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Directores de proyectos de vinculación de la UArtes compartieron experiencias del trabajo con las infancias en comunidades

“El trabajo con las infancias en las comunidades: Experiencias y aprendizajes después de la pandemia” fue el tema que abordaron la alumnus Altaira Rojas y los docentes Byron Cevallos, Jorge Tigrero, Luis Páez y Marcelo Leyton, responsables de los proyectos de vinculación con la sociedad que se ejecutan en territorio y en la Universidad de las Artes. El conversatorio fue parte de las actividades de la V edición del Encuentro de Niños y Niñas en las Artes, programadas del 5 al 8 de junio en la Sala Ría de la Biblioteca de las Artes, su organizadora.  

La charla se dio en la jornada inaugural de la cita. Allí los panelistas ponderaron la participación de los estudiantes UArtes, quienes responden a las convocatorias para integrarse a los proyectos, cumpliendo así con sus horas de prácticas de vinculación con la sociedad o servicio comunitario.

Altaira Rojas, graduada de posgrado en la UArtes, se refirió a “Las Escuelas de las Artes del Guayas”, el proyecto que nuestra institución desarrolla conjuntamente con la Prefectura y está presente en siete cantones de esta provincia: Nobol, Daule, Marcelino Maridueña, Simón Bolívar, Durán (Isla Santay) y Guayaquil.

Altaira Rojas

Rojas recordó que surgió como un proyecto piloto de un convenio de cooperación interinstitucional entre la UArtes y la Prefectura Ciudadana y que intervienen nuestros alumni como instructores de música y de artes escénicas, para crear agrupaciones artísticas mediante la enseñanza. La propuesta desde su génesis es promover el ejercicio de los derechos culturales de niñas, niños y adolescentes de las zonas rurales del Guayas mediante el desarrollo de un proceso de formación en artes que fortalezca sus capacidades y fomente la diversidad cultural para el desarrollo sustentable en la provincia.

Dividido en los componentes: Formación en artes y fortalecimiento organizativo, Modelo de gestión de educación en artes y Activación y circulación artística, el proyecto cuenta con financiamiento tanto de la UArtes como de la Prefectura del Guayas. Rojas se refirió a la experiencia en los territorios y la universidad. En los primeros, dijo, se trabaja con alrededor de 300 familias y en lo segundo se ha registrado la visita de 937 niños, niñas y adolescentes que se relacionan con nuestra institución y las actividades que realiza.

Mencionó la idea de efectuar una publicación que pudiera funcionar como un manual que recoja la experiencia de este proyecto piloto y su modelo de gestión en artes, en una articulación dentro de la universidad y fuera a nivel territorial. Las Escuelas de las Artes posibilitó, además, la economía de la cultura generando el empleo en educación artística para 24 profesionales, empleo en creación artística para 68 artistas y el fortalecimiento para la generación de empleo para 40 jóvenes. En cifras Rojas evidenció también la articulación universitaria de 20 docentes y funcionarios, la participación activa de 630 estudiantes en pasantías, el acceso a las artes con las escuelas de 439 niños y niñas y 138 jóvenes; se han realizado 48 presentaciones artísticas y 937 niños y niñas han accedido a las prácticas artísticas. 

Byron Cevallos

Byron Cevallos, docente y coordinador de la carrera de Pedagogía de las Artes y Humanidades se refirió a las “Casas Comunitarias de las Artes”, el proyecto de vinculación la sociedad que dirige y cuyo trabajo en territorio se ha desarrollado en la comuna Engabao desde el Semestre 2021-A, con varios procesos y talleres. Ha tenido continuidad y se mantiene, anotó, pues en este 2024 tendrá la etapa Guayaquil.

Fomentar la acción participativa entre los/as estudiantes de la UArtes, las instituciones aliadas y las comunidades involucradas, para el uso y recuperación del espacio público a través de procesos educativos y artísticos interdisciplinares es el propósito.

Luis Páez, quien estuvo en la dirección del proyecto de vinculación con la sociedad “Pacha”, que surgió y se ejecutó desde la asignatura de Laboratorio en Comunidad, del Departamento Transversal UArtes, compartió con el panel una nueva propuesta “La Esnaqui”, concebida como espacios culturales de paz y convivencia.

En el tema de las experiencias de vinculación con la comunidad pasamos de la COVID-19 a la narcopandemia, expuso Páez, haciendo notar la vulnerabilidad de la infancia y adolescencia en los contextos de violencia que se registran en la ciudad y el país. El docente alertó que estamos compitiendo con escuelas de sicarios y que urge contrarrestar esa arremetida. “La Esnaqui” propone, justamente, promover la paz y la convivencia comunitaria mediante la creación y el fortalecimiento de espacios culturales y de mediación artística en Guayaquil.

