Aulas abiertas para verse entre sí y tener la experiencia del contacto con el público

Los espacios del patrimonial edificio El Telégrafo como escenario y quienes por sus labores académicas y administrativas lo transitan diariamente como espectadores. En la Casa Abierta de la Escuela de Artes Escénicas, los docentes y estudiantes de la carrera de Creación Teatral expusieron los cierres de sus procesos creativos y formativos hacia el final de semestre.

La docente Lorena Toro, coordinadora de la carrera de Creación Teatral, comentó que la Casa Abierta, cuyas jornadas arrancaron el 19 de enero, se viene desarrollando desde hace algunos semestres con el propósito de que los y las estudiantes, además de verse entre sí y entre sus compañeros, tengan la experiencia del contacto con el público.

Se trata de un cierre de metodologías y aprendizajes. “En materias como laboratorio, entrenamiento y dramaturgias, se abren las aulas para que vengan invitados y nuestros alumnos vayan sabiendo qué es lo que viene luego, por dónde atraviesa la carrera”.

Las presentaciones incluyen los montajes de las y los estudiantes de cuarto y octavo semestre con los cierres de procesos. El de cuarto cierra un proceso de dos años y el de octavo, de toda la carrera. Son puestas de escenas más complejas, de investigación y un poco más dirigidas al lugar del montaje.

Trabajan sus obras con un/una docente invitado/a que es quien dirige, pero la dramaturgia es de las y los estudiantes, así como el diseño del dispositivo escénico. Los chicos ya aplican desde escenografía, dramaturgia, luminotecnia, sonido. Todo lo ponen en práctica como su montaje final, explicó Lorena Toro.

Las docentes invitadas para la dirección de los montajes de octavo y cuarto semestre son, en ese orden, Caymo Pizarro y Pilar Arango.

La Casa Abierta los ayuda desde el hacer para poner en cuestionamiento sus preguntas y lo que van atravesando durante el semestre. Los conceptos teóricos que van recibiendo son llevados a una práctica que los conduce a tener contacto con el público. Se rompe la pared de la clase para hacer más vivencial el juego, la improvisación, la escucha. Todas esas herramientas que van recibiendo a través de los diferentes laboratorios.

“Abrimos las aulas como muestra de los procesos y su importancia que lleva a resultados, pero sigue en construcción. Por eso es importante que se vean, porque es un hasta aquí llega este proceso y vamos al siguiente semestre para seguir en construcción hasta llegar a octavo, que es cuando vemos todas las herramientas que da la carrera”, dijo.

Antes del diálogo con InfoUArtes, los estudiantes de Lorena Toro, en la asignatura de Dramaturgia Experimental, intervinieron el edificio de El Telégrafo. Este martes 28 de enero vio con ellos y ellas lo que habían estructurado. La materia es un taller y se trabaja mucho hacia la práctica. “En la primera parte del semestre trabajamos la parte conceptual y van haciendo pequeños ejercicios donde afirman esos conceptos; en la segunda parte, a partir de un ejercicio que le llamamos el mito de creación, abordan relatos que salen de ese ejercicio. Son personales y los lleva a memorias y huellas de sus experiencias de vida porque esto se liga también a un elemento de la dramaturgia contemporánea que es la presencia de la rapsodia, que es esa mirada del autor que está atravesado por todas sus escrituras”.

Es luego que, desde esa anécdota, lo convierten en relato y llevan hacia un lugar más colectivo, y van hacia la investigación del espacio como elemento de la dramaturgia: sonido, luz, texto… ellos como actantes del espacio, agregó Lorena Toro. La práctica que tuvieron, en la mencionada intervención artística de El Telégrafo, los días martes 27 y miércoles 28 los llevó a la escena programada para hoy, viernes 30, en el cierre de proceso donde ellos ponen en tensión las estructuras dramatúrgicas y los elementos que la atraviesan, así como preguntas que van surgiendo en esa creación.

Todo el patrimonial edificio fue intervenido, anotó la docente. Las escaleras fue recorrida por un estudiante con una carga y otro le imprimió la sensación de vacío y de ansiedad cuando un cuerpo entra en depresión y representó con colgantes la distancia y profundidad, y textos de arriba hacia abajo para que sean leídos. También un espacio de atrás del mezanine, la terraza y el tercer piso donde se hizo una exposición museo y abordó el tema del maltrato infantil en el medio familiar para lo cual se utilizan objetos o dicen palabras como parte de lo cotidiano.

“Hubo un actante, como lo llaman los alumnos porque ya deconstruimos la idea de personaje, y fuimos desarrollando temas a partir de urgencias personales para exponerlo al público. Fueron quince las muestras de resultados, exposiciones donde estuvo presente el trabajo de bitácora, que son todas las herramientas que fueron investigando y escribiendo”.

Texto y fotos: Carmen Cortez/Dircom.

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