En su trabajo más reciente ha explorado registros íntimos, de forma muy sensible, en los que la crítica literaria dialoga con la memoria desde lo personal, la experiencia vivida y la reflexión sobre la escritura misma. La académica Emmanuelle Sinardet inició así la presentación de la docente-investigadora, antologadora y escritora Alicia Ortega, considerada una de las voces más destacadas de la crítica literaria ecuatoriana contemporánea.
La suya fue una ponencia plenaria cuyo tema fue concebido como una pregunta: “¿Hacia dónde se desplaza la escritura cuando zigzaguea desde Guayaquil?”. Una inquietud, dijo la moderadora, que sigue dialogando con el conjunto de su trayectoria intelectual, desplazamiento, memoria, ciudad y geografías culturales que son también geografías afectivas.
“Me hace muy feliz estar acá y voy a iniciar”, anotó sin más preámbulos Alicia Ortega a Sinardet y a una audiencia deseosa por escucharla. La presidió el rector Saidel Brito y la conformaron docentes, estudiantes, otros académicos y ponentes invitados, así como los miembros de la Asociación de Ecuatorianistas cuyo vigésimo séptimo congreso internacional tuvo como sede y en la coorganización a la Universidad de las Artes.
“¿Tiene sexo la escritura?”, preguntó Alicia Ortega, haciendo referencia a que la inquietud la planteó la teórica cultural, crítica, ensayista y académica francesa-chilena Nelly Richard. “Parte por tomar distancia del concepto literatura de mujeres, porque este designa un conjunto de obras cuya firma tiene valencia sexuada, sin que estas obras necesariamente problematicen las construcciones del lenguaje que textualizan la diferencia genérico sexual.

Indicó también que, en diálogo con (Julia) Kristeva (filósofa, teórica literaria y psicoanalista francesa de origen búlgaro), Nelly Richard propone observar qué fuerzas de subjetivación pone en el movimiento la escritura, la semiótica pulsional femenina que desborda la finitud de la palabra con su energía transverbal o la racionalizante conceptualizante masculina que simboliza la institución del signo y preserva el límite sociocomunicativo.
Ambas fuerzas actúan en todo proceso creativo, sostuvo. Es el predominio de una sobre la otra la que polariza la escritura, sean femeninos cuando prevalece el vértigo desestructurador o masculinos cuando se impone la norma estabilizante. La propuesta de Nelly Richard rompe el determinismo biológico de la escritura, puesto que se trata de reconocer lo femenino en experiencias de escritura que desbordan el orden semiótico de la lengua, independientemente del género sexual de quien firma el texto.
Citando un ensayo acerca de la palabra analítica de Julia Kristeva dijo que esa palabra pone en movimiento la energía pulsional. En la medida en que se trata de una palabra transferencial, es decir amorosa, el discurso analítico deja de ser solo intelectual para ser también afectivo. Añadió que recurre al concepto de cora tal como la concibió Platón en “El Timeo”: receptáculo arcaico, móvil, inestable, anterior al uno, al padre e incluso la sílaba.
“Dar con ella” y “París 5”
A la luz de estas ideas, Alicia Ortega hizo referencia a dos novelas que hacen de la cora semiótica matriz de escritura: “Dar con ella”, de Gilda Holst, y “París 5”, de Liliana Miraglia. “Reconozco en ambos textos el movimiento de la fuerza semiótico pulsional que feminiza la escritura en el sentido de una minorización que desestabiliza el universo referencial, desfigura los supuestos de verosimilitud, desborda la finitud de la palabra y socava la lógica racionalizante del lenguaje”.

