Un ecosistema editorial en crecimiento

En un encuentro dedicado a reflexionar sobre la literatura, el arte y las culturas del Ecuador, la presencia de editoriales independientes permitió que las discusiones académicas encontraran un correlato material en los libros. Los asistentes no solo acudieron a ponencias y presentaciones, sino que también recorrieron los siete stands instalados durante los cuatro días del congreso, donde fue posible conversar directamente con editores, conocer nuevos catálogos y adquirir publicaciones recientes de narrativa, poesía, ensayo y arte.

La Feria del Libro del XXVII Congreso Internacional de la Asociación de Ecuatorianistas se consolidó como un espacio donde la investigación académica dialogó con la producción editorial independiente ecuatoriana a través de su convocatoria abierta. Durante las jornadas realizadas en la Universidad de las Artes, el vestíbulo de la Biblioteca de las Artes reunió a sellos que representan distintas maneras de comprender el libro: desde proyectos artesanales y experimentales hasta editoriales universitarias y catálogos especializados en literatura contemporánea.

Entre los sellos participantes destacó Entrópica Editorial, proyecto nacido en el laboratorio de edición de la Universidad de las Artes y dirigido por Gabriel Delgado y Dayanna García. Su catálogo apuesta por nuevas voces de la literatura ecuatoriana y por una concepción del libro como objeto cultural que dialoga con el diseño y la ilustración. La editorial ha construido una identidad marcada por el trabajo colectivo y la exploración de narrativas urbanas, convirtiéndose en uno de los proyectos emergentes más visibles surgidos desde la UArtes, aparte fue una oportunidad favorable para presentar su reciente proyecto “Archivad@s”.

También participó Funes Editora, sello dedicado a la publicación de literatura contemporánea ecuatoriana y latinoamericana, cuya presencia reafirmó el interés del congreso por fortalecer la circulación de autores nacionales y consolidar redes entre escritores, investigadores y lectores. Su catálogo convive con propuestas de poesía, narrativa y ensayo que dialogan con los debates culturales actuales, entre sus libros más vendidos fueron traducciones de inglés y francés, promoviendo a los lectores la práctica de otra lengua.

La feria también acogió a Cavilaciones, editorial orientada a proyectos literarios y ensayísticos que promueven la reflexión crítica sobre la cultura ecuatoriana. Su presencia reforzó el carácter plural del encuentro, donde convivieron publicaciones académicas con obras de creación literaria.

Por su parte, UArtes Ediciones representó la producción editorial institucional de la Universidad de las Artes. Su catálogo reúne investigaciones, libros de creación, traducciones y publicaciones académicas desarrolladas desde las distintas escuelas universitarias, constituyendo un puente entre la investigación y la circulación pública del conocimiento ante los proyectos propios de los estudiantes y maestros. La obra “Los teatros–cines guayaquileños 1857-1999” tuvo la acogida de Antonio Ubilla Mancheno, quién la citará en su reciente libro de fotografía del antiguo Guayaquil, la investigación de la linterna mágica amplio una arista poco conocida en el mundo de la fotografía de aquella época y que ni el internet tenía dichas fuentes que respalden a esta técnica.

Sur Editorial, reconocida por impulsar autores jóvenes y consolidados del país, llegó al encuentro con parte de su catálogo, incluyendo novedades editoriales presentadas durante el propio congreso, como el poemario “Perro del alba”, del docente Andrés Landázuri. Su participación evidenció el papel que desempeñan las editoriales independientes en la renovación de la literatura ecuatoriana contemporánea.

Otra de las participantes fue Editorial Blanca, sello que ha apostado por publicaciones de literatura, pensamiento y creación artística. Su catálogo, caracterizado por un cuidado diseño editorial, complementó la diversidad de propuestas presentes en la feria, ampliando el panorama de la edición independiente nacional y pictórico.

Entre los proyectos más vinculados a la formación editorial universitaria estuvo Hipopótamo, laboratorio de edición y creación de la Escuela de Literatura de la UArtes. Más que una editorial convencional, funciona como un espacio pedagógico donde estudiantes y egresados experimentan con procesos de escritura, diseño, impresión y producción de libros, la mesa fue atendida por nuestro reciente técnico Eduardo Vélez, y fue la mesa favorita del público al vender los libros “Ritual efímero del fuego eterno” de Raúl Vallejo y el libro “El cristal con que se mira” de Abdón Ubidia, la mesa incluía también “Trata de viejas” y “Rapsodia en seco” de Sonia Manzano. Desde mi experiencia, de estos laboratorios han surgido numerosos sellos independientes como son Cavilaciones y Entrópica editorial que hoy forman parte del ecosistema editorial ecuatoriano, demostrando cómo la universidad se ha convertido en un semillero de nuevos editores.

La feria contó también con la participación de Tepúyica, sello independiente que ha construido un catálogo enfocado en literatura, ilustración y proyectos gráficos de autores emergentes, así como de Brick Satori, editorial interesada en propuestas experimentales y publicaciones que combinan literatura, arte y diseño editorial. Ambas reflejan la diversidad estética que caracteriza a la nueva edición independiente ecuatoriana. Sus textos sumamente pictóricos fueron el faro que el público necesitaba para acudir a las mesas editoriales, pues sus portadas son dinámicas, conceptuales y vividas, nada comparada a la sobriedad y el minimalismo que uno está acostumbrado a ver un libro. Además, Brick nos promocionó desde camisetas y utensilios que pudiéramos dinamizar nuestra vida diaria.

Durante cuatro días, los pasillos de la Biblioteca de las Artes demostraron que el libro sigue siendo un espacio de encuentro. Entre ponencias, recitales y presentaciones, las editoriales participantes confirmaron que publicar también es una forma de construir comunidad, preservar la memoria cultural y abrir nuevas rutas para la literatura ecuatoriana contemporánea.

Muchos de los proyectos presentes nacieron en talleres universitarios, procesos de autogestión o colectivos de creación que hoy conforman una red de colaboración entre escritores, diseñadores, ilustradores y editores. En ese sentido, la feria de libros del congreso de ecuatorianistas evidenció que la edición independiente ya no ocupa un lugar marginal dentro del campo cultural, sino que constituye uno de sus motores de innovación y circulación del conocimiento.

Texto: Eleinn Rivera Solís, estudiante de la Escuela de Literatura. Edición: Carmen Cortez/Dircom. Fotos: Tyrone Maridueña/Dircom y Mike Ponguillo/Biblioteca de las Artes.

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