La Universidad de las Artes es desde hoy, martes 16 de junio de 2026, sede de la XXVII edición del Congreso Internacional de la Asociación de Ecuatorianistas. Concebido como un foro abierto, plural e interdisciplinario, este encuentro académico sobre las artes se realiza en el país desde abril de 1987, reuniendo a críticos literarios, escritores, historiadores, lingüistas, antropólogos y científicos sociales.
Hasta el viernes 19 de junio, en la cita se desarrollarán ponencias, presentaciones de libros, conferencias magistrales y actividades sobre la cultura del Ecuador, a fin de promover el diálogo entre especialistas, público estudiantil y académicos de trayectoria consolidada para actualizar el estado del arte nacional y la realidad literaria del país.
Un comité organizador es el responsable de la coordinación general del congreso (sede, programa, comunicaciones, inscripciones y colaboración institucional). A la cabeza está el doctor Manuel Medina, de la University of Louisville, acompañado por la directora de la Escuela de Literatura, la magíster Solange Rodríguez, y las docentes e investigadoras Siomara España y María Paulina Briones. Asimismo, participan la magíster Mónica Murga, de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, y los doctores Emannuelle Sinardet y David Macías Barrès, de la Université Paris Nanterre · CRIIA y la Université de Lyon, respectivamente.
Literatura, arte y culturas del Ecuador
La directora de la Escuela de Literatura de la UArtes indica que, desde su origen, la sede del Congreso de Ecuatorianistas ha rotado por diferentes instituciones de educación superior en Ecuador, habiéndose celebrado antes en Loja, Cuenca y Quito. En esta ocasión, la sede se traslada a Guayaquil y la Universidad de las Artes –anteriormente se hizo en la Católica–, debido a que la AE ha encontrado un gran atractivo en nuestros procesos como un semillero de potente imaginación artística. Asimismo, se considera a la UArtes como una institución clave en la formación de escritores, escritoras y creadores del Ecuador contemporáneo.
Por esa razón, explica Solange Rodríguez, la vigésimo séptima edición del congreso se titula “Literatura, arte y culturas del Ecuador”. Esta convocatoria busca ser inclusiva para dar cabida a una gran diversidad de disciplinas. En ese sentido, destaca que las distintas escuelas de la UArtes han contribuido con aportes de docentes de música, cine, artes visuales y literatura, contando además con la participación de alumnos y exalumnos.
Las figuras centrales de este encuentro son la investigadora, creadora y docente Alicia Ortega, quien ofrecerá una conferencia sobre cómo Guayaquil se ha vuelto un núcleo de escritura en los últimos años; Sonia Manzano, reconocida como poeta y narradora; y Abdón Ubidia, quien presentará un libro que analiza críticamente el estado de las letras ecuatorianas recientes. A ellos se suman Marelle Morette, con la obra “El Grupo de Guayaquil en el Ecuador de los años 1920 a 1940: trayectorias, redes y construcciones identitarias”, y Raúl Vallejo, con “Ritual efímero del fuego eterno”.
Se suma la propuesta creativa de estudiantes UArtes y docentes como Andrea Crespo, quien realizará una lectura performática llamada la “Sed de las islas”. También grupos de alumnos con proyectos como “Cartas extraviadas a Guayaquil” y exalumnos con “Archivadas”, así como la exposición “Manglares” del cineasta Diego Falconí.
“Hemos logrado en esta convocatoria integrar a la comunidad universitaria; nuestro interés es contar con una oferta cultural y literaria que pueda interesar a otras academias y también al público amante de la lectura”, señala Solange Rodríguez, quien comparte los antecedentes de la Asociación de Ecuatorianistas (AE) y la relevancia de su congreso.
Los inicios de la asociación
La AE nació en Lexington, Kentucky, ante la necesidad de agrupar a investigadores y profesores dedicados al estudio de la literatura y cultura ecuatorianas en universidades estadounidenses. La idea surgió entre la escritora y crítica Laura Hidalgo, Michael Waag y otros académicos que habían asistido a una sesión sobre literatura ecuatoriana –organizada por el propio Waag– en el marco de la conferencia sobre lenguas extranjeras de la Universidad de Kentucky.
A partir de entonces, y con el fin de cultivar e incentivar la investigación, la AE comenzó a organizar congresos en Estados Unidos y Ecuador. Este foro facilitó el intercambio intelectual entre estudiosos de la literatura ecuatoriana, tanto en América del Norte como en el país. Asimismo, ha editado o gestionado la publicación de libros y números de revistas profesionales especializadas, con el objetivo de divulgar los resultados de las investigaciones académicas promovidas.
Desde sus inicios, la AE ha servido como un espacio de contacto para investigadores interesados en el área, promoviendo su estudio entre los profesionales del campo independientemente de dónde ejerzan la docencia. Ha apoyado a intelectuales en diferentes fases de sus proyectos: desde establecer contacto con escritores y comunicarse con otros investigadores, hasta localizar copias de artículos o libros difíciles de hallar y revisar manuscritos. Este rol resultó vital en una época en la que no existían los medios de comunicación electrónicos actuales ni las redes sociales.
El prestigio de su congreso radica no solo en que sus miembros provienen de diversas latitudes (desde México hasta Francia), sino también en su persistencia y en su constante búsqueda de diálogo y actualización con instituciones nuevas y emergentes.
La asociación nació con el propósito de trazar una línea de estudios que archivara y valorara el estado de las letras ecuatorianas. No es casualidad que surgiera en 1980, una época en la que la escritura liderada por mujeres resonó con fuerza gracias a la aparición de voces potentes como las de Gilda Holst, Lucrecia Maldonado y Alicia Yánez Cossío, entre otras autoras que ya estaban transformando el discurso literario nacional.
Los primeros ecuatorianistas eran extranjeros; sobre todo, figuras de la academia norteamericana como Michael Handelman, Dan Rogers, Michael Waag y el propio Manuel Medina, un guayaquileño de nacimiento que ha desarrollado su carrera docente en universidades estadounidenses. Su principal aporte fue visibilizar voces resonantes de nuestras letras –como Natasha Salguero–, realizar traducciones de obras de autoras como Liliana Miraglia, y verter al inglés clásicos como la novela “La Linares” de Iván Egüez. Al llevar estas obras tradicionales y contemporáneas a las unidades académicas del Norte, la AE contribuyó de manera decisiva a que más lectores internacionales descubrieran la propuesta diversa y compleja de la escritura ecuatoriana.
Más información del congreso y su programación en el link: https://ecuatorianistas.com/congreso_2026/index.php