Luis Páez

Jorge Tigrero, por su parte, hizo referencia al proyecto “Ánima”, en el cual participan estudiantes de la carrera de Pedagogía de las Artes y Humanidades que la UArtes comparte con la Universidad Nacional de Educación (UNAE). Fue concebido como un laboratorio artístico para la transformación en sectores vulnerables para el desarrollo e implemento de estrategias de trabajo en comunidad. Así, se plantean y realizan talleres artísticos y acciones de intervención, como soluciones a problemas vinculados a comunidades en situación de vulnerabilidad.

Los estudiantes reciben también capacitaciones del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), el cual mantiene un convenio de cooperación interinstitucional con la UArtes. El objetivo es desarrollar proyectos de prácticas preprofesionales y/o pasantías de nuestra comunidad estudiantil y actividades conjuntas que promuevan la participación ciudadana, el control social, la transparencia y la lucha contra la corrupción en beneficio de ambas instituciones y ciudadanía en general.

La formación que los estudiantes reciben es sobre temas vinculados a la identidad y cómo potenciar el derecho a la participación ciudadana, expresó Tigrero, quien resumió en un audiovisual el trabajo realizado por “Ánima”. Las capacitaciones, añadió, las brindan técnicos del CPCCS y son contempladas como horas formales de PPP que culminan con la entrega de certificados y la presentación de productos artísticos-pedagógicos elaborados como material de apoyo para la difusión de deberes y derechos ciudadanos.

Jorge Tigrero

Marcelo Leyton dio cuenta en el compartir de experiencias cómo llegó junto con sus estudiantes a Monte Sinaí, en el noroeste de Guayaquil, donde ha desarrollado varias etapas de un proyecto de vinculación con la sociedad que se inició en 2018 con un taller de teatro. No contaban con el espacio, dijo, y tras realizar un recorrido se decidió hacerlo en la antesala de una iglesia. Luego, con Hogar de Cristo, la primera contraparte que tuvo la propuesta, se trabajó en una glorieta muy amplia y en primer momento se pensó en armar un centro cultural, pero vino la pandemia, la organización cambió sus políticas y no se concretó.

En el taller se inscribieron primero 50 chicos y dejaron la motivación de formar un grupo de teatro. En 2019 retomaron el taller y estrenaron la primera obra: “Historia de unas muñecas abandonadas”. En tiempos de pandemia hicieron talleres virtuales y después de dos años, pensando que el interés se había perdido, un estudiante le preguntó si seguirían ensayando y los volvió a convocar.

Ha pasado casi un lustro y ahora los integrantes que, por ejemplo, tenían 10 ahora tienen 15, optaron por reagruparse y retomar el proyecto, que ahora presenta la obra “Algo muy grave va a pasar en este pueblo”. “En estos espacios se trabaja con limitaciones, a nivel pedagógico he descubierto que se trabaja desde los imprevistos, los cuales son permanentes y hay que aceptar esos desafíos”, comentó.

Leyton consideró que se hace educación no formal. Los chicos van por motivaciones y uno empieza a ver las problemáticas. Los talleres están dirigidos para unas edades, pero los participantes, de entre 10 y 12 años, llegaban con sus hermanos y el fenómeno en estos momentos es que no pueden quedarse el fin de semana mucho tiempo fuera porque les roban en las casas. Son situaciones nuevas con las que hay que lidiar.

Marcelo Leyton

Miles de niños no volvieron a las escuelas este año en el régimen Costa, refirió Leyton y cuestionó adónde van. “El Gran Teatro de Monte Sinaí”, como se llamó al proyecto del cual surgió una agrupación teatral casi homónima y cuyas siglas son GTMS, se convirtió luego en la “Bibliotricimoteca”, que va ya por su tercera fase como “Mediación artística en proceso”.

Su propuesta es la de promover la mediación artística (talleres, creación, muestras) para crear, ampliar y dinamizar la cobertura de los espacios de educación no formal y los encuentros artístico-culturales entre niños, niñas, jóvenes y adultos mayores de la cooperativa Sergio Toral, El Fortín y el centro de la ciudad. Esto con la finalidad de fomentar procesos de inclusión y empezar a contrarrestar, estereotipos y estigmas mediático socio-culturales.

La empatía es más inmediata cuando jóvenes les hablan a otros jóvenes, expresó Leyton con respecto al grupo GTMS, del cual muchos no creen sea de Monte Sinaí. Justamente, refirió, la idea es crear una experiencia también positiva de estos espacios y no solo la crónica roja que se habla de esos sectores. “Es un trabajo de hormiga y necesario”.

De las obras de teatro “Historia de una muñeca abandonada” lleva 60 funciones, anotó el docente, indicando trabajar en conjunto Misión Alianza de Noruega en Ecuador (MANE) y también con la organización Desarrollo y Autogestión (DYA), y que son 120 niños y jóvenes los que participan de los talleres, que son doce los estudiantes en PPP de todas las escuelas de pregrado de la UArtes los que intervienen y que Artes Visuales y Danza son los talleres más demandados, con hasta 50 participantes.

Fotos: Carla Santana · Comunicación UArtes

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