Fátima Caicedo, estudiante de Artes Visuales, gana con “Donde la curación empieza” su primer premio de pintura

No había participado antes en el Salón de la Mujer, concurso de pintura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Guayas (CCENG), y cuando decidió hacerlo no solo quedó seleccionada, sino que ganó el primer lugar. Fátima Caicedo Gamarra, estudiante de la Escuela de Artes Visuales, comenta aún con emoción la entrega del reconocimiento que recibió como ganadora del Premio Adquisición.

Fue la vigésima séptima edición de un certamen que, por el Día Internacional de la Mujer, convoca la participación de artistas mujeres; en este año su temática fue “Pintar la Dignidad”, una invitación a visibilizar a través del arte la dignidad inherente de las mujeres, entendida como un derecho fundamental y una condición que ha sido históricamente vulnerada por la violencia física, psicológica y simbólica. 

El cierre de la muestra estaba previsto para el 27 de marzo pasado, pero su permanencia en el Museo Manuel Rendón Seminario de la CCENG, donde se inauguró, se extendió hasta este 30 de abril; se puede visitar de lunes a viernes, desde las 09:00 hasta las 17:00.

En “Donde la curación empieza”, su autora resaltó la necesidad de preservar el legado ancestral, reconociendo la figura de la mujer como un modo de retornar hacia nuestra identidad originaria. En diálogo con InfoUArtes, Fátima Caicedo dijo que su obra surgió de una propuesta que desarrollaba para la materia Retórica Visual, en el tercer semestre –está por iniciar el cuarto–.

“Hablaba justamente de la maternidad y de cómo algunas mujeres artistas pausan sus prácticas por esa condición, por ello cuando supe que el tema del salón era ‘Pintar la dignidad’ me pregunté cómo se puede dignificar a la mujer”, señaló, detallando que el cuadro, de un metro cuadrado y de técnica mixta, se sustenta en investigaciones que realizó del legado ancestral, reconociendo la figura de la mujer como un modo de retornar hacia nuestra identidad originaria.

Los temas de la maternidad, los saberes ancestrales y la conexión entre ambos son referencias en la pintura de Fátima Caicedo, quien complementó su obra con recursos médicos e hizo uso de la histología –rama de la biología que estudia la estructura microscópica de los tejidos y células de los seres vivos–, lo cual le interesa mucho.

“Lo implementé en la visualidad, quien observa el cuadro podrá ver que hay muchas líneas, que son los tejidos del útero y del corazón. Están estas mujeres que son chamanes, aunque no en muchas culturas la mujer ha podido serlo”, anotó Fátima Caicedo, quien centró sus indagaciones en la cultura de los tsachila. “Acorde a lo que he podido investigar, el chamanismo femenino es relativamente nuevo y es un puesto importante dentro de estas comunidades”.

Con “Donde la curación empieza” buscó adentrarse en lo ancestral y en la medicina desde otros ámbitos. No precisamente de la ciudad, sino desde otros márgenes en los que han quedado más relegados. En su cuadro, junto a mujeres y un niño, se pueden visualizar también plantas que son utilizadas en algunos procesos de posparto dentro de las comunidades indígenas. “En el marco, y con rapidógrafo, las visualizo colocando sus nombres como si fuera un libro de medicina”.

Junto con la investigación, el proceso para crear “Donde la curación empieza” le tomó casi tres semanas, anotó Fátima Caicedo, para quien haber ganado la 27.ª edición del Salón de la Mujer es una oportunidad inmensa. “Como artista me ayuda a reforzar mi línea de investigación artística, mi práctica; en lo personal, me da sentimiento haber ganado el Premio Adquisición y exponer junto a mujeres también muy talentosas”.

De su preparación académica en la UArtes, Fátima Caicedo indicó cursar el itinerario de Estudios Curatoriales, que es un poco más teórico, pero no implica dejar de crear, sino lo contrario. En esa especialidad, la estudiante señaló que se ordena las obras y crea narrativas a través de estas, además de dirigir, en cuanto al texto, toda la muestra.

“La curaduría es para mí importante porque es otra forma de llegar a la gente y presentar lo que un artista quiere transmitir; no todo el mundo puede entender una muestra, entonces, a través de la curaduría podemos hacer que sí lo sea. La curaduría es como el director en una película”, precisó.

Sus estudios en la UArtes han contribuido enormemente para su desarrollo artístico y también en el ámbito de la investigación, para lo cual tomó una asignatura que le permite adentrarse aún más en sus líneas y procesos. “Todas las materias son importantes, pero está una de investigación y la de Retórica Visual, por ejemplo, que vi con la docente Nikita Félix, las cuales me han ayudado muchísimo”.

Fátima Caicedo invitó visitar la muestra a la comunidad UArtes y dar una mirada al arte femenino. “Hay prácticas femeninas en Ecuador, pero a veces las vemos un poco escondidas”, dijo, contando también que antes del Salón de la Mujer de la CCENG participó, hace dos años, en la Bienal del Museo Luis Noboa Naranjo y aunque no ganó premio ni obtuvo mención, valora la experiencia.

La estudiante contó que cuando recibió la llamada desde la Casa de la Cultura del Guayas indicándole que había ganado el primer lugar en el Salón de la Mujer 2026 lloró de la emoción y fue su madre la primera persona a quien le contó del premio obtenido. “Todos se emocionaron y hasta compraron más de un ejemplar de los diarios en los que aparecí, pues me han hecho algunas entrevistas”.

Reveló recibir apoyo de su familia con respecto al arte, sobre todo cuando decidió estudiar en la Universidad de las Artes. Se había graduado en el colegio de Bellas Artes, al igual que tíos del lado materno, entonces el tema artístico no era ajeno entre sus familiares. Sin embargo, Fátima Caicedo anotó que aún tiene que responder la incómoda pregunta de qué hará tras obtener la licenciatura, adelantándose a la crítica de que del arte no se vive.

Cabe anotar que, en la categoría Pintura de Caballete en la que participó la estudiante UArtes, y por la cual ganó el Premio Adquisición, se inscribieron 47 obras. Además de “Donde la curación empieza”, fueron reconocidas otras tres obras con menciones de honor.

En la categoría Pintura Mural, la artista Saira Túquerrez, de la provincia de Imbabura-Cotacachi, obtuvo el primer lugar con la obra “El reflejo de la esencia”, destacándose entre cinco propuestas inscritas.

Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: tomadas de las redes sociales de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Guayas (CCENG). En imágenes, la estudiante Fátima Caicedo en la premiación del Salón de la Mujer 2026. Consta también la entrega que en el acto se hizo de otros reconocimientos y la ganadora de la categoría Pintura Mural, Saira Túquerrez. Sobre estas líneas, la artista UArtes en la Biblioteca de las Artes.

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