Logo-UArtes-white

Diálogo “Políticas públicas para arte y cultura en Guayaquil: perspectivas desde los nuevos gobiernos locales”

“Políticas públicas para arte y cultura en Guayaquil: perspectivas desde los nuevos gobiernos locales”. El tema se abordó en la mesa de diálogo de la jornada inaugural del 3er Encuentro de Políticas y Economía de la Cultura, cumplida la tarde de este 21 de junio. Participaron representantes de las unidades y direcciones que tienen competencia de cultura en la alcaldía ciudadana guayaquileña.

Michelli Valladares, en representación de la Empresa Pública de Turismo del Municipio de Guayaquil; Isabel Silva, directora de la Unidad de Patrimonio Cultural; y, Carlos Hidalgo, por la Dirección de Gestión y Promoción Cultural.  Pablo Cardoso, director del Observatorio y del ILIA, quien intervino como moderador, pidió a los panelistas hacer un balance de cómo fueron recibidas las dependencias municipales que trabajan la cultura y las acciones para los próximos cuatro años. Seguidamente, dijo, se analizarían las perspectivas de los planes de trabajo, lo que se puede hacer y cómo colaborar entre instituciones.

Para responder, Silva analizó los dos modelos de gestión de los 30 años de administración municipal socialcristiana: León Febrero-Cordero reorganizó el Municipio, utilizando el sistema tributario para conseguir dinero, lo cual fortaleció la institución. En la alcaldía de Jaime Nebot, se incorporaron fundaciones al manejo de ciertas áreas municipales, lo cual lo debilitó internamente. “En adelante no pasa nada y lo que recibimos es una dependencia debilitada, donde las direcciones municipales no tienen capacidad de gestión ni de manejo en relación al poder que tienen las fundaciones”.

En las últimas etapas de la administración de Nebot se trató de incorporar a las empresas públicas, agregó Silva. “Lo que tenemos son fundaciones completamente debilitadas porque no ha habido dinero para que funcionen. En este momento estamos en transición y tratando de salir de las fundaciones –que son privadas– a la empresa pública, que es otro tipo de funcionamiento”.

De la Unidad de Patrimonio y Cultura depende el patrimonio de Guayaquil y hay 25 edificios en peligro de caerse o de destrucción. Hay todo un legado intangible no tocado y que ni siquiera se entiende muy bien cuál es, dijo. “Una unidad que no tiene técnicos ni programadores ni un organigrama. A todo nivel tampoco hay orden. Está todo por hacer y lo haremos porque Guayaquil merece un sistema de cultura que realmente funciona”, anotó Silva.

En su intervención, Hidalgo indicó que, a la Dirección de Gestión y Promoción Cultural de Guayaquil, que generalmente se entiende como el área con mayor nivel de competencias en relación a cultura y patrimonio, la recibieron en desorden y que tienen un gran trabajo por hacer, empezando por reestructurar el organigrama. “No es posible que patrimonio esté separado de cultura y que existan competencias de turismo que son de cultura”.

Hacer un nuevo modelo de gestión que responda a las necesidades actuales y no a creer que cultura es un escenario-espectáculo, sino que es primordial para el eje y la sostenibilidad de la ciudad es el propósito. Coincidió con lo anotado en una anterior cita del Observatorio de la UArtes de que si se invierte $1 en cultura se ahorran $7 en seguridad, “considero que la forma de acabar con la violencia no es la misma violencia, sino la cultura”.

En cuanto al tema de cultura y turismo, Cardoso preguntó a Valladares por las perspectivas de la Empresa Pública de Turismo del Municipio de Guayaquil. La funcionaria expresó que saben de todos los errores que se han cometido y que buscan soluciones. Como ciudadana consideró importante vivir en un lugar donde se pueda caminar por las calles y respirar arte. Recordando el tiempo que vivió en China citó el proverbio de que de cada persona siempre se puede sacar grandeza. “De cada ciudadano podemos encontrar esa grandeza”.

Añadió como tarea la reactivación de todas las zonas que tienen a cargo, como el Malecón del Salado. “Recibimos Guayarte con muchos daños, igual otros sitios de la ciudad. Estamos activando la calle Panamá, a pesar del corto tiempo hemos hecho cambios, colocado luces, inspeccionado Las Peñas (…); estamos actuando con los recursos que contamos”.

