La historia de la literatura ecuatoriana volvió a ocupar un lugar central en el debate académico con el ensayo “El Grupo de Guayaquil en el Ecuador de los años 1920 a 1940: trayectorias, redes y construcciones identitarias”, de la investigadora machaleña Marlene Moret, una obra que propone una nueva mirada sobre uno de los movimientos intelectuales más influyentes del país.
Se presentó en el XXVII Congreso Internacional de la Asociación de Ecuatorianistas, del cual la Universidad de las Artes fue del 16 al 19 de junio su sede y coorganizadora conjuntamente con la Université Paris-Nanterre y el IFEA (Instituto Francés de Estudios Andinos).
Durante la exposición, Marlene Moret invitó al público a recorrer un periodo decisivo de la historia ecuatoriana, marcado por profundas transformaciones sociales, políticas y culturales. Su investigación sitúa nuevamente en el centro de la discusión a los cinco escritores que conformaron el emblemático Grupo de Guayaquil: Alfredo Pareja Diezcanseco, Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara, Enrique Gil Gilbert y José de la Cuadra, quien, confesó la ponente, fue su primer amor en la literatura.

Lejos de limitarse a un análisis biográfico, el ensayo explora las múltiples conexiones que estos autores construyeron a lo largo de sus carreras, revelando tanto las coincidencias como las diferencias que marcaron sus trayectorias personales, especialmente en el ámbito político. Para la autora y periodista, la obra es un trabajo de largo aliento que se fue construyendo durante 20 años. Surgió en 2022 como parte de su tesis doctoral y en 2023 inició el proceso de edición al libro físico y las ediciones finales dado que el original estaba en francés.
La autora destacó que el Grupo de Guayaquil no fue un fenómeno aislado ni exclusivamente literario. Sus integrantes establecieron importantes vínculos intelectuales que trascendieron las fronteras nacionales, tejiendo redes de intercambio cultural con países como Perú, España, Francia y Estados Unidos, consolidando un diálogo internacional que contribuyó a posicionar la producción intelectual ecuatoriana en escenarios más amplios, siempre recordando desde la semilla porque estas reuniones emblemáticas iniciaron en diversos bares populares de la ciudad como: Fortich Bar, Chongo Peinks, La Guardilla, lugares que ya no son lo que fueron en el pasado.
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación se centra en la construcción de las identidades regionales, nacionales y continentales. Gracias a estos escritores que participaron activamente en la elaboración de una narrativa sobre el Ecuador moderno, un debate que, según Marlene Moret, continúa vigente en la actualidad.

La presentación del libro en el congreso de ecuatorianistas permitió reconocer cómo las preguntas que movilizaron a estos autores hace casi un siglo siguen resonando en la sociedad contemporánea: ¿qué significa ser ecuatoriano?, ¿cómo se construye una identidad colectiva?, ¿qué papel desempeñan la cultura y la literatura en la definición de una nación?
Más que una revisión histórica, el ensayo se presenta como una herramienta para comprender los procesos culturales que han dado forma a la identidad ecuatoriana y para valorar la vigencia del pensamiento crítico desarrollado por una generación de intelectuales que transformó las letras nacionales.
¿Se debería revaluar la condición actual de la literatura actual? ¿Qué escriben, cómo lo escriben, desde dónde lo escriben y en qué condiciones se escribe? Fueron las preguntas que iniciaron y catapultaron una tesis de largo aliento; la autora confesó que no piensa volver a escribir un ensayo de tremenda envergadura, pero sí de leerla en los nuevos pensadores ecuatorianos.
La actividad propiciada en la vigésimo séptima edición del congreso de ecuatorianistas se convirtió en un espacio de reflexión sobre la memoria, la circulación de las ideas y la importancia de preservar el legado de quienes, desde la literatura, ayudaron a imaginar y construir el Ecuador contemporáneo.
Texto: Eleinn Rivera, estudiante de la Escuela de Literatura. Edición: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: cortesía de la Escuela de Literatura.