De “Dar con ella”, publicada en el 2000, anotó que inicia con una escena social entre amigas. La voz narrativa registra gestos dispersos, fragmentos de conversaciones que, en su aparente insignificancia, trazan el movimiento de los ritos sociales. La voz narrativa es Enita, quien se encuentra con Óscar, a quien desea y con quien ha roto. El corazón se destapa y se derrama, palpita deprisa sin saber qué hacer. En esa circunstancia el corazón amoroso no sabe qué hacer porque como dice la voz protagónica, el amor nos hace y deshace.
Gilda Holst, sostuvo, lleva la escritura a una experiencia extrema que provoca el estallido del sujeto y el quiebre del orden sintáctico. Es decir, la energía semiótico pulsional desborda la finitud de la palabra, literalmente la revienta en la segmentación del nombre propio, Enita, para conducir a orillas no previstas de significaciones. Imposible distinguir en el lenguaje los límites entre lo propio y lo ajeno. La escritura, en su proceso creativo, hace de esos zigzagueos una potencia desestabilizadora y minorizante.
En el análisis de “París 5”, de Liliana Miraglia, Alicia Ortega mencionó a la filósofa argentina VirCano, en su abecedario del desacato, donde define el verbo zigzaguear como una provocación, quizás el más difícil de los retos, aprender a desplazarse sin la inocencia de lo recto, ni la comodidad de los caminos ya trazados.
“Este es el movimiento que Liliana traza en su novela ‘París 5’. La protagonista nos lleva por múltiples recovecos en su desplazamiento narrativo, uno que no sigue ninguna línea recta, tampoco una ruta predecible. La voz narrativa nos cuenta de sus viajes de Guayaquil a París para asistir a sesiones de psicoanálisis con un reconocido psicoanalista francés. Quien habla es la analizante y son varias las sesiones que tiene a lo largo de un mismo día en el período de cada una de sus estadías en la capital francesa”.

En la obra, añadió, un motivo lleva a otro y este a otro, que a su vez conecta con otro en el curso de una deriva que abre múltiples hilos de pensamiento. Juntos configuran un ensamblaje de materia narrativa que nos involucra de manera sorpresiva y lúdica. “‘París 5’ nos abre el espacio de lo inesperado en el plano de la cotidianidad circundante. Esas conexiones son, como dice la voz narrativa, inexplicables. (…) Un lugar, una idea, una situación, un objeto, una imagen. Estas ínfimas unidades devienen motivos temáticos que por contigüidad enlazan unos con otros. Este juego de concatenaciones enrarece el sentido, puesto que la aparición de las unidades temáticas se justifica por su sola emergencia”.
No derivan hacia ninguna resolución narrativa, no llevan a ninguna parte en concreto, sino hacia muchos lugares que proliferan conforme la narración avanza, manifestó Alicia Ortega en su análisis y señaló que hay una cierta arbitrariedad en el ordenamiento de los elementos que constituyen el cuerpo de la materia verbal. “Al mismo tiempo, y como señala la narradora, en la escritura no hay casualidades, tampoco en el psicoanálisis”.
La novela da cabida a detalles de los espacios próximos que la protagonista recorre mientras camina a París en cada uno de sus viajes para las sesiones de psicoanálisis. “París 5” nos conduce hacia aquello que George Pérez llama lo infraordinario, lo habitual, lo que vivimos sin prestar atención, las cosas comunes.
“Eso es lo que hace Liliana, describe e interroga lo que encuentra mientras deambula por las calles de París entre una sesión y otra. Observa y narra lo que parece evidente, pero no lo es. (…) Su escritura salta de un lado a otro punteando un movimiento performático y en zigzag. Lo que descubre la escritura en el curso de esos desplazamientos es algo extraño, azaroso, pero no impredecible. Quiero decir que la novela va cerca de un deambular en busca del sentido”.
En ambas novelas, Alicia Ortega dijo observar la fuerza semiótico pulsional que provoca el vértigo desestructurador de la escritura, los trazos de un zigzagueante recorrido en pos del sentido, uno que no se deja capturar porque el placer de la palabra radica justamente en rodearlo y perseguirlo, agitarlo y sostener la potencia de su infatigable devenir narrativo.
“Dar con ella” y “París 5” son dos escrituras que se desplazan desde la cora semiótica con la energía fluctuante e impredecible de los movimientos zigzagueantes. “Este es mi tributo a dos grandes escritoras guayaquileñas, Gilda Holst y Liliana Miraglia”, indicó la ponente al concluir su exposición.
Texto: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Rocío Martínez/Dircom y Mike Punguillo/Biblioteca de las Artes.