Se tiene la visión de abrir la ciudad para que no solo los guayaquileños visiten los espacios, sino (que vengan) de otras provincias. En proyecto está crear espacios culturales e integrar comunidades, como chinas e italianas. “En nuestra provincia y en Guayaquil hay muchos extranjeros y creemos que mientras se creen estos espacios donde se sientan seguros van atraer a más personas. Hay países que viven del turismo, nuestra visión es positiva y queremos empezar a trabajar con los otros departamentos de cultura y arte. Actualmente tenemos el evento Libro por Libro, que trata del intercambio para que el conocimiento no sea para unos pocos”.

A propósito de Guayarte, Cardoso preguntó respecto a este proyecto y por qué un espacio funciona o no. Valladares anotó que los espacios públicos culturales son necesarios para la población. Al lugar lo recibieron en estado lamentable y esperan la inspección de Contraloría para ver qué pasos seguir. Hay un cronograma para cuando esté listo, entre tanto, ejecutan en otros puntos. Se prevé tomar la calle Los Ríos, donde habitan unas 20 familias mexicanas, a fin de hacer lugares turísticos como la calle Panamá. “Queremos trabajar en esta administración de mano con la empresa privada y la academia”.

Silva hizo notar que no se cuenta con una ordenanza municipal de patrimonio cultural para la ciudad. “Tenemos riqueza cultural como en ninguna otra ciudad. Esto nos hace repensar en qué es ser guayaquileño y en la memoria cultural que nos hace de un sitio. La importancia de saber de dónde somos no es un cliché. Guayaquil es más que madera de guerrero. Guayarte es un espacio público donde están los colectivos culturales y artísticos. Es un pequeño mall mal manejado”.

Hidalgo propuso hacer una reconciliación con los espacios públicos. “Ha habido mucha represión con los artistas, hay que impulsar la participación ciudadana, que no sea una agenda impuesta por una dirección. Lo mejor es ver los análisis y saber cuáles son las necesidades y partir de allí. Hay una agenda cultural, pero hay que involucrar a los demás, democratizar la cultura, mediante convocatorias y otras herramientas”.

Silva contó que Guayaquil ha tenido seis declaratorias patrimoniales: cementerio, centro, barrio Orellana… “Es interesante que pese a ello no tengamos ordenanzas municipales relacionadas a patrimonio y cultura”.

La vicealcaldesa Blanca López, quien participó en el acto inaugural del 3er Encuentro de Políticas y Economía de la Cultura que antecedió a la mesa de diálogo, intervino y se refirió a la ordenanza de fomento a la cultura. Revisada hace un mes con gestores culturales coincidieron en que el fomento era nulo, se estaba segmentando a ciertos fondos para promover la cultura en Guayaquil. Que se hizo la derogatoria, anotó, y trabajan en la construcción de una nueva ordenanza que permita democratizar la cultura y llevarla hacia el territorio. “No queremos tener cultura solo en el Municipio y el centro de Guayaquil”. Esa ordenanza será socializada, añadió.

El rector de la UArtes, doctor William Herrera, comentó que el ejercicio propuesto era complejo y en cierta medida injusto por el poco tiempo que tiene la nueva administración municipal. Hay, sin duda, expectativas de la ciudadanía y hay necesidad de señales de cambio. Por ello invitó para dentro de seis meses volver a convocarse y retomar los temas. Habrá discusiones estructuradas en función de unos ejes definidos y propuestas de las que veremos la reacción de la ciudadanía. Hay una necesidad de saber pronto cuál es el enfoque, la agenda que apunta a los derechos culturales, a trabajar con los territorios, a descentralizar las propuestas que tiene el Municipio. Sería importante saber cómo trabajar con esos territorios, con sectores donde más se necesitan iniciativas, dijo.

Los panelistas

Michelli Valladares es politóloga graduada en la Universidad Casa Grande; se ha desempeñado como analista política en el consulado de Ecuador en China e hizo pasantías en la Embajada de Ecuador en Corea del Sur.

María Isabel Silva Iturralde es antropóloga visual, PHD en Estudios Culturales con experiencia en cine, fotografía y medios visuales, también en museos y turismo comunitarios; es miembro del Movimiento Comunitario Tumbala Vuelve y presidenta de la Corporación Ciudad Alfaro.

Carlos Hidalgo tiene una maestría de Políticas Culturales y Gestión de las Artes que cursó en la UArtes, es un representante de la industria musical en Guayaquil y tiene su propio proyecto de gestión cultural en el campo de la música.

Cobertura/Texto: Carmen Cortez

Comparte esta nota