funciona como una vasta biblioteca donde cada palabra pronunciada deja una huella permanente e imborrable en el movimiento de las moléculas. “Allí surge esta conexión con las frases de un poema que escribí. Estas palabras se van distorsionando con un audio que grabó en casa con su hermana menor; esas palabras se van deformando en el espacio y las piedras son como una especie de grabadoras de lo que sucede en la casa”.
Que trajo a colación el tema de las piedras por el recuerdo que mantiene de experiencias con su familia, específicamente con su padre en el río. “Ese contacto con este elemento natural, con su rigurosidad y a veces con su filo, es un elemento que me llama la atención y conecta con el afecto”.
Mariela Cano, de octavo semestre, presentó una instalación de mapping con un objeto que detona el funcionamiento de la obra, en este caso, un timbre de campana. Su obra, “Ring for Me”, representa los sistemas de seguridad a los que estamos expuestos todo el tiempo, tanto en la ciudad (mundo físico) como en un mundo más digital, al momento de acceder a redes sociales o alguna cuenta bancaria. “Siempre estamos nosotros voluntariamente cediendo nuestra privacidad, entonces, lo que busco es representarlo mediante esta acción tan mínima como dejarnos llevar por el impulso de tocar un timbre. Al hacerlo activamos un sistema del cual no estamos completamente informados, que es el que captura nuestra identidad y puede hacer con ella lo que quiera”. De esa acción totalmente inocente, la estudiante captura la imagen del espectador y la introduce en otro espacio urbano conocido de la ciudad, como la torre del reloj.
Vale anotar que ayer, 12 de agosto, el rector Saidel Brito y los vicerrectores Yulianela Pérez y Andrey Astaiza visitaron la Galería 4ta. Pared de la Biblioteca de las Artes y recibieron, a manera de visita guiada, le retroalimentación de los artistas frente a sus obras.
Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Rocío Martínez/Dircom. Las imágenes corresponden a la visita que nuestras autoridades universitarias hicieron a “Reminiscencia Metafórica”.







