“Bibliotecas que evolucionan: Acceso digital y desarrollo profesional”. El tema se abordó en la mesa de diálogo realizada durante la jornada con la cual el repositorio de la Universidad de las Artes conmemoró el Día del Bibliotecario Ecuatoriano; en el país, la fecha se celebra cada 21 de febrero en honor al nacimiento de Eugenio Espejo, prócer y primer bibliotecario de la Biblioteca Pública de Quito en 1791.
En la cita, que tuvo lugar el jueves 26 de febrero, participaron como ponentes la doctora Otilia Alejandro, del Centro de Gestión Bibliotecaria de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol); el licenciado Alejandro Ponce, director de la biblioteca del Instituto Superior Tecnológico de Formación Profesional Administrativa y Comercial; y la licenciada Esther Lindao, directora de la biblioteca del Tecnológico Universitario Espíritu Santo.
Con la moderación de Alexander Vera, licenciado en Bibliotecología y Archivología, y funcionario de la Biblioteca de las Artes, los ponentes disertaron en torno a tres inquietudes específicas, las cuales fueron planteadas en ronda. La primera tuvo que ver con la migración hacia lo digital, a lo cual la Dra. Otilia Alejandro respondió que la Espol lo está haciendo y mencionó a la información de infraestructuras patrimoniales, acompañadas de fotos, planos, ideas, estudios de nuestras universidades en sus distintas áreas.

Anotó también que, ante la necesidad de difundir libros para un gran número de estudiantes por semestre, la digitalización se hace precisa y que ante la gran cantidad de materiales que tienen las bibliotecas en CDs, VHS o Betamax, pasarlos a lo digital permite permanencia. Mencionó costos y propiedad intelectual, y como ejemplo reveló que digitalizar tesis de 1960 al 2015 fue fácil, pero ahora deben trabajar con documentos que hablan de proyectos “y ahora las empresas no quieren publicar, entonces tenemos excelentes investigaciones de estudiantes que no pueden ser publicadas porque la empresa no lo desea”.
La licencia Esther Lindao señaló que el criterio para decidir qué colecciones o recursos deben migrar a formato digital es ver la demanda que tiene en toda la comunidad. Reveló que la metodología es hacer estadísticas de las consultas de los libros más prestados y los que se necesita tener en los PEAS (Planes de Estudio Académicos). En tanto que, Alejandro Ponce, consideró que digitalizar es un deber, que los textos, incluidos los sílabos, son importantes. “Subimos las tesis también, hemos digitalizado las antiguas y las que llegaron después en CD. Recientemente me enviaron una revista de rendición de cuenta y ya la digitalizamos”.
Ponce indicó también que el valor patrimonial es lo principal y que llevarlo a la digitalización es una democratización para quienes quizás no pueden acceder a esos documentos históricos que están por deteriorarse o que se van a perder.

La segunda inquietud planteada por Alexander Vera fue sobre el rol que cumplen los repositorios digitales o las bases de datos y plataformas virtuales en los procesos educativos. La Dra. Alejandro recordó que los repositorios digitales, bases de datos y plataformas virtuales son sistemas en línea diseñados para almacenar, procesar y difundir la información digital, que funcionan 24/7 y que se puede acceder a ellos desde cualquier parte del mundo.
Todos tienen un papel estratégico en el ámbito académico, refirió. “No están disponibles simplemente porque sí; cumplen con requisitos específicos y responden a las necesidades que las instituciones educativas deben satisfacer ante diversas entidades y organismos. Este conjunto de sistemas representa una aportación fundamental para la gestión del conocimiento dentro del mundo educativo”.
Tras detallar sus funciones, Otilia Alejandro reflexionó en que estamos muy acostumbrados a pensar que el repositorio de tesis es lo único y no, también hay de investigación, por ejemplo, “y cuando un investigador termina su primera indagación o su primer borrador, lo que va a mandar al journal es esa versión que la puede poner como un preprint y desde el momento en que la guarda puede empezar a generar citas y no esperar a que venga el journal y le diga: vamos a hacer la revisión por pares, vamos a ver si tienes errores, vamos a ver si hay problemas… y eso se demora 6 meses, un año, año y medio”.

El investigador empieza a tener citas inmediatamente después de depositar su preprint. Podemos tener, además del repositorio de tesis, uno de preprints. Las universidades estamos trabajando ahorita en eso. ¿Y qué otra cosa podemos guardar?, todo lo que es histórico, las fotos, los planos y todas esas cosas que debemos tener en alguna esquina dentro de la biblioteca; podemos también tener incluso la información administrativa.
Agregó que tenemos en Ecuador un nodo RAE (unidad funcional independiente que actúa como punto de conexión, almacenamiento o procesamiento de información) que se mete en tu repositorio y obtiene toda la información de investigación y la pone a disposición de otros nodos a nivel de Latinoamérica.
Por el lado de bases de datos, sostuvo que también son estratégicas porque los estudiantes tienen “estrellarse” la primera vez que les toca trabajar con ellas porque no están acostumbrados a buscar información que tenga relevancia, que haya sido verificada por pares y eso es algo que es súper característico de cualquier journal que se respete”.
De las aplicaciones dijo que trabajan con una académica llamada Canvas, que es un sistema de manejo de aprendizaje y administrativo que sirve de conexión entre el estudiante y el profesor, “pero la idea de estos sistemas es que integren todo el tema bibliotecario, no solo el diseño instruccional del profesor o la tarea del estudiante, sino todos los recursos que va a necesitar de la biblioteca.

La tercera inquietud planteada por el moderador fue: ¿qué competencias profesionales han debido fortalecer las bibliotecarias y bibliotecarios en los últimos años? La Lcda. Lindao anotó, entre otras, hacer difusión y formación de usuarios. “Difundo todos los manuales para que puedan acceder a la biblioteca virtual y después de que toda la comunidad está enterada y los ha revisado hago la formación de usuarios. En la biblioteca tenemos 40 computadoras, los alumnos llegan allí con un cronograma y comenzamos a hacer el ejemplo en vivo de cómo hacer las búsquedas, cómo acceder.
Recalcó que tener bases de datos es un requisito para la evaluación del CACES (Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior). “Debemos tenerlas comprobando su compra o su suscripción y retomando la pregunta preguntó qué es una competencia digital. “La escucho y enseguida me dicen que el bibliotecario tiene que aprender inteligencia artificial, hacer ingeniería, hacer investigación… La competencia digital es una capacidad para trabajar, navegar, crear con ciertos niveles en el mundo en el que nos encontremos…”.
Las y los bibliotecarios son ahora administradores y gestionan plataformas digitales, manejan redes sociales y comparten información con colegas de otros países. Estos cambios muestran que han asumido nuevos retos en su función y en la gestión de la información, se concluyó en la mesa de diálogo.
Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña/Dircom.







