Primera cohorte de la Maestría en Gestión de la Cultura y de las Artes mostró resultados de trabajos finales

La Maestría en Gestión de la Cultura y de las Artes se inició hace año y medio y en comunidad, acompañada por invitados y público en general, la Escuela de Posgrados de la Universidad de las Artes vivió este 5 de marzo una jornada en la que se dieron a conocer los resultados de los trabajos finales de los maestrandos.

La Plaza Pública del MZ14 Centro de Producción e Innovación fue el punto de encuentro de la I Jornada UArtes de Gestión de la Cultura. Allí, la coordinadora del programa de posgrados, magíster Ángela Arboleda, recibió a la audiencia con una bienvenida en la que resaltó el momento compartido para pensar la cultura desde el diálogo, la experiencia y la comunidad.

Las I Jornadas UArtes de Gestión de la Cultura surgieron como un bloque de proceso dentro de la maestría, en su primera cohorte, concebido como un espacio fundamental para que las y los estudiantes compartan sus investigaciones y prácticas con el público, entendiendo que sin comunidad no hay gestión cultural posible. Este encuentro también nace con el deseo de tejer redes: un primer paso para conocernos, compartir caminos y convertir este espacio en un lugar de conexión entre distintas prácticas culturales, anotó Ángela Arboleda.

El doctor Andrey Astaiza, vicerrector de Posgrado e Investigación en Artes, participó en la bienvenida y agradeció a todos quienes están siendo parte de una nueva gestión en la UArtes. Confesó, asimismo, sentirse emocionado por encontrar entre los presentes a exalumnos y con el conocimiento de haber dirigido la Escuela de Artes, e impartido clases, se refirió a la producción musical que se genera desde las aulas y los estudios de grabación de la universidad y los logros obtenidos en ese ámbito dentro y fuera del país.

Habló de los esfuerzos y de la junta de dos o tres días que propician los músicos para improvisar y sacar determinado producto musical. Son maneras de manifestar el pensamiento individual que se vuelve colectivo, dijo y destacó el impacto que tiene en la cultura la maestría que propició la jornada. Aquí se está formando a personas que van a ayudar a conectar puntos e impulsar propuestas culturales y artísticas, mencionó, anotando con orgullo el gran número de nuestros graduados que han pasado ya por las maestrías que oferta la universidad.

Acorde a lo programado, durante la cita los maestrandos, provenientes de diferentes partes del país, presentaron sus propuestas, procesos y reflexiones en torno a la gestión de la cultura. Más que una instancia académica, se dijo, las jornadas constituyeron un lugar de conversación porque gestionar cultura implica escuchar, intercambiar y construir colectivamente. Por eso este encuentro permitió que las ideas desarrolladas en el posgrado salgan del aula y se encuentren con otros saberes, experiencias y territorios, reiteró la coordinadora de la Maestría en Gestión de la Cultura y de las Artes.

Y antes de dar paso a las disertaciones de los estudiantes del programa de posgrado, Ángela Arboleda sostuvo que quienes forman parte del proceso están convencidos de la posibilidad de construir un mundo más sano y más pacífico. Es imprescindible seguir trabajando junto a la fuerza, la potencia y la resistencia de las comunidades, reconociendo en la cultura un espacio de transformación y cuidado colectivo dando como resultado que la jornada funcionó como una ventana para conocer el trabajo que se desarrolla en el programa de maestría de esta universidad.

En la presentación de los trabajos finales, unos maestrandos intervinieron de manera presencial y otros, virtual, pues cursan el programa desde diferentes puntos del país porque, justamente, la modalidad de la maestría es híbrida.

De Cuenca, Celeste Barrera compartió la propuesta “Cuerpos que resisten el olvido: archivo documental sobre la historia de la danza en el Conservatorio José María Rodríguez”.

También de la capital azuaya, Andrea Cáceres Torres propuso “Hacia una gestión cultural de la propiedad intelectual en el sector artesanal”, una guía de buenas prácticas para la protección de saberes y diseños comunitarios

Como trabajo final de la Maestría en Gestión de la Cultura y de las Artes hubo también propuestas de Sade Chalá, de Quito, titulada “Tejiendo comunidad: Bases de un manual para la construcción de espacios seguros en las artes escénicas, desde los cuerpos y relatos de mujeres circenses”; Luciana Dueñas Vielma dio detalles de “Roca Viva: Cultura en movimiento”, para la reactivación cultural-comunitaria del cantón Rocafuerte provincia de Manabí.

Igualmente, de la capital ecuatoriana Nadyezhda Loza Moreira trabajó en la propuesta “Las que susurraron al viento”, concebida como un proyecto de gestión cultural de prácticas escénicas para el bienestar de adultas mayores en el sector de Conocoto; “Con los libros abiertos: Entrelazando la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit con niñas, niños y adolescentes de las unidades educativas del barrio Cotocollao”, de Sisa Anahí Pérez Ruiz; y “Palenque Casa: De proyecto festivo a infraestructura cultural para la creación de cultura de paz en el barrio La Tola Colonial”, de Lenin Solís.

De Guayaquil, los proyectos de trabajos finales de los maestrandos fueron: “Hitos constitucionales de la cultura en Ecuador. Memorias para futuros viables”, de Gianpierre Paredes Fiallos; “Tradiciones y Costumbres de los Afroesmeraldeños Migrantes en la Ciudad de Guayaquil: Dinámicas de preservación, trasformación y adaptación cultural”, de Benny Sánchez; “La producción y circulación artística en el centro de Guayaquil: fallos de mercado y la formación de públicos”, de Sara Tobar; y “Musicantes: Puentes Sonoros, Pódcast educativo sobre música patrimonial y universal para familias en Ecuador”, de Paúl Velasco.

Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña/Dircom.

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