Solange Rodríguez y la primera mención para su libro “El demonio de la escritura”

A pocos días de concluir el 2025, la escritora Solange Rodríguez expresó su contento por cerrarlo con un reconocimiento que venía persiguiendo: el Premio Joaquín Gallegos Lara, el cual, no obstante, no le era desconocido. Lo ganó en el 2010 por el libro “Balas Perdidas” y en el 2015 logró una mención de honor por “La primera vez que vi un fantasma”. El año pasado repitió la mención por “El demonio de la escritura”, publicado por editorial Planeta en el 2024.

Justamente, fue el sello Planeta que la postuló a los Premios Municipales para las Artes y las Ciencias que organiza el cabildo quiteño y a los que se llega sin seudónimo, es decir, con los nombres, apellidos y obra del autor que ha sido postulado. Lo recibe el mejor libro de la categoría que haya participado en el año, pues la iniciativa del municipio de Quito tiene diferentes estadios, contó Solange Rodríguez, quien inicia el 2026 compartiendo la docencia con la Dirección de la Escuela de Literatura.

Comentó, además, que el Premio Joaquín Gallegos Lara lo conquistó Ana María Crespo, graduada de la Escuela de Literatura y funcionaria UArtes, quien fue postulada por la obra “Van a ser unos años muy líquidos”, cuyo primer borrador, según ha contado, empezó a escribir en los talleres de la universidad y lo fue puliendo a lo largo de la carrera.

“La mención de honor es un reconocimiento que hace el jurado a un libro que singulariza del resto de publicaciones postuladas. Es siempre honrosa, casi que un primer lugar, y es por eso fui a la ceremonia de premiación (el 1 de diciembre en el Teatro Nacional Sucre), donde, igualmente, los autores son llamados al estrado”, dijo y recordó que para el primer lugar se entrega una estatuilla; ella tiene la que le dieron por “Balas Perdidas”.

El Gallegos Lara es el primer reconocimiento para “El demonio de la escritura”, expresó, trayendo a la memoria también que “La primera vez que vi un fantasma” recibió mención de honor en el Concurso Nacional de Literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. De sus otras producciones literarias dio cuenta de que “Tinta sangre” fue su primer libro de relatos, publicado por editorial Gato Tuerto en el 2000; “Dracofilia”, presentado en el 2005; “El lugar de las apariciones”, en el 2007; y “De un mundo raro”, en el 2021. Otro premio que Solange Rodríguez destacó fue el Matilde Hidalgo de Procel que recibió en el 2017, reconociéndosele su trayectoria en la docencia; fue postulada por la Escuela de Literatura de la UArtes, dirección que entonces estaba a cargo de Alfredo Palacio.

En el camino de la narración

Que lleva muchos años escribiendo historias consolidadas en el camino de la narración, por lo cual se diría que no necesita ningún tipo de validación, dijo. Sin embargo, son de su interés los reconocimientos por ser una forma de mantenerse caliente y en movimiento. “Este es un momento muy complejo, hay un gran vocerío. Todo el mundo publica un libro, tiene cosas que decir y crea contenido. Es decir, estamos en la mitad de una bulla y un griterío que es difícil distinguir la paja de heno”, precisó.

Al libro “El demonio de la escritura” lo señaló como particular y subrayó dos razones: a partir de esa obra inauguró otro momento de su escritura, que es más realista e íntimo. “Salgo de lo fantástico, interrumpiendo un ritmo que he venido haciendo hasta casi los 50 años, y cambio de registro”.

El cambio en referencia es la novela “La noche artificial”, parte de la colección publicada por el sello Cadáver Exquisito en el marco del proyecto Onirias que desarrolló e incluyó las obras: “Me llamo Claudia Cardinale” y “Objetos del cielo profundo”, de las también reconocidas escritoras ecuatorianas y académicas María Paulina Briones y Andrea Crespo Granda. La propuesta contó con los fondos públicos que obtuvo tras ganar la convocatoria del Instituto de Fomento de las Artes, Innovación y Creatividades (IFAIC).

“Es una novela sobre la pérdida, el duelo, la muerte y el luto; tiene que ver directamente con mi padre. Cambié mi chip y estoy explorando otro momento de mi existencia, uno más íntimo y personal, tal vez un poco incómodo y diferente a lo que la gente ha leído”, expresó.

El libro con el que obtuvo la mención en los premios que impulsa la Secretaría de Cultura de Quito es un vértice y cierre de un ciclo y así lo dejará, cerrado. Es, además, el primer libro que publicó una editorial como Planeta. De cara a las editoriales estima que las independientes tienen mucho más carácter, pero son bastante informales. “Así hayan vendido muchos ejemplares, al pagar derechos de autor aquello no se refleja. En tanto, sellos como Planeta sí pagan derechos de autor cada seis meses. Es más profesional en ese sentido”.

Y es esa la gran contradicción que tienen los escritores ante las editoriales. “Van a las grandes, donde es la publicación del verano junto con otras siete publicaciones de gente más leída que tú; van entonces a la pequeña, donde tienen presencia e importan más. Publicar en Ecuador es muy complejo. Creo que se puede aspirar a ser leído por un grupo de personas. Muchas veces, allegadas a ti”.

Al referirse a los libros íntimos, Solange Rodríguez precisó que “La noche artificial” es lo que esperan los lectores. Salió con Cadáver Exquisito, sello fundado por la también docente UArtes María Paulina Briones, “una editorial pequeña e íntima y sé que el círculo de lectores de este libro no será grande, por tanto, conozco a quién me estoy exponiendo. Creo que como artista es importante probar otros registros”.

La autora no descartó volver a lo imaginario, porque siempre es bueno probarse. “Quisiera que la literatura siga siendo algo que para mí signifique un desafío, pueda entretenerme y, sobre todo, encontrarme. Tal vez estoy mucho más profunda ahora porque estoy mayor y veo que hay cosas más contundentes. Mis preguntas ya no son triviales, ligeras, juguetonas. Ahora me pregunto por el sentido de la vida, hacia dónde vamos los cuerpos. Quizás yo cambié y me he vuelto más seria, más grave. De pronto me aligere, ojalá”.

En el diálogo con InfoUArtes, la escritora comentó también del cierre de temporada o de ciclo de “Ratones de biblioteca”, el club de lectura que fundó con sus alumnas de la carrera de Literatura. Destacó la importancia de los cambios generacionales y de alimentar con estas iniciativas a “País para cuentistas”, el semillero de investigación y creación literaria de la Universidad de las Artes, enfocado en el estudio y promoción del cuento ecuatoriano, dinamizando la escritura y el debate sobre el género narrativo en Ecuador.

Habrá un descanso largo y volverán con sorpresas, reveló sobre el club y también del pódcast “Puerto de Luna” espacio que se desarrolló en Radio UArtes, donde los cuentos ecuatorianos cobraron vida en las voces de sus estudiantes. “Queremos hacer un en vivo de locución, quizás en el MZ14 (Centro de Producción e Innovación UArtes)”, adelantó, dando cuenta, además, de la edición 2026 de “País para cuentistas”, a fin de mantener diálogos con buenos cuentistas, será en nuestra institución y con nuestros alumni.

Texto: Carmen Cortez/Dircom. Imágenes: corresponden al acto de premiación y a varias de las actividades desarrolladas en la UArtes con y por la docente Solange Rodríguez, directora de la Escuela de Literatura.

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