La belleza de la imperfección sonora: proyecto de experimentación Wabi-Sabi

La presentación del proyecto Wabi-Sabi se dio en la última de las citas de la vigésimo séptima edición del Congreso Internacional de la Asociación de Ecuatorianistas, que del 16 al 19 de junio se desarrolló en la Universidad de las Artes, su sede y coorganizadora.

Sucedió tras la lectura poética de “La sed de las islas”, proyecto de creación de la escritora y docente UArtes Andrea Crespo, quien aborda en el poemario situaciones vinculadas con las violencias extremas, tanto del Estado como de grupos de delincuencia organizada, y antes de del recital literario “Ritual efímero del fuego eterno” del escritor y académico Raúl Vallejo.

Así, en un término medio de emociones y sensaciones. Por un lado, el pesar por las desapariciones forzadas, cuyos nombres se repasan y visibilizan en “La sed de las islas”; por el otro, la expectativa ante una propuesta que avizoraba trascender de la lectura convencional para convertirse en una experiencia performática.

Pero Wabi-Sabi tenía lo suyo, con José Aguas, Cristian Echeverría, Brian Calle y Arturo Parra dispuestos a cautivar a la audiencia, entre quienes se encontraban el vicerrector de Posgrados e Investigación en Artes, Andrey Astaiza, docentes, estudiantes y funcionarios UArtes, así como miembros de la Asociación de Ecuatorianistas, varios de los ponentes invitados y público en general. Llegaron y desde el inicio conquistaron con un proyecto de experimentación sonora sustentado en la técnica Wabi Sabi.

“Tiene que ver con el arte del imperfecto y lo que propone es una exploración de sonidos, de música, de una forma de composición a través de lo que se conoce como la forja, que es como forjar –en este caso– un sonido a través de la experiencia de los músicos al momento de la composición”, explicó Arturo Parra, docente de la Universidad de las Artes. También de la UArtes son varios de sus otros miembros.

Previamente a la puesta en escena de Wabi-Sabi, en la cuenta de Instagram de la Escuela de Literatura, que coorganizó el congreso junto a la Université Paris-Nanterre y el IFEA (Instituto Francés de Estudios Andinos), se anunció su intervención con la pregunta: ¿Cómo suena un haiku más allá de las palabras?

Haiku es un tipo de poema breve originario de Japón y su analogía con Wabi-Sabi se da por tratarse de una filosofía estética y cosmovisión japonesa que celebra la belleza de lo imperfecto, lo impermanente y lo incompleto. Parra, Aguas, Calle y Echeverría adoptan en su experimentación sonora ese concepto poético y estético y llevaron al público a explorar el silencio, la contemplación y la belleza de lo imperfecto a través del sonido.

“Una experiencia para escuchar lo que habita entre las palabras y descubrir nuevas formas de sentir la poesía. Menos es todo. El silencio también habla. Lo imperfecto, permanece” sonó como a consigna y la cumplieron.

Texto y fotos: Carmen Cortez/Dircom.

Comparte esta nota

Loading...