Bryan Zapata, el estudiante de Artes Sonoras que como ingeniero de sonido ha recorrido casi toda Latinoamérica

Escuchar a Bryan Zapata García, quien cursa el séptimo semestre de la carrera de Producción Musical y Sonora, compartir sus experiencias como ingeniero de sonido de artistas nacionales e internacionales altamente reconocidos es trasladarse a conciertos multitudinarios realizados fuera y dentro del país; es sentir orgullo de que un estudiante de la Universidad de las Artes ya viva con intensidad lo aprendido en clases teóricas y prácticas, talleres, charlas magistrales y estudios de grabación.

El número de presentaciones musicales en las que su trabajo tras las consolas de sonido brilló por su profesionalismo y rigurosidad impresiona tanto como conocer a quiénes ha prestado sus servicios. De entre los internacionales, el estudiante UArtes menciona a Tito el Bambino, Gondwana, Tony Dize, Pedro Arroyo, Tony Vega, Ray Sepúlveda, Conociendo Rusia, Los Titanes, Andy Watson, David Pabón, Alejandro Sanz, Joey Montana y Rombai. Y, de entre los nacionales, a Pablo Plaza, Alex Ponce, Fausto Miño y Las Damas de Oro.

Bryan Zapata proviene de una familia de músicos. Su madre cantaba y eso, afirma, lo direccionó hacia una carrera que inició en el ITAE y que con homologaciones de asignaturas y la adscripción del Instituto Superior Tecnológico de Artes del Ecuador a la UArtes lo llevó a la Escuela de Artes Sonoras, donde aspira a obtener la licenciatura.

Reconoce que no ha sido fácil continuar con la carrera, pues ha debido ausentarse para cumplir con las giras de los artistas, intérpretes de variados géneros, que lo buscan como su sonidista. El reggaetonero de origen puertorriqueño Tito el Bambino es uno de los internacionales con los que ha venido trabajando en los últimos años.

Llegó a trabajar con él casi de manera anecdótica en el 2022. Entonces, Bryan Zapata laboraba en la empresa Pixel Sound –donde estuvo nueve años– y fue enviado al concierto del mexicano Manuel Mijares en el Country Club. El show terminó pasada la medianoche y le dio la madrugada desmontando equipos; su jefe le pidió llevar luego la consola y pianos para una presentación del cantante y compositor reggaetonero en Durán y así lo hizo, llevando consigo una maletita de trabajo “porque nunca sabe”.

Al llegar con los equipos, le preguntaron si podía colaborar, accedió por predisposición innata y no necesariamente por lo económico, lo cual no significa regalar el trabajo –sostiene– sino estar un paso adelante. Hizo lo solicitado y luego le comentaron que el ingeniero de sonido para la presentación no llegaría, proponiéndole asumir la labor, lo cual también hizo porque estaba preparado.

A la petición de sumarse al equipo le siguió la de tener paciencia con la banda del artista. Bryan Zapata solo preguntó cómo trabajaba dicha agrupación y ponderó el lado humano. Citó a los músicos al mediodía para las pruebas de sonido y configuró los micrófonos de Tito el Bambino; el soundcheck arrancó y el estudiante UArtes trató de que fuera rápido, pensando siempre en evitarles el cansancio, puesto que tenían un show por delante.

Llegada la hora de la presentación, le indicaron que el artista quería conocerlo y así sucedió; recibió indicaciones de lo que Tito el Bambino necesitaba del sonido y el show arrancó desarrollándose a la perfección. “Ellos se quedaron con mi contacto y me indicaron que me tendrían presente para cualquier show”. Pasado un tiempo, Bryan Zapata hizo la ingeniería de sonido de un festival de reggaetón en el Estadio Modelo donde el puertorriqueño se presentaba y venía sin ingeniero de sala, por lo que fue nuevamente contactado.

De allí empezó todo, pues, al parecer, el ingeniero de sala no estaba ya y comenzaron a llamarlo. Con Tito el Bambino trabaja desde agosto del 2024. “Creo que hay que estar listos e ir un paso más allá para estar pendiente del momento en que el tren llega para montarse. Si no tomaba el tren aquella vez o cuando en la siguiente ocasión me llamaron para trabajar con la crew, no habría establecido contacto ni conocido a mucha gente fuera del país”. Y es que Bryan Zapata ha participado en varias de las giras internacionales del artista, al punto de conocer casi todos los países de América Latina.

