Experiencias sobre lectura, mediación y comunidad lectora con Clara Medina y Galo Guerrero; diálogo en congreso

En el segundo día de mesas de diálogos, ponencias y encuentros del XXVII Congreso Internacional de la Asociación de Ecuatorianistas, del cual la Universidad de las Artes fue su sede y coorganizadora, la periodista y gestora cultural Mgs. Clara Medina se refirió a los “Clubes de lectura en Guayaquil”, en tanto que el académico Galo Guerrero abordó “el papel protagónico de Matilda como lectora precoz: lectura, cognición y educación literaria en el contexto ecuatoriano».

Ambos expositores participaron en el panel “Lectura, mediación y comunidad lectora”, que fue moderado por la escritora, docente y gestora de formación literaria Mariella Manrique.

De la novela “Matilda” (de Roald Dahl), Galo Guerrero, profesor jubilado de la Universidad Técnica Particular de Loja, resume que “desarrolla una narrativa única, especial, en la que Matilda demuestra el poder que los libros tienen como herramienta intelectual para enfrentar el mundo a través de los desafíos que le muestra la lectura y enfrentar las adversidades que, como niña, sufre en su entorno familiar y educativo. Así, los libros, como tesis esencial de este trabajo de reflexión, le permiten acceder a conocimientos muy novedosos para su edad, con perspectivas y experiencias que le ayudan a crecer y a madurar como persona; lo cual demuestra cómo la lectura le posibilita educarse para tener cultura y una alta cognición intelectual para empoderarse de los problemas cotidianos con la seguridad que su intelecto lector le permite para enfrentar los desafíos de la vida”.

En este contexto, la propuesta de investigación de su trabajo consiste en preguntarse cómo una niña logra desarrollar su potencial intelectual y psico-socio-educativo a partir de la lectura de textos literarios, de manera que pueda, desde la ficción, plantearse desafíos ante la vida cotidiana que pueden servirle a la niñez que en nuestro país se educa, para que, desde la práctica lectora, pueda desarrollar su vocación estudiantil desde la pragmática textual de la literatura para la robustez intelectual, estética, cognitiva y lingüística que la lectura promueve.

La investigación de Galo Guerrero se enmarca teóricamente en estudios que analizan la conducta lectora desde varias ópticas en contextos educativos de la región. Los resultados su propuesta ensayística llegan a concluir que, cuando se lee, aprende, disfruta, reflexiona, cuestiona, discute, discrepa, recrea, imagina, conversa, conoce, burla, mofa y critica el sistema social y educativo, pero con finura, tal como aparece retratada Matilda a lo largo de toda la novela.

“La lectura es una herramienta fundamental para el desarrollo integral del estudiante. Tal como ocurre con Matilda, la lectura permite que niños y adolescentes amplíen sus conocimientos, fortalezcan su pensamiento crítico y desarrollen habilidades cognitivas, lingüísticas y emocionales. En el contexto ecuatoriano, fomentar hábitos lectores desde la educación básica contribuye a una formación más sólida y autónoma”, dijo.

Agregó que la lectura favorece el pensamiento crítico y la participación social. “Matita utiliza los conocimientos adquiridos mediante los libros para cuestionar situaciones injustas y enfrentar desafíos de su entorno. De igual manera, la educación escolarizada en Ecuador debe fortalecer la lectura crítica para formar estudiantes capaces de analizar, argumentar y tomar decisiones responsables frente a los problemas de su comunidad y de la sociedad”.

Clara Medina, por su parte, basó su exposición acerca de los clubes de lectura en la experiencia que ha tenido con el Club de Lectura del MAAC, del cual es su coordinadora y está próximo a cumplir cuatro años.  “Guayaquil, una ciudad con altos índices de violencia, tiene también una rica y variada actividad cultural, que la mayoría de las veces pasa inadvertida para el gran público, pues los medios de comunicación ofrecen una magra cobertura”, expresó.

Destacó el incremento en la actualidad de los clubes de lectura, “espacios que reúnen a una comunidad lectora o aspirante a serlo. Originalmente, los poquísimos clubes existentes en esta ciudad eran privados e integrados, sobre todo, por mujeres de clase media alta, lo cual abonaba en la idea de la lectura como un ejercicio reservado a las élites. Esta dinámica se mantiene. Sin embargo, ha surgido, en la actualidad, también una diversidad de actores culturales que, desde espacios individuales o colectivos, públicos o privados, presenciales o virtuales, difunden el gusto por la lectura”.

El Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) creó hace tres años y medio un club de lectura gratuito, como una alternativa cultural, como una forma de democratizar el acceso a la lectura sin costo alguno, pues la lectura, a más de un derecho cultural, es un derecho humano, como afirma el escritor y crítico brasileño Antonio Cándido. Desde entonces, este espacio quincenal del museo se mantiene con una gran aceptación. Asiste un numeroso público heterogéneo y mixto, con lo cual se impugna esa idea extendida de que a los clubes de lectura solo asisten mujeres. Pero, además, a través de este club se teje comunidad, se incentiva el diálogo intergeneracional y, por supuesto, se lee la producción literaria ecuatoriana, latinoamericana y del mundo”, refirió dando, además, detalles de la modalidad del club, de sus lineamientos, como no hablar de política ni religión.

Medina atribuyó su existencia de casi cuatro años a que el club se ha convertido para sus integrantes como un refugio, como el lugar al que acudir para conversar, compartir criterios, pensamientos e ideas, un lugar donde son recibidos sin exigencias, solo el interés común de una buena lectura.

Texto y fotos: Carmen Cortez/Dircom. Foto: Mike Ponguillo/Biblioteca de las Artes.

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