Micaela Chávez presentó con imágenes pictóricas y escultóricas las indagaciones de “Los /no lugares/ del cuerpo”

Desplegada en torno a la imagen corporal, donde a partir de la problematización del autorretrato su autora buscó indagar y explorar su dimensión abyecta, siniestra y volátil. Así Micaela Chávez, estudiante de la Escuela de Artes Visuales, conceptualizó su muestra de titulación “Los /no lugares/ del cuerpo”, la cual llevó s la galería La Estuaria (barrio El Astillero, calle Eloy Alfaro 2014 y Colombia).

El objetivo de su proyecto de tesis, indicó Micaela Chávez, fue, con actitud confrontativa hacia el imaginario corporal ideal o estable, habitar el cuerpo a partir de su distancia, produciendo imágenes tanto pictóricas como escultóricas difícilmente legibles y ajenas a él. Esta muestra individual se inauguró el 26 de enero y mantuvo hasta el 7 de febrero.

Para ello, refirió, fue imprescindible el vínculo con las herramientas digitales; precisamente, la apropiación de sus códigos/lenguajes a la hora de interpretar/traducir elementos de la vida real para generar una colisión entre la fisicidad de lo orgánico y el lenguaje digital con el fin de transgredir los límites no solo visuales, sino también conceptuales en torno al cuerpo.

Diseñó la metodología de su proyecto en base a la interpretación/traducción tanto del lenguaje/conocimiento humano como digital, donde la imagen corporal es inicialmente registrada a partir de un dispositivo de cómputo para más adelante ser procesada a través de diversos softwares y, finalmente, interpretada formal y artesanalmente en piezas pictóricas y escultóricas, dando como resultado visualidades en las que lo corporal dejó su estado familiar para convertirse en un ente extraño.

Finalmente, la investigación que Micaela Chávez hizo para su exposición final propuso una nueva perspectiva dentro de las prácticas artísticas contemporáneas, donde se expanden las narrativas corporales a partir de la apropiación poética de la imperfección no solo en el ámbito somático, sino también en diálogo con lo tecnológico.

Micaela Chávez inició su texto de sala con la interrogante: ¿Qué es el cuerpo?, inquietud en apariencia fácil de responder, pues no habría complicaciones para definir las características inherentes del organismo con el cual hemos existido antes del primer pensamiento y seguiremos vinculados incluso después del último respiro.

Agregó que aquello en torno a la carne y los huesos, la sangre y los pelos, las pieles que se erizan y las voces que se expulsan resultan tanto cercanas como extrañas. “El cuerpo tiene ese carácter irónico, pues alberga en su familiaridad una sensación siniestra. Su naturaleza resulta desconocida e incontrolable, donde una consciencia se ve a sí misma atrapada en la mutabilidad, deformidad y fragilidad del organismo que la contiene. En esos espacios siniestros y ocultos radica lo interesante del organismo. Más allá de los lugares comunes e identificables, más allá de la plena consciencia del ‘yo’”.

¿Qué hay más allá de aquello que en un inicio se definía como “yo”?, cuestionó también Micaela Chávez, subrayando que podría convertirse en un ser monstruoso, pero si seguía avanzando y acercándose podría convertirse en paisaje, en montañas, cielos y rocas.

“Y si ya no tengo nombre, no tengo forma, ni siquiera un rasgo, entonces ¿seré nadie o sigo siendo alguien? ¿Y si sigo avanzando, incluso más allá de la materialidad de mi cuerpo, en su rastro volátil y diluido, me convertiré en un mensaje en busca de un encuentro fortuito? No hace falta más que un cambio de lenguaje para desencadenar tales transformaciones. Apropiarse de los fallos y de las inocentes ‘malinterpretaciones’, resultado de las traducciones y colisiones entre dos mundos aparentemente distantes”, concluyó.

Constaron entre las piezas expuestas: “Doppelgänger”, esculturas textiles de medidas variables realizadas a partir de la fotogrametría, una técnica que analiza un conjunto de imágenes para generar modelos tridimensionales. En particular, se utilizó la aplicación Polycam para elaborar tres modelados del propio cuerpo.

“Errante Zoom”, pintura acrílica y yeso parís sobre lienzo 33 x 56 cm (cada pieza). Serie de lienzos basados en capturas de pantallas pertenecientes a un modelo tridimensional creado por fotogrametría (Polycam). El modelo se generó a partir de un brazo, cuyo proceso fue similar al de la obra “Doppelgäanger”.

“Pseudo eterno”, yeso quirúrgico, yeso parís y pintura acrílica 18,5 x 18 x 13,5. Escultura de dos caras: el lado frontal se basó en una imagen escaneada del rostro de la artista, posteriormente traducida a volúmenes tridimensionales mediante inteligencia artificial (ZoeDepth); el lado interior, consiste en un molde del rostro de la artista, elaborado con yeso quirúrgico.

“¿Can you find me?”, pintura acrílica y arcilla 24 x 40 cm – 20,5 x 38,5. Obras escultóricas desarrolladas a partir de dos audios cuyos contenidos registran la voz de la artista. Dichas pistas de sonido fueron importadas en Audacity con el fin de generar sus correspondientes espectrogramas (representaciones visuales del audio). Más adelante, las imágenes fueron editadas en Photoshop para transformarlas en patrones, posteriormente transcritos en planchas de arcilla.

Texto y fotos: Micaela Chávez/Escuela de Artes Visuales. Edición: Carmen Cortez/Dircom.

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