El proyecto musical “Kuraka” que llevan adelante los académicos, investigadores y músicos Diego Benalcázar, de la Unversity of the Arts London (UAL), y Andrés Bracero, de la Universidad Central del Ecuador (UCE) fue el tema abordado en el Seminario Permanente del Instituto Latinoamericano de Investigación en Artes (ILIA) de la Universidad de las Artes. El primero de un nuevo ciclo y aunque su modalidad es preferentemente presencial, la del jueves 27 de febrero fue virtual.
Del equipo del ILIA, Mario Maquilón y Ana María Crespo realizaron las presentaciones y compartieron la biografía de los invitados: Diego Benalcázar es productor, compositor, educador e investigador con trayectoria en producción musical, composición y diseño sonoro. Su práctica actual se centra en su proyecto “El Sonido Ancestral”, que explora los objetos sonoros de las culturas prehispánicas de Latinoamérica, la composición experimental y el audio inmersivo.
Antes de incorporarse a la UAL, en 2022, Diego fue profesor visitante en la Universidad de Westminster, profesor titular en la UArtes – Ecuador, e impartió clases en programas de maestría tanto en nuestra institución como en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol). Actualmente dirige el Departamento de Sound and Music en el London College of Communication, parte de la UAL, e integra el Centro de investigación CRiSAP (Creative Research in Sound Arts Practice).
Andrés Bracero es magíster en Educación Musical y se desempeña como docente en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad Central del Ecuador, en el área de Producción Musical. Ha desarrollado una sólida trayectoria académica en instituciones como la Universidad de las Artes y la Universidad de las Américas (UDLA), donde ha impartido cátedra en producción musical e investigación.

Bracero fue también docente de la Maestría en Artes Musicales de la Universidad Nacional de Loja. Su trabajo artístico e investigativo se caracteriza por la fusión de músicas tradicionales con estéticas contemporáneas, destacándose en proyectos como Killa, Kuraka, Los Nin y Charijayac. Ha producido el proyecto de producción musical comunitaria El Canto de las Parteras de Cotacachi, orientado a la preservación y resignificación de saberes sonoros locales.
En el ámbito interdisciplinario, Andrés Bracero ha expandido su práctica hacia el cine y las artes escénicas, desarrollando diseño sonoro y composición musical para producciones audiovisuales y de danza contemporánea. Realizó la musicalización del corto “Buen Vivir” – Ñutse Cansey y la película “Puka Urpi”, así también, formó parte de la obra de danza “Homo Digitalis” (2026), estrenada en los Teatros México y FAUCE. Estas experiencias consolidan su trabajo como artista interdisciplinario, articulando sonido, cuerpo e imagen desde una perspectiva contemporánea.
En la charla del Seminario Permanente del ILIA, se indicó también que Bracero es productor de la docuserie “La Producción Musical en el Ecuador” y ha participado en eventos y residencias internacionales en la University of the Arts London, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Universidad de Nariño.

Las palabras introductorias y de bienvenida las dio el director del ILIA, doctor Andrey Astaiza, quien es también nuestro vicerrector de Posgrado e Investigación en Artes y destacó que Andrés Bracero y Diego Benalcázar, exdocentes UArtes, son colegas y amigos entrañables del mundo artístico y sonoro. Destacó sus trayectorias y propuestas académicas. De Bracero, incorporar un trabajo interdisciplinar como el documental “La Producción Musical en el Ecuador”, que devino en un libro, “fue para nosotros una maravillosa sorpresa cuando valientemente asumió el gran reto de realizarlo”, precisó.
Con Diego Benalcázar, dijo, tuvo la oportunidad de realizar la producción “Chonta Madre”, en la cual el sonido de la marimba tomaba un eje muy importante. “Como el corno francés, que es el instrumento con el que tocó la percusión, en otras tecnologías dieron forma a este experimento, porque no es un disco tradicional de la marimba colombio-ecuatoriana, sino que lo concebimos como el sonido de la marimba”.
El vicerrector Astaiza agradeció la presencia de los ponentes y del público conectado a la sesión, al cual invitó a escuchar la música contenida en “Kuraka”. Justamente, para que la audiencia tuviera conocimiento del proyecto musical concebido, al cual sus gestores señalaron como “un laboratorio sonoro, donde la memoria acústica se transforma en nuevos modos de escucha”, se presentó el tema “Salango”.

Seguidamente, los ponentes compartieron detalles del proceso de la producción de “Kuraka”, una propuesta que investiga patrones rítmicos provenientes del sanjuanito, el bambuco y el andarele, reconfigurándolos mediante procesamiento electrónico y síntesis modular. Explicaron que la propuesta busca expandir los límites del diálogo entre lo ancestral, lo tradicional y lo contemporáneo.
Pero ¿qué es “Kuraka”? Es el dúo que ambos han conformado y cuya práctica se sitúa en la intersección entre la etnomusicología, el arte sonoro y la electrónica improvisada en vivo. Es a partir de objetos sonoros ancestrales, instrumentos andinos y síntesis modular que se construyen presentaciones que están enraizadas en la tradición y orientadas hacia la práctica experimental contemporánea. Su sonido mezcla texturas profundas, ritmos envolventes y exploraciones electrónicas que recontextualizan la música ecuatoriana hacia un estilo experimental contemporáneo.
En el 2024, indicaron los expositores, grabaron un LP de nueve temas durante una residencia en LCC en la ciudad de Londres. Bracero y Benalcázar exploraron estructuras rítmicas irregulares, paisajes sonoros, ritmos tradicionales ecuatorianos e instrumentos precolombinos con los paisajes sonoros del Valle Wye en Gales.
Este trabajo consolidó un proyecto de música ambient experimental e IDM, que busca expandir los límites de la tradición en diálogo con lo contemporáneo. El disco debut, estrenado en septiembre 2005, explora con patrones rítmicos en 6/8 y 12/8 derivados del Sanjuanito de Imbabura, el Bambuco y el Andarele afro-choteño, que históricamente forman parte de prácticas sociales y comunitarias, pero que aquí se reubican dentro de un marco de procesamiento sonoro electrónico y síntesis modular.


La puesta en escena de “Kuraka” se manifiesta como una experiencia distinta en cada presentación, donde tradición y experimentación se entrelazan en tiempo real. Hay improvisación rítmica y melódica, con la articulación de instrumentos ancestrales y andinos con percusión electrónica para generar texturas orgánicas y envolventes. Cada actuación se convierte en un espacio de exploración donde la Interacción entre los músicos y la tecnología en directo expande las posibilidades de tímbricas de los instrumentos. El set incorpora procesos de síntesis y manipulación sonora en tiempo real, integrando efectos digitales que amplifican la expresividad de los elementos acústicos.
Para entender cómo tocar a tiempo real hicieron un demo. Que les ha tocado aprender y desaprender, que no solo se trata del disco y su elaboración –el cual se encuentra en las plataformas musicales–, sino de un laboratorio de experimentación al que le han agregado la palabra itinerante para que la colaboración se pueda dar en territorio.
Los expositores ahondaron ampliamente en el tema de la edición del álbum y sus propósitos como músicos e investigadores. Comentaron también del trabajo en Imbabura con comunidades, del viaje a México para expandir las sonoridades y colaborar en campos más abiertos en Mesoamérica.
El tiempo en el que generalmente se desarrolla el Seminario Permanente del ILIA resultó corto, pues hubo preguntas de quienes se conectaron a la cita online. No será la primera vez ya lo había señalado el doctor Astaiza en su intervención y así también se acordó con Bracero y Benalcázar, entrañables para la UArtes.
Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: cortesía Andrés Bracero.