El estudiante UArtes se manifiesta agradecido por los conocimientos que ha ido adquiriendo. En la empresa donde trabajó durante nueve años empezó desde cero y fue poco a poco escalando y aprendiendo lo que sabe en la práctica, pues estuvo en grandes conciertos con aforos de más de 50 mil personas, con igualmente grandes exigencias y sin lugar para las equivocaciones, lo cual agradece porque lo llevó a elevar su modo de trabajo y ahora es un ingeniero de sonido freelancer que va a donde lo llamen.

Lo aprendido en las aulas es importante, como también lo es “estar donde las papas queman”, pues hay temas donde la teoría es una cosa y al ponerlas en práctica otra. “Van de la mano, aunque mi idea es que se tiene que conocer la teoría para romperla, lo cual sucede cuando se decide crear algo nuevo, así es el arte”.

Comenta que en el mundo del audio en vivo no todas las personas ayudan ni dan la mano. Cuando él empezó vio puertas cerrarse e ingenieros de sonido, con muchos años de trayectoria, no compartir lo que sabían. No es su caso, pues gusta de compartir lo que sabe. Ha tenido la oportunidad, revela, de que profesores UArtes le hayan permitido dar clase, lo cual disfruta. “Me gustaría involucrarme un poco más e impartir talleres. A veces digo, deberían aprovecharme un poquito más”, subraya entre risas.

En Ecuador, y dentro de toda la cúpula de los ingenieros de sonido, hay muy pocos que están de gira. “Cuatro, cinco, conmigo tal vez seis, y la mayoría está en Quito”, anota sin vanidad y enviándoles el mensaje a sus compañeros de “tienen que ser primero humanos, ser buenas personas. Es una clave muy importante porque cuando se está en gira y compartiendo con otras personas, pasan imprevistos y hay que saber manejar ese tipo de estrés”.

Como resultado de lo que denomina su pequeño éxito, Bryan Zapata recomienda, justamente, ser humanos y atentos con todos, con quien toque trabajar, sea artista o empresa. Así se es considerado tanto por el profesionalismo como por los conocimientos que se tiene o por cómo se trabaja. Aprender de todo es otra de sus lecciones de vida, lo cual le ha dejado frutos.

Y es que, además de asumir como ingeniero de sonido, el estudiante de la Escuela de Artes Sonoras también se ha desempeñado en los conciertos en vivo como coordinador de radiofrecuencias, que es la persona a cargo de todo lo inalámbrico que se encuentra en el recinto dónde se desarrolle la presentación y sus alrededores.

“En la parte del audio en vivo se trabaja con sistemas inalámbricos y para que funcionen de la mejor forma una persona debe coordinar las radiofrecuencias, gestionando el espectro de los micrófonos para que no haya cruces, explica Zapata, mencionando sus experiencias en eventos como el Festival Internacional de Música Quitofest. Esa práctica lo ha llevado a atestiguar los avances tecnológicos y cambios a lo digital de los canales de televisión. “Este (lo digital) ocupa más espacio en el espectro radioeléctrico y compite con los usuarios; estamos ligados al rango con los que ellos trabajan, entonces tenemos que trabajar sobre ellos”, detalla.

En el ámbito, Bryan Zapata es uno de los pocos coordinadores de frecuencias que hay, pues es una actividad que no siempre gusta. Él, por el contrario, lo ve como una oportunidad de trabajo. Había pocos haciéndolo y decidió dedicarle tiempo preparándose, moviéndose entre monitores y la ingeniería de sonido. “Hay que tener una visión global de las cosas para poder resolver problemas, porque muchas veces llegas a un país y tal vez la gente no está capacitada al 100% en ciertas áreas, entonces, tienes que resolver. Es de las personas que si algo no está bien busca la manera de mejorarlo en conjunto, repitiéndose de que es posible hallar soluciones”.

Al concluir sus estudios de pregrado en la UArtes, el estudiante de la Escuela de Artes Sonoras aspira a realizar una maestría y su sueño es trabajar con una multinacional.

Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: cortesía de Bryan Zapata García, estudiante de la Escuela de Artes Sonoras UArtes.

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