“Retos y desafíos de la Política Cultural para el nuevo gobierno”

El diálogo sobre “Retos y desafíos de la Política Cultural para el nuevo gobierno”, propiciado este 17 de febrero de 2021 por la Maestría de Políticas Culturales y Gestión de las Artes de la Universidad de las Artes, inició con un balance poco alentador por parte de los panelistas invitados.

El rector de la UArtes, doctor William Herrera, y los docentes universitarios Paola de la Vega y Patricio Rivas Herrera dejaron entrever, cada uno en su momento, la falta de definición de políticas culturales, la fragilidad del sector cultural agravada por la pandemia, el poco peso político de la comunidad artística cultural y que la cultura y la educación no han sido consideradas ejes prioritarios de la gestión gubernamental ni destacan en los planes de los futuros gobernantes del país.

Teniendo como moderadora a la magíster Natalia Tamayo, docente y coordinadora de la maestría que propicia estos “Encuentros” desde el 18 de enero pasado y que constan en la agenda del Vicerrectorado de Investigación y Posgrados de la UArtes, la cita tuvo más de 400 reproducciones en Facebook Live (donde se desarrolló) y generó muchas interrogantes. Justamente, tras el balance inicial la anfitriona preguntó ¿qué hacer en el momento actual?, lo cual llevó al análisis de posibles y futuras líneas de acción.

Paola de la Vega, docente, gestora cultural e investigadora, mencionó que el aparato institucional de la cultura se encuentra debilitado, que existe una característica institucional tricéfala dada por el Ministerio de Cultura, la Casa de la Cultura Ecuatoriana y la Secretaría de Cultura de la Presidencia, la cual es un agente nuevo. Señaló que las políticas culturales no están definidas y que no existe una coordinación clara de la política cultural y lo que se encuentra son unas asignaciones de fondos y de recursos, pero no se tiene claro el horizonte.

De la Vega sostuvo que en este momento ha quedado muy evidente la fragilidad del sector cultural, que hay un no lugar de la cultura, que se ha registrado pérdida de capitales simbólico y monetario, sobre todo en lo que concierne a pérdidas de infraestructuras, pero que también (el país) atraviesa un momento de crisis donde los paradigmas fijos respecto a la cultura se encuentran en cuestionamiento y ameritan nuevas interrogantes. Existe una desvalorización de la cultura.

Patricio Rivas mencionó que lo que sucede con las políticas culturales debe analizarse desde dos perspectivas: una crisis de ciclo largo y una crisis regional donde la pandemia, como elemento adicional, nos ha reconfigurado y transformado. Indicó que la comunidad artística cultural tiene muy poco peso político, mermando la capacidad de presión para que sea incorporada a sus temas dentro de la política de Estado. La producción cultural generada en este momento, precisó, aún no analiza los efectos que la pandemia tiene. Hay una dispersión de las comunidades de debate en el país y son los movimientos artísticos y culturales los que deben asumir la construcción de la política pública, llamando a que se expresen de una manera asamblearia y desde esos espacios construir políticas públicas culturales.

William Herrera manifestó que la cultura y la educación no han sido consideradas ejes prioritarios de la gestión gubernamental y que tampoco han sido consideradas en los planes de los futuros gobernantes del país. Existe un estancamiento de la puesta en marcha de la política pública cultural en Ecuador, mencionó.

El rector de la UArtes añadió que existen en este momento una exclusión tanto para actores como para agentes de la política cultural, que la institucionalidad efectivamente –como subrayó Paola de la Vega– está frágil y que existe carencia de políticas culturales en el país, sobre todo, que no se han allanado a lo que plantea la Constitución del Estado.

Respecto a ¿cuáles son los retos que hay que asumir en la actualidad?, Rivas llamó a construir un movimiento cultural de carácter asambleario que se convierta en una fuerza política con capacidad de proposición y de presión, que sea también encargado o llamado a diseñar una línea de reconstrucción de la política pública. Señaló como imperativo generar un programa de emergencia de este movimiento cultural que llama a la construcción y que tome también como elementos a los considerandos que el movimiento indígena está planteando y que tiene, por supuesto, un fuerte contenido cultural

Herrera habló de la necesidad de hacer un balance de la aplicación de los cinco años de la Ley Nacional de Cultura y que respondamos cómo podemos garantizar la gestión cultural en pospandemia, para desde ahí articular una agenda común de trabajo (la cual debe contemplar lo que está en las leyes, que es este Sistema Nacional de Cultura) y cuál es la articulación de agentes y actores para, sobre esa base, formular unos ejes programáticos para llevarlos al Estado. El objetivo, dijo, debe ser servir a la comunidad y, en este caso, a la comunidad universitaria.

De la Vega manifestó que es necesario repensar los movimientos culturales, el octubre del 2019 y los aprendizajes que nos dejó y que tenemos como tarea interpelar al ministerio y a las normativas que han sido generadas. Dijo que hace falta demandar la implementación de una política de cuidados urgentes que ayude a mantener a la gente, que ayude también a imaginar la reorganización y la rearticulación de la sociedad, que en este momento existe un cansancio en la sociedad por el uso de la virtualidad y que quizás sea conveniente pararse para dar cabida a preguntas que ahora nos plantean nuevos paradigmas de la política cultural.

Entre los retos, metas y actividades próximas, Herrera indicó mantener los espacios de diálogo y colocarlos siempre en la esfera pública y levantar información sobre la realidad cultural para tener un diagnóstico más preciso –reconoció el trabajo del Observatorio de Políticas y Economías de la Cultura de la Universidad de las Artes, pues ese ese el camino–. La misión de la UArtes está en la formación artística, en garantizar el funcionamiento del modelo pedagógico planteado como universidad y en abrir y ampliar las fronteras del debate público.

William Herrera tiene un doctorado por la Universidad Sorbona de París y se ha desempeñado en la UArtes como docente y Secretario Académico; su línea de investigación está enfocada en la construcción de la política pública de la cultura en el Ecuador. Paola de la Vega es, entre otros cargos, coordinadora de la Maestría en Gestión Cultural y Políticas Culturales de la Universidad Andina Simón Bolívar. Patricio Rivas Herrera es doctor en Filosofía de la Historia por el Instituto Latinoamericano de la Academia de Ciencias de Rusia; de 1997 al 2003 fue coordinador general de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación de Chile; del 2006 al 2019, coordinador del área de cultura del Convenio Andrés Bello; es docente de maestría en la UArtes.

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