Los resultados de final de semestre de las “Exploraciones de Poéticas Pictóricas II” de quince estudiantes artistas que cursan la carrera de Artes Visuales están expuestos en una muestra colectiva desde el 29 de enero de 2026, en el Taller de Pintura del primer piso del edificio Tábara.
La exposición en mención se titula “El gesto del cuidado” y como señala el texto curatorial de sala: los procesos de los alumnos expositores y curadores se encuentran atravesados por la cicatriz en el cuerpo, la memoria y el espacio. “El cuerpo como archivo que aparece y desaparece. La memoria como un ejercicio de citar la herida que regresa de relatos del pasado. La relación con el espacio, como un territorio de tensiones, opera como una constante de sostén y olvido”.
Los expositores en “El gesto del cuidado” son Alexis Vega, Alyson Tocto, Hamilton Romero, Éricka Rodríguez, Andrés Preciado, Marlon Piguave, Reimun Mendoza, Natalia Manzaba, Amy Jaramillo, Krystel Guerrero, Alejandra Gavela, Vanessa Chóez, Mayerli Castro, Rudy Burgos y Sara Alvarado. En la curaduría intervinieron María Isabel Astudillo, Leslie Cruz, Lucía Merchán, Ariel Encalada e Isidro Coba. Juntos, según el texto curatorial, son a propósito de la muestra Los 20 del Tábara.

Junto a la comunidad universitaria, amigos y familiares de los artistas, al acto inaugural de la muestra asistieron los doctores Saidel Brito, rector; Andrey Astaiza y Yulianela Pérez, vicerrectores. Con ellos, la docente Ana Rosa Valdez, quien dicta la materia “Museología Crítica” y señaló que, al igual que “Assemblage: fragmentos que insisten” inaugurada minutos antes en el MZ14, resulta de la colaboración entre su asignatura y “Poéticas Pictóricas II”, que imparte el rector.
Del proceso de colaboración entre las materias se destacó la importancia del diálogo, de las conexiones y del trabajo profesional y en equipo, así como de la práctica individual de cada uno de los artistas presentes. El rector manifestó su agradecimiento por lo que se logró desarrollar y mencionó a docentes, personal del espacio que habitaron durante seis meses, compañeros y familiares.
La experiencia pedagógica obtenida fue muy especial para el rector, un curso donde pasaron cosas totalmente nuevas, reveló, pues no estuvieron juntos en Poéticas Pictóricas I. Le significó un reto pedagógico desafiante, extraño y distinto, comentó, y fue citando tanto a los estudiantes expositores como a los que hicieron la curaduría. En “El gesto del cuidado”, el artista Reimun Mendoza mostró en una performance cómo desarrolla sus obras, un proceso que permite visibilizar experiencias de vida que dejan huellas.






Los artistas y lo que transmiten en sus obras
A continuación, el statement que acompaña la obra de cada uno de los artistas:
Alejandra Gavela: Explora en la memoria fragmentos de la herencia emocional que coexiste en ella. Esto la lleva a confrontamientos en el territorio afectivo.
Reimun Mendoza: Las huellas en el lienzo insisten como una traducción de lo vivido, negándose al silencio y haciendo visible aquello que el cuerpo aún recuerda sobre un origen blando de la memoria latina.
Andrés Preciado: Resignifica la imagen pobre a partir de registros digitales cotidianos. Usa el juego y la fragmentación para construir cartografías que reflexionan sobre migración, violencia urbana y olvido.
Alyson Tocto: Trabaja con vestigios y memorias contenidas en objetos abstractos, activando narrativas íntimas y fragmentadas.




Amy Jaramillo: Desde la autorrepresentación incorpora gestos personales que tensionan lo íntimo en el espacio público. Cada pieza o fragmento intervenido ya no es suyo después de parirlo.
Sara Alvarado: Construye un espacio pictórico donde lo fantasioso y anecdótico se entrelazan para la voz de herida silenciada. El dragón como un alter ego, símbolo recurrente de memoria. En el tríptico, dibujos originales de la niñez. Las piezas se confrontan transformando la fragilidad del pasado en resistencia.
Natalia Manzaba: Se sitúa en una investigación sensible sobre el cuerpo como espacio de tránsito y relación a través de un diálogo entre el yo, el entorno y los otros. Su trabajo explora formas de habitar el espacio desde lo humano y lo afectivo, incorporando lo onírico como una dimensión que desestabiliza la percepción y pone en tensión la noción de otredad.
Mayerli Castro: Entrelaza el paisaje con lo insólito, construye realidades alternas a partir de objetos a los cuales denomina “tesoros”. Estos funcionan como símbolos de la invasión del entorno, los resultados proyectan una soledad contemplativa y una melancolía que nace de esa distancia.




Hamilton Romero: Explora las tensiones entre el cuerpo humano y la fauna de la ciudad, entendida como plagas. En sus obras asigna tareas a estos animales, que empujan a repensar los lazos invisibles que operan en la cotidianidad humana.
Marlon Piguave: Explora un espacio Intimo donde el escarabajo se presenta como una autorrepresentación. A través de la pintura, se articula un diálogo entre lo orgánico y simbólico. Un lugar donde la enfermedad, la memoria y la naturaleza se convergen como ciclos vivos.
Rudy Burgos: Investiga la imposición del silencio en contextos familiares machistas. A través de deformaciones corporales y sensoriales cuestiona la domesticación del cuerpo femenino y la censura de una voz propia.
Vanessa Choez: Incorpora amuletos y naturaleza como fuerzas que invaden el espacio. Su trabajo fusiona imaginarios culturales y resignifica figuras animales afectadas por la superstición.





Alexis Vega: En el tránsito y la malidad que nos envuelve, el gesto aparece como un activador de memoria y cuidado. Las tres paredes abrazan la vulnerabilidad dentro de sus procesos íntimos que se traducen a la pintura como formas de encarnar la curación y sanación física.
Krystel Guerrero: Aborda la experiencia del migrante. cuestionando las lealtades transgeneracionales invisibles. La cotidianidad y el sacrificio permean en su obra. Pese a las distancias y fracturas, la presencia afectiva persiste.
Ericka Rodríguez: Explora la figura del bufón, asociada al espectáculo y lo que queda de él para reflexionar sobre desgaste, espacio y supervivencia emocional.
Texto y fotos: Carmen Cortez/Dircom







