Cursaron la Maestría en Cine Documental, convirtiéndose al graduarse –en mayo de 2025- en la primera cohorte de uno de los programas de posgrados de la Universidad de las Artes. El tiempo compartido, los conocimientos adquiridos y las prácticas desarrolladas no solo los animó a mantener el contacto, sino a responder en colectivo a una necesidad ya avizorada: crear nuevos espacios, miradas y propuestas que permitan mostrar la realidad que estamos viviendo.
Es así como nació el Festival Internacional de Cine Social desde las Vísceras, que este miércoles 13 de mayo se inauguró en la sala de cine del MZ14 Centro de Producción e Innovación UArtes, donde hasta hoy, viernes 15, se proyectarán los 51 cortometrajes que fueron seleccionados.
“Consideramos pertinente visibilizar las problemáticas sociales contemporáneas que están sucediendo en todo el mundo, más que todo en Latinoamérica”, expresa Marco Andrés Crespo Triana, uno de los miembros fundadores y organizadores de la cita que se programó, además de Guayaquil, en Quito, Cuenca, Loja y Tena. Hubo incluso una proyección anticipada en Galápagos, donde los cortos del festival se presentaron el 4 de abril.
Crespo, junto a compañeros que tuvo en la maestría, como Dayan Romero y Paola Espinoza, concibieron el festival con cuatro categorías, en las que fueron ubicando los cortos seleccionados. Inició el primer día con “Las venas abiertas”; el segundo, jueves 14, con “Navajazo al ojo”; y el tercero, viernes 15, con “Trasplante” y “Pulsaciones de voz”.
En la primera, anota Crespo, se centraron en visibilizar las problemáticas sociales en un formato más tradicional tanto de documental como de ficción. En “Navajazo al ojo”, en cambio, los cortos seleccionados fueron más experimentales, surgieron de lo íntimo y personal, transmutando a lo social. “Trasplantes” dio espacio a los estudiantes y personas autodidactas, a quienes les llama la atención hacer cine. Y “Pulsaciones de voz” se centró en trabajos cinematográficos realizados solo por mujeres.

“‘Las venas abiertas’ y ‘Navajazo al ojo’, se dedicaron a cortos internacionales, presentándose de Italia, Suiza, España, Argentina, Chile y Brasil”, dijo Crespo, anotando que con sus compañeros de maestría no solo realizaron un trabajo conjunto, sino que se agruparon en colectivos: Micelias, integrado solo por mujeres, y Sin Entrañas.
“El festival es ‘desde las vísceras’ porque queríamos evidenciar que surgió desde dentro”. Con ese enfoque fueron concibiendo los nombres de las categorías, las que no tienen capa ni velo y vinculan con lo social porque es son tapujos ni máscaras.
Para el festival, añade Crespo, recibieron alrededor de 500 cortometrajes y cumplieron el arduo trabajo de selección y curaduría, que concluyó con 51 cortos seleccionados.
Dayan Romero y Paola Espinoza también ahondaron en el enfoque social del festival con el que apuntaron hacia varios ámbitos “y surgió para ayudar a que más directores encuentren más espacios de proyección. No solo los comerciales y grandes, sino también los pequeños, como cineclubs y cafeterías; en sitios con público muy diverso, además. La idea es que los cortos sean vistos por otra comunidad, por ello está presente en varias ciudades del país”.
En el primer día del festival en Guayaquil, la proyección de los cortos inició en la sala de cine del MZ14 UArtes a las 15:30 con seis producciones y continuó a las 17:30 con siete más. Fue antes del segundo grupo de cortos que la docente Priscilla Aguirre, coordinadora de la Maestría de Cine Documental, intervino para compartir con el público la génesis de la propuesta.

“En la maestría se conocieron e hicieron amigos y ese amor por el cine documental, por el cine que experimenta con la forma y con la realidad, los motivó a hacer este espacio de difusión muy desde las vísceras”, anotó, agradeciéndoles la iniciativa y revelando su estreno casi simultáneo en Tena, Loja y Quito.
Adelantó que se desarrollaría un foro con Billy Navarrete, presidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, quien tomó parte en la organización del festival porque pertenece a la primera cohorte de graduados de la Maestría de Cine Documental UArtes.
Entre la vida y la realidad
“Para el Ecuador (el festival) resulta natural porque es un escenario donde el cine documental ha tenido muy buena incidencia, como lo demuestran producciones como ‘Con mi corazón en Yambo’ y ‘La muerte de Jaime Roldós, entre otros, que realmente han incidido en la opinión pública. No es solo un valor artístico que por sí es significativo, sino que aporta a la gente que más la sufre”, precisó.
Comentó Navarrete que cuando entraron en la recta final de la maestría se empezaron a preguntar lo que harían después y fueron concibiendo el festival. Fueron meses de arduo trabajo y en la planificación, mientras unos, integrados en colectivos, hacían la curaduría de los documentales que respondieron a la convocatoria que hicieron, él se encargó de extender puentes para fortalecer la producción. Es así como se lograron los auspicios que les permitió para el estreno en Guayaquil tener un folleto de mano y entregar souvenirs, e incluso editar una revista.

No es un festival aséptico. Tiene una postura ante la vida y la realidad. Surge del género documental, pero también muestra ficción. No apela a tener un momento de entretenimiento, sino que la gente que acuda a las proyecciones de los cortos salga conmovida y planteándose preguntas, que a la larga lleva a asimilar la vida propiamente.
Con respecto al foro, la participación de Billy Navarrete se dio en torno al documental “Despojados”, dirigido por Esteban Coloma, a quien revela conoció hace 10 años. Aborda el desalojo ilegal que sufrieron 44 familias campesinas en Colimes, cantón de la provincia del Guayas. Con esfuerzo y resiliencia lograron levantarse, aunque sin garantías de que el desalojo se vuelva a repetir.
Estudiantes de pregrado de Cine haciendo equipo
Haciendo sus prácticas preprofesionales en el festival estuvieron estudiantes de la Escuela de Cine de varios semestres. Julia Toledo, de octavo, manifestó que estaba a punto de entrar a titulación y que la experiencia de la actividad era muy importante tanto para su preparación académica como artística.
Asimismo, de octavo semestre, estuvo Kevin Navarrete, quien se encargó de editar los reels publicitarios para el festival. “Saber del peso que tiene el cine documental y ver las historias que registra es algo increíble”, expresó, en tanto que Eddie Angulo Bustos, de cuarto semestre, dijo que las prácticas que realizaban eran su primera experiencia como pasante y señaló al festival distinto a los demás.
Texto y fotocomposición: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña/Dircom y cortesía del Festival Internacional de Cine Social desde las Vísceras.







