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Saidel Brito, en la galería OFF Arte Contemporáneo de Cuenca con “Eraser”

En OFF Arte Contemporáneo, el docente UArtes Saidel Brito inauguró en Cuenca la muestra “Eraser”. Sucedió el pasado miércoles 22 de mayo y como anuncio de la apertura, la galería de arte señaló que las obras del artista nacen de investigaciones sobre temas que tocan sensibilidades y que la interculturalidad está presente en relatos pictóricos donde, de alguna manera, el público se siente identificado.

La galería de arte cuencana destaca la trayectoria de Saidel Brito, de quien resalta su formación alrededor del mundo con residencia artística en la Alemania de finales de los noventa y su presencia en los grandes espacios artísticos del Ecuador, como la X Bienal de Cuenca en 2009, de la cual fue su ganador. A continuación, el texto curatorial de “Eraser” escrito por Ángel Alonso, Barcelona, 2024:

Sugerente, sensible y múltiple

Ya es casi un lugar común describir los tiempos que corren como un imperio de banalidad y anestesia virtual, en el que se ha confundido el entretenimiento con la felicidad, en el que reina la indiferencia ante todo lo que huela a problemas sociales. Por eso cada vez nos sorprende más encontrar un artista cuya obra sea contenedora de un pensamiento verdaderamente profundo, ese es el caso del cubano-ecuatoriano Saidel Brito (Matanzas, Cuba, 1973).

En su serie “El hermano pueblo”, se aleja de lo descriptivo y enfoca su investigación en los aspectos internos de un fenómeno muy específico que nos describe desde su statement: “el uso de imaginarios históricos y de la gráfica generada en los países del bloque comunista durante los siglos XX y XXI”.

Partiendo de esta base, ha elaborado un trabajo tan complejo y laberíntico que resulta todo un reto para el crítico intentar desentrañarlo. Estamos frente a un creador que prioriza el rigor de su búsqueda y no pretende la fácil recepción de su propuesta artística. Lo literal da paso a lo metafórico y lo visualmente impactante se mantiene al servicio de la idea, justo en ese límite en el que los recursos usados no se exceden.

Lejos de complacer al espectador, prefiere inquietarle. La comunicación se establece a partir de aquella capacidad que tiene el arte para edificar un discurso visual no verbal, sugerente, sensible y múltiple, que el receptor atrapa sin la necesidad de que le sea explicado, porque lejos de obtener una cómoda respuesta se siente interpelado en su subconsciente; su curiosidad se agudiza al estar en presencia de aquello que cree conocer y al mismo tiempo siente que está descubriendo por primera vez. Esta dicotomía enriquece sumamente su fruición estética, pues está redescubriendo, bajo una nueva visión, lo que antes había consumido de forma mecánica y lineal.

En una obra como “El hermano pueblo IV” lo que miramos nos resulta familiar, pero no lo reconocemos a primera vista; como en la experiencia del déjà vu, tenemos la impresión de haber estado allí, sentimos una sensación parecida al encuentro casual que tenemos con aquel amigo de la infancia que ya ha cambiado demasiado su aspecto. Y es que lo que en esta producción se ha reciclado también se ha re-significado; lo que viajaba en una sola dirección se ha multiplicado infinitamente en una suerte de campo cuántico. El autor se aleja del hedonismo y no puede decirse que sea hermético, pero al mismo tiempo, rechaza las lecturas uniformadas.

En su serie más reciente: “Técnicas de interrogatorio mejoradas”, se proyecta de otra manera, ya que se trata de un tema que le exige otra forma de abordarlo plásticamente. Según las palabras del propio artista, el trabajo partió de «una serie de dibujos desarrollados por Andy Warhol en su adolescencia, que le sirvieron como mecanismo de sobrevivencia ante la dureza masculina de sus compañeros de colegio y el acoso de los jóvenes del barrio.

Las “técnicas de interrogatorio mejoradas” utilizadas por la CIA fueron tácticas de tortura y maltrato físico y psicológico de detenidos, como el waterboarding (simulación de ahogamiento), stress positions (posturas de estrés), desnudez forzada, humillación sexual, entre otras. Estas técnicas fueron consideradas violaciones a los derechos humanos y la Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas.

El artista incorpora en su investigación los dibujos de Abu Zubaydah, que se convirtieron en un testimonio visual de las prácticas de tortura y abuso que se llevaron a cabo en la prisión de Guantánamo, durante la era de la llamada guerra contra el terrorismo, declarada por el gobierno de George W. Bush después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Las prácticas de tortura utilizadas por la CIA en contra de detenidos como Zubaydah, incluyeron el submarino, la privación del sueño y otras técnicas de interrogatorio.

Las tramas de líneas presentes en estas obras no solo cumplen una función estética, sino que contribuyen de manera significativa a la creación de una atmósfera de opresión y desesperanza. La repetición y densidad de las texturas monocromáticas sugieren un entorno cargado de tensión, convirtiéndose en un recurso narrativo que enriquece la experiencia del espectador y profundiza la lectura de la obra. El recurso pictórico de producir el cuadro con huellas de botas militares, con apariencia cuasi digital, complejiza el relato de cada una de las piezas.

 Saidel se caracteriza por su compromiso con la realidad social, a la que aborda de una manera al mismo tiempo inteligente, cruda y directa, pero se mantiene siempre alejado de las obviedades y del panfleto.

Estamos ante un artista que no se esclaviza a un modo de representación único, no trabaja a partir de un solo medio expresivo, se trata más bien del camino opuesto, el de utilizar las formas adecuadas a su discurso sin pretensión alguna de uniformidad. Él sabe que la coherencia no está en repetirse, sino en ser fiel a su propuesta artística. Si la pintura —y las artes visuales en general— han tenido que reelaborar su propia discursividad y asumir una lógica de resistencia en muchos casos, aquí ese fenómeno ocurre de manera consciente.

Fotos: Cortesía Saidel Brito.

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