“Lo que se hereda, sí se hurta” y “Candado rodado”, propuestas de Chay Velasco en dos sedes expositivas UArtes

“Lo que se hereda, no se hurta” es un refrán popular que el artista y maestrando Chay Velasco adoptó con una variación en positivo para abrigar las propuestas que llevó a la muestra “Tierras Raras”, la cual presenta los trabajos finales de la segunda cohorte de la Maestría en Artes Visuales y Nuevos Medios de la Universidad de las Artes.

Chay Velasco expone “Candado rodado” en la sala La Rotativa del patrimonial edificio El Telégrafo y “Lo que se hereda, sí se hurta” que es la anotada modificación al refrán popular en la Galería CIF del MZ14 Centro de Producción e Innovación UArtes.

De su segunda muestra, el artista y maestrando detalla en su texto curatorial que está compuesta por siete piezas, pero antes clarifica el parafraseo del citado refrán: “‘Lo que se hereda, sí se hurta’” es una frase creada a partir de “lo que se hereda, no se hurta”, es decir, que una persona no se despega en seguir una tradición o que la cosa u objeto creada para una función que sigue con el mismo patrón. Para esta producción investigo la obsolescencia entendida como una condición material, política y simbólica”.

Indica también que su práctica se articula a partir de lo roto, lo herido, lo reparado y lo reconstruido, no como estados finales, sino como procesos abiertos que evidencian formas de persistencia y uso situado. “Trabajo con objetos domésticos y cotidianos –cacerolas, artefactos desgastados, tejidos– que han perdido su función original y que, al ser desplazados de su uso común, adquieren nuevas posibilidades narrativas.

Mediante intervenciones mínimas, reparaciones precarias y alteraciones funcionales, Chay Velasco convierte estos objetos en dispositivos que activan memorias vinculadas a la protesta, la precariedad y la resistencia. El cacerolazo, el parche o la costura operan como gestos técnicos y poéticos que tensionan la relación entre utilidad, desgaste y reapropiación, anota, ahondando en su interés por pensar lo obsoleto no como residuo, sino como archivo sensible de experiencias socioculturales y socioeconómicas”.

Desde este enfoque, en sus obras el artista propone una lectura crítica de la materialidad heredada, donde la herida y la reparación se articulan como estrategias de resistencia y como formas de producción de sentido desde lo doméstico y lo común.

En el texto de sala, ubicado en ambas sedes expositivas, Chay Velasco detalla que “Candado rodado” y “Lo que se hereda, no se hurta” están compuestas por las piezas de escultura instalada “El sonido que nunca se imprimió”, 2025-2026, un site specific; “Loop de sobrevivencia (de la serie Inflaciones)”, 2026, con cacerolazos sobre tanque de gas doméstico con arduino, servomotor y sensor; e “Inflamable (de la serie inflaciones)”, 2016, igualmente con cacerolazos sobre tanque de gasolina con arduino, servomotor y sensor.

También constan “Juguetes que aprendieron a golpear”, 2026, que igualmente es una escultura instalada con peluches intervenidos con cacerolas, arduino, servomotores y sensores, cuerpos de obras variables. “Bonito, fiesta de los caídos que se levantaron”, 2026, escultura instalada, con caña policromada con base de cemento, ventilador y globos parchados. “Bandera burbuja: fabular el flameo Low tech”, 2026, escultura instalada, tejido con objetos, asta de madera con arduino, servomotor, sensor y motor. Y “¡Habrá señales! (de la serie inflaciones)”, 2026, escultura instalada, cacerolas sobre antena satelital casera con arduino, servomotor y sensor.

Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña/Dircom.

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